Rocío fue muy libre, feminista, activista pro gay, divorciada y sexy
"Si los hombres pariesen, no habría guerras". "Yo soy pro gay". "No voy más nunca al Ave". "Lo más grande que hay en el mundo es el amor, por él se pierde la cabeza y todo". "En Houston también he cantado. Cuando me metían en la máquina aquella, les pedía música a las muchachas y les bailaba el bamboleo". Rocío Jurado era una fuente de sabiduría y fuerza constante. La más moderna cuando serlo no estaba de moda, la más feminista sin saberlo, cada vez que actuaba en la única tele que había en aquella España de los tempranos ochenta, la temperatura en todo el país subía varios grados. Recordamos desde Divinity con admiración y respeto, a los diez años de su fallecimiento, algunos rasgos de esta coplera eterna y libre, referente de generaciones posteriores de artistas. Rocío, siempre.