¿Cómo limpiar los peines y cepillos del pelo con bicarbonato?
Una fórmula con la que además de ser más efectivos, durarán más tiempo intactos: te explicamos cómo hacer que se vean relucientes
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Igual que sucede con las brochas del colorete y maquillaje, mantener los peines y cepillos del pelo limpios es fundamental para una buena salud e higiene capilar. Ya se sabe que con el tiempo y con el uso acumulan residuos de productos capilares como lacas, champú en seco, gominas o sérum (además de partículas de polvo, grasa y células muertas), lo que puede afectar la salud del capilar y dificultar su peinado.
Ya sabes, usar un peine o cepillo sucio no solo ensucia la melena recién lavada, sino que también puede favorecer la proliferación de bacterias y hongos, lo que podría derivar en problemas en el cuero cabelludo como irritación, caspa o incluso debilitamiento del cabello.
Si nunca has limpiado tus peines y cepillos a fondo, es probable que notes una gran diferencia. No solo se verán más cuidados, sino que también evitarás que los residuos acumulados entren en contacto con tu cabello recién lavado, manteniéndolo más limpio y saludable por más tiempo.
Aunque en el mercado existen productos específicos para la limpieza de estos accesorios, una alternativa sencilla, económica y eficaz es utilizar bicarbonato de sodio, pues su capacidad para eliminar la acumulación de grasa y restos de productos capilares lo convierte en un excelente aliado para mantener los peines y cepillos en óptimas condiciones sin dañarlos. Además, es suave, elimina los olores y no afecta los materiales de los que están hechos, por lo que es apto para limpiar tanto los de plástico como los de madera o cerdas naturales.
Así se limpian los peines y cepillos con bicarbonato
Antes que nada, elimina el pelo enredado en el cepillo con un peine o unas pinzas. A continuación, llena un recipiente grande con agua tibia y agrega las dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Si lo deseas, añade unas gotas de jabón suave para potenciar el efecto limpiador.
Después, introduce los peines y cepillos en la solución y déjalos en remojo durante 15-30 minutos. Este paso ayudará a aflojar la suciedad y los residuos acumulados.
Una vez que haya pasado este tiempo. Con un cepillo de dientes viejo, frota suavemente entre las cerdas y la base del cepillo para eliminar cualquier resto de suciedad. Si hay residuos difíciles de remover, utiliza un palillo para desincrustarlos.
Posteriormente, enjuágalos con agua tibia para eliminar cualquier residuo y sécalos con una toalla limpia. Por último, colócalos boca abajo sobre una superficie plana para que terminen de secarse completamente antes de volver a usarlos.
En cuanto a la frecuencia, aunque pueda parecer un poco tedioso, lo más conveniente sería hacerlo cada dos meses, y si tienes el cuero cabelludo graso, es preferible hacerlo cada dos semanas. Te aseguramos que tu melena notará el resultado.