El cambio físico de Oliver Laxe: el antes y después del director de Sirat, que antes de melena tuvo tupé

La personalidad de Oliver Laxe no se limita a su lenguaje cinematográfico, sino también a su estilo, que se ha convertido en una seña de identidad reconocible
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El cineasta gallego Oliver Laxe se ha convertido en una de las figuras más singulares del cine europeo actual. Director de películas como ‘Todos vosotros sois capitanes’, ‘Mimosas’, ‘O que arde’ o ‘Sirat’ que, tras haber conseguido numerosos premios, cuenta con dos nominaciones a los Oscar. Su personalidad no se limita a su lenguaje cinematográfico, sino también a su estilo que ha evolucionado hasta convertirse en una seña de identidad reconocible.
Más allá de las tendencias, a las que es prácticamente imposible escapar, y de su imponente figura de casi dos metros de altura, su estilo ha evolucionado con el paso de los años, experimentado una transformación estética desde sus primeras apariciones públicas en 2016 hasta la fecha. En apenas una década, su imagen ha pasado de un look masculino algo más clásico, con pelo corto y barba frondosa, a una estética más espiritual y bohemia dominada por su ya icónica melena larga que ya llevó en su juventud.
En 2016, cuando comenzó a ganar notoriedad internacional tras el éxito de ‘Mimosas’ en el Festival de Cannes, Oliver Laxe aparecía con una imagen diferente a la actual. En la presentación de su película en el Festival de cine de Nueva York llevaba el pelo corto, pero ligeramente levantado en un tupé natural, y lo combinaba con una barba espesa que reforzaba una estética masculina, pero delicada.

Era un director independiente que empezaba a llamar la atención en festivales nacionales e internacionales y su estilo se podía definir como práctico, discreto y poco preocupado por la imagen pública. La barba le aportaba carácter y un aire intelectual, mientras que el cabello corto y con ligero tupé hacía que el look se mantuviera en equilibrio entre los códigos clásicos y modernos del momento.

Con el paso de los años, y especialmente tras el reconocimiento internacional de ‘O que arde’, el estilo de Laxe comienza a transformarse de manera progresiva. La barba sigue formando parte de su personalidad, aunque a veces más recortada, en cuanto al pelo, pasó de llevarlo cortísimo a dejarlo crecer hasta el hombro, rompiendo ligeramente con la estética anterior.
En esta etapa su imagen empezó a reflejar algo que también define su cine, una mezcla entre espiritualidad, naturaleza y cierto ascetismo. La estética del director comienza a alejarse de la formalidad urbana para acercarse a una apariencia más libre, orgánica y conectada con la espiritualidad.
El año de la transformación física de Oliver Laxe

En 2021, la transformación se hace evidente. El director aparece en el Festival de Cine de Málaga con el cabello hasta los hombros, apostando por una melena ondulada que se convertiría con el tiempo en uno de sus rasgos más distintivos. Su pelo ha terminado por convertirse en parte de su identidad pública, un detalle que proyecta una imagen cuidada pero sin artificios, con ondas suaves y brillantes, que encaja en una estética a medio camino entre el artista bohemio y el hombre de aldea profundamente ligado a la naturaleza.
El estilo del directos de 'Sirat'

A partir de 2025, coincidiendo con la repercusión internacional de ‘Sirat’ y su presencia en eventos como el Festival de Cannes, los Globos de Oro, los Bafta o los Goya, su cabello, ahora muy largo, se ha convertido en uno de los rasgos más comentados de su imagen pública, una melena que se caracteriza por su textura ondulada, sana y natural de la que no ha contado cuál es el secreto, porque tal vez no lo tenga. En los Premios Feroz ya contó que pilla "el champú y el acondicionador que hay en el hotel, el que me toque", pero está pensando en cambiar precisamente eso y tener sus marcas, aunque sus amigas le están enseñado cómo desenredarlo, cómo nutrirlo... Algunas expertas, como Ana Santamaría, aclaran que no se trata de lo que hace, sino de lo que no hace: no se tiñe, no se decolora y no utiliza herramientas de calor.
Su look magnético, en el que la melena se mantiene como su sello personal, transmite una mezcla de elegancia relajada y espíritu libre y aunque generalmente prefiere apostar por su característica barba, en ocasiones ha optado por llevarla afeitada, un gesto que cambia completamente la percepción que tenemos de su rostro.

Más allá de la moda o las tendencias, el cambio de look de Óliver Laxe parece responder a una evolución espiritual, personal y artística. Su imagen actual, con el cabello largo, sus gestos serenos y un estilo de vestir cercano al minimalismo, son coherentes con su filmografía, marcada por la naturaleza y la espiritualidad, así como con el tono contemplativo de su estilo de vida.
Ha contado en numerosas ocasiones que además del cine, dedica gran parte de su tiempo a la Casa Quindós, un proyecto de la Asociación Ser que tiene como sede esta hacienda situada en la comarca de Ancares, Lugo, cuyo objetivo es participar en el desarrollo de este territorio promoviendo el desarrollo económico de la región mediante la puesta en valor de los recursos locales.
