Tratamientos faciales

Marco Romeo, cirujano estético, cuenta la "clave" de los retoques de Geena Davis: "Ahí está el verdadero mérito técnico"

Geena Davis, en una alfombra roja en Los Ángeles
Geena Davis, en una alfombra roja en Los Ángeles. Cordon Press
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El nombre de Geena Davis ha vuelto a situarse en el centro de la conversación tras su última aparición en una alfombra roja en Los Ángeles. A sus 70 años, la intérprete sorprendía con un cambio físico que no ha pasado desapercibido y que ha generado todo tipo de reacciones, desde la admiración hasta el análisis más detallado. Su imagen, asociada durante décadas a títulos como 'Thelma & Louise' o 'Bitelchús', parecía mantenerse en el tiempo, con un rostro que conserva estructura y movimiento.

Lejos de esquivar el tema, la actriz ha hablado abiertamente sobre cómo vive esta etapa. En una reciente entrevista con 'CBS Mornings' reconocía que “es muy extraño cuando te haces mayor” y explicaba que, al llegar a esta edad, ha sentido que sigue siendo la misma persona. También reflexióno con 'The Times' sobre su relación con su físico, admitiendo que durante años no se sintió cómoda con su imagen, mientras que ahora asegura que “siento que me he vuelto más atractiva con cada década, o al menos me siento mejor conmigo misma”. Un discurso que conecta con la percepción actual que proyecta y que ha despertado el interés por saber qué hay detrás de ese aspecto.

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En una conversación con Divinity, el cirujano plástico Marco Romeo ha analizado este cambio desde el punto de vista profesional, aclarando desde el inicio que es imposible confirmar procedimientos concretos sin una afirmación directa de la actriz. Aun así, su valoración permite entender las claves de un resultado que ha llamado la atención.

Las claves del aspecto rejuvenecido de Geena Davis

El especialista apunta que uno de los rasgos más evidentes es el mantenimiento de la estructura facial. Según explica, “lo más llamativo es que mantiene una línea mandibular razonablemente definida, el cuello bastante controlado y poca caída facial marcada”, lo que sugiere intervenciones que trabajan en profundidad. En este sentido, señala que “probablemente hablamos de un lifting profundo bien ejecutado, tipo SMAS o deep plane conservador”, una técnica que actúa sobre capas internas y no solo sobre la piel.

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Geena Davis, en el photcall de su nueva serie en Los Ángeles

En la zona de la mirada, el cirujano también identifica posibles retoques, aunque subraya que se han realizado con contención. “Sus ojos mantienen expresividad y una anatomía madura”, comenta, lo que apunta a “una blefaroplastia conservadora, evitando resecciones agresivas”. Este tipo de intervención busca corregir sin alterar la identidad del rostro.

Otro de los aspectos clave sería el tratamiento del volumen. Romeo explica que “posiblemente existe restauración mediante lipofilling, bioestimuladores o pequeñas cantidades de filler”, pero insiste en que el resultado evita el exceso. En sus palabras, “ la clave es que conserva suavidad facial sin aspecto hinchado”, algo que considera determinante en el resultado final y "ahí probablemente está el verdadero mérito técnico.”

¿Cómo se consigue la naturalidad con los retoques y las intervenciones?

Más allá de los procedimientos concretos, el cirujano pone el foco en el cambio de tendencia dentro de la medicina estética. “Ahora se prioriza menos volumen artificial y menos rostro inflado”, afirma, destacando que el objetivo actual pasa por trabajar la estructura y la calidad de la piel. En esta línea, explica que “los liftings modernos reposicionan músculos y ligamentos, no solo tensan piel”, lo que evita resultados rígidos.

La naturalidad también depende del movimiento. El experto insiste en que “la cara debe sonreír, arrugarse ligeramente y transmitir emociones”, ya que la ausencia total de gesticulación genera una sensación artificial. Por eso, el equilibrio entre intervención y expresión resulta clave.

Finalmente, Romeo introduce un factor que va más allá de lo físico: la percepción personal. En relación con las palabras de la actriz, señala que “cada persona tiene una imagen corporal de sí misma” y que el objetivo de los tratamientos debería ser acercar esa imagen a la realidad. En este sentido, concluye que el bienestar no depende solo del aspecto externo, sino también de la forma en que cada uno se percibe, apuntando que “el equilibrio psicológico también pasa por la autoaceptación y por gustarse a uno mismo”.