Piel

¿Es La Nivea de lata azul es una buena crema aftersun? Los expertos responden

Nivea
La Nivea azul como aftersun. INSTAGRAM @NIVEA_ES
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Si hay una imagen que evoca el cuidado familiar, esa es la de la icónica lata azul de Nivea, nacida en 1911. Su fórmula ultrarrica y su característico aroma a limpio la han convertido en una leyenda de la cosmética, sin embargo, con la llegada del verano, surge el debate sobre si estamos ante la solución universal. Hay quienes la meten en el capazo de la playa convencidos de que es el mejor tratamiento reparador tras la exposición solar, e incluso quienes la emplean para acelerar el bronceado, a pesar de que es un gran error, porque no cuenta con factor de protección frente a los rayos UV.

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Para entender qué puede y qué no puede hacer por nuestra piel en los meses de calor, lo adecuado es mirar su formulación. La base de la Nivea Creme original es el Eucerit, una emulsión estable de agua en aceite que actúa como una barrera física para retener la humedad cutánea. A este se suman ingredientes emolientes como la parafina, el petrolato y la lanolina, que sellan la hidratación, junto con humectantes potentes como la glicerina y regeneradores como el pantenol, derivado de la vitamina B5.

Esta composición la convierte en una excelente crema hidratante para pieles secas o zonas muy castigadas por la fricción o el frío, pero la hidratación convencional y la reparación después del sol no son exactamente la misma tarea.

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Diferencias entre aftersun y crema hidratante

A primera vista, una crema hidratante corriente y un aftersun persiguen el mismo objetivo, que es aliviar la sequedad. Sin embargo, la piel que ha estado expuesta a la radiación ultravioleta sufre un daño biológico específico que requiere una respuesta formulada a medida.

Un buen aftersun debe cumplir tres requisitos fundamentales, el primero es su capacidad calmante y antiinflamatoria, con activos como el aloe vera, la caléndula, el bisabolol o la centella asiática, destinados a apagar de inmediato la quemazón y frenar la cascada inflamatoria. El segundo es su acción antioxidante, con vitaminas C y E o extracto de té verde para neutralizar este estrés oxidativo provocado por el sol. Finalmente, debe tener una textura de rápida absorción, para disipar el calor acumulado en los tejidos en lugar de retenerlo.

Pros y contras de la lata azul en opinión de expertos

A pesar de estas diferencias de concepto, la riqueza de la fórmula de Nivea tiene defensores puntuales bajo ciertas condiciones. La dermatóloga Cristina de Hoyos, directora médica de la Clínica Ceta, analiza el comportamiento de este clásico sobre la piel expuesta al sol: “La crema Nivea contiene ingredientes como el dexpantenol o la glicerina que ayudan a reparar y regenerar la barrera cutánea y actúan además como calmantes. Gracias a esta combinación, resulta útil cuando la piel ha sufrido una agresión externa. Es una buena opción para pieles castigadas o con irritaciones, como puede ser el caso del sol”.

Sin embargo, la propia doctora matiza que la cosmética ha evolucionado significativamente desde 1911 y “aunque puede cumplir bien una función de rescate, actualmente disponemos de formulaciones mucho más avanzadas y ligeras, adaptadas a cada tipo de piel, con mejor tolerancia cosmética y un riesgo nulo de resultar excesivamente pesadas o incómodas”.

Por su parte, Piluca Barrau Martínez, optometrista y farmacéutica titular de la farmacia Pilar Barrau de Mahón (Menorca), lo tiene claro: "La Nivea de la lata azul es una crema anticuada. Está construida sobre una base altamente oclusiva, formada por Paraffinum Liquidum, Paraffin y Cera Microcristallina que crean una película densa y continua sobre la superficie cutánea que reduce significativamente la pérdida transepidérmica de agua (TEWL)”.

Precisamente el verdadero riesgo de aplicar la mítica crema azul justo al volver de la playa reside en su propia virtud, es decir, su densidad. Su alta concentración de aceites y ceras oclusivas actúa como un abrigo térmico.

Eduardo Senante, farmacéutico especialista en dermocosmética apunta que “usar la Nivea azul nada más achicharrarte al sol es un error”. Senante explica que, si la piel está quemada y muy caliente, aplicar una capa tan oclusiva puede atrapar el calor dentro de la piel, impidiendo que se disipe y empeorando notablemente la sensación de ardor y la inflamación interna”. En su lugar, el farmacéutico aconseja utilizar geles frescos, emulsiones fluidas y texturas ligeras de base acuosa altamente hidratantes inmediatamente después de la ducha para calmar y enfriar la zona.

No obstante, la lata azul tiene también utilidad en verano y el momento idóneo llega en la fase de recuperación tardía, cuando la piel ya ha vuelto a su temperatura normal, la inflamación inicial ha desaparecido por completo y el tejido empieza a pelarse o a mostrar una sequedad extrema. En ese momento de reparación, su capacidad de nutrir en profundidad y sellar la barrera cutánea vuelve a convertirla en una de las mejores opciones para combatir la sequedad y nutrir en profundidad.

Así lo resume Piluca Barrau: “Nivea Creme no hidrata la piel, evita que se deshidrate y cuando se entiende así, deja de pedírsele lo que no puede hacer y se valora lo que sí”.