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María Baras, de Salón Cheska: "Es lo mejor para hidratar el pelo rápidamente a la vuelta de vacaciones"

María Baras
Lo mejor para hidratar el pelo rápidamente a la vuelta de vacaciones. INSTAGRAM @SALONCHESKA
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El sol, el cloro, el salitre, la humedad ambiental y las altas temperaturas convierten al verano en uno de los momentos de mayor estrés para la fibra capilar. Aunque lo ideal es haber seguido durante las vacaciones estivales todas las indicaciones de los expertos en cuidado capilar, como aplicar aceites protectores antes de tomar el sol, enjuagar la melena con agua dulce tras cada baño en el mar o utilizar sombreros para proteger el cuero cabelludo y el color, la realidad suele ser otra. El uso recurrente de herramientas de calor, el aire acondicionado y los excesos propios del verano hacen que sea prácticamente inevitable llegar a septiembre con algunos daños estructurales.

Como consecuencia, la queratina se altera y el aspecto de la melena se transforma por completo. El pelo está poroso, quebradizo, sin brillo y, a menudo, con una tonalidad desvaída o verdosa que no se parece en nada a la que tenía al empezar las vacaciones. Para recuperar su salud, a la vuelta del veraneo es imprescindible tratar las necesidades específicas de cada melena.

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Como bien apunta María Baras, directora artística y creativa de Salón Cheska, a la vuelta del verano, “hay que hacer un reseteo del color, un toque de corte y aplicar un tratamiento de proteínas para pasar de un pelo pajizo a un cabello con un color súper brillante”.

La propia estilista suele apostar personalmente por los protocolos proteicos por su eficacia demostrada, asegurando que es la mejor alternativa para reestructurar e hidratar el cabello de forma rápida tras las vacaciones.

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En qué consiste un tratamiento de proteínas en el salón

A diferencia de las mascarillas de hidratación profunda habituales, los tratamientos de proteínas profesionales no actúan únicamente en la superficie del cabello, sino en la arquitectura interna de la fibra capilar. El cabello está compuesto en más de un 80% por queratina, una proteína que se degrada de manera drástica con la radiación solar y la exposición a ciertos químicos como el cloro.

En el salón de belleza, este protocolo comienza con un diagnóstico personalizado para determinar la carencia exacta del cabello. A continuación, se aplica una combinación concentrada de aminoácidos, queratina hidrolizada y colágeno de bajo peso molecular que penetra hasta el córtex. Mediante el uso de calor controlado o aparatología específica, la fórmula sella las cutículas abiertas, rellena los huecos de la fibra dañada y devuelve la elasticidad perdida. El resultado es un cabello reconstituido, con peso, movimiento natural y un brillo espectacular, que prepara el pelo para el cambio de estación.

Cómo hacer un tratamiento de proteínas en casa

Si bien la experiencia en el salón da resultados inmediatos, mantener la salud capilar exige cierta disciplina en casa, pero para llevar a cabo un ritual proteico casero de manera efectiva, hay seguir ciertos pasos. El primero es elegir fórmulas reconstructoras, es decir, buscar champús, mascarillas o tratamientos intensivos sin aclarado que incluyan entre sus ingredientes queratina vegetal, proteínas de seda, trigo, soja o arroz. Es importante aplicar el producto sobre el cabello limpio y escurrido y para ello hay que lavar el pelo con un champú clarificante o purificante para eliminar restos de sal, cloro y siliconas y seguidamente retirar el exceso de humedad con una toalla de microfibra antes de repartir el tratamiento de medios a puntas. Además, es recomendable potenciar sus efectos con calor para favorecer la absorción de los principios activos, por eso se debe cubrir el cabello con un gorro térmico o una toalla humedecida en agua caliente durante 15 o 20 minutos. El vapor suave ayudará a abrir la cutícula para que las proteínas penetren mejor. Finalmente, hay que aclarar y sellar enjuagando con abundante agua tibia o fría para cerrar la cutícula y fijar los nutrientes.

Hay que advertir que no conviene abusar de las proteínas en casa, lo ideal es utilizarlas una vez a la semana o cada quince días a la vuelta de vacaciones, porque un exceso de proteína sin el aporte de humedad adecuado podría volver rígida la fibra capilar.