Mónica Aránguez, estilista, sobre los errores más comunes con las cejas: "Ni depilarlas ni maquillarlas demasiado"

Una experta nos saca de dudas
El antes y después de los hilos tensores
MadridLas cejas son un elemento crucial en la expresión facial y enmarcan la mirada de una persona. Sin embargo, es sorprendente cuántos errores comunes se cometen en su cuidado y diseño (muchos más de lo que pensamos). Uno de los más comunes reside en no seguir su forma natural y forzar una forma que no se alinea con nuestra estructura facial. Otro de los más conocidos -y cometidos- hace referencia a su longitud, que si es incorrecta puede alterar la armonía facial.
Para salir de dudas en Divinity hemos hablado con la estilista Mónica Aránguez, propietaria del centro de belleza homónimo en la capital y especializada en el tratamiento y cuidado de las cejas. “Son una parte muy importante a la hora de que nos veamos favorecidas y también influyen mucho en la expresión que desprendamos, por eso hay que prestarles la atención que se merecen”, cuenta y comparte una serie de consejos para no caer en el error de lucir una forma inadecuada.

Lo que no se debe hacer
En primer lugar, Mónica hace hincapié en seguir la norma de la regla para dar con la medida adecuada. “Utiliza una regla simple: la ceja debe comenzar alineada con el extremo de la nariz, el punto más alto del arco debe estar sobre la pupila y el extremo de la ceja debe alinearse con el extremo de la nariz y la esquina externa del ojo”. Diferencia además hasta cuatro fallos, que van desde maquillarlas demasiado a pasarse con las pinzas, que detalla a continuación.
1. Depilarlas demasiado. “Algunas veces queremos seguir modas o patrones que son los cánones de belleza establecidos en ese momento. Y puede que no nos favorezca por nuestra forma natural de la ceja, o porque no cumplamos las medidas de los estándares. Adecuarse a la forma de ese momento sí, pero siempre respetando y adaptándonos a nuestra forma natural de la ceja y de nuestro rostro”, explica.
2. Maquillarlas en exceso. Añade que la mayoría de las chicas les gustan las cejas muy marcadas. Esto endurece los rasgos, pone más edad, y da un aspecto muy irreal. Dar un toque de color ya sea con máscara de cejas es una buena opción, pero no debemos pasarnos con el lápiz para conseguir un efecto demasiado maquillado porque estaríamos perjudicándonos”.
3. Pensar que llevar micropigmentación significa no maquillarse nunca. Hace alusión también a este proceso y especifica que la micropigmentación aporta densidad y definición de forma natural, de modo que incluso con la cara lavada logra que se sigan viendo así. Pero atención, comenta que, “cuanta más intensidad, más irreal quedan y el color peor degrada con el tiempo. Lo que siempre recomiendo después de hacerse la micropigmentación, en nuestro día a día, es añadir una máscara para cejas, ya sea transparente o con color para peinar los pelitos y que queden aún más definidos. La micropigmentación es un complemento del maquillaje, no un sustitutivo de este”.
4. Abusar del sol y de los ácidos con micropigmentación en cejas. “Se puede tomar el sol pero siempre protegiéndose con protección solar. Esto no es nada nuevo. Al tener un color en la piel, si no nos protegemos, los pigmentos se acabarán absorbiendo y nos durará menos. Al igual pasa cuando aplicamos ácidos despigmentantes (antimanchas) encima de las cejas. Su función es quitar la mancha y, por tanto, elimina el color que se encuentre en la zona pigmentada y dura menos el tratamiento de micropigmentación”, concluye.
Para terminar, recomienda acudir a un especialista en diseño de cejas para que nos ayude a identificar y corregir cualquiera de estos problemas y así vernos mucho más guapas.
