Piel

Izaskun Ruiz, farmacéutica, explica cómo identificar "nuestro tipo de piel y los activos más interesantes para cada caso"

Izaskun Ruíz: cómo identificar nuestro tipo de piel y los activos más interesantes. Fotomontaje con imágenes de Cordon Press y @dermoskinfar
Compartir

Cuidar la piel no consiste en sumar productos de moda y aplicarlos sin orden ni concierto, como bien apunta Izaskun Ruíz, la farmacéutica y especialista en dermocosmética, “no se trata de añadir productos sin sentido a la rutina, sino de utilizar aquellos que realmente necesita tu piel y con los que vas a obtener los resultados que buscas. Entender tu piel, conocerla y saber cuáles son sus necesidades es la clave para comprar menos y saber elegir mejor lo que realmente necesitas”.

No solo las pieles grasas y secas exigen rutinas diferentes, también es importante saber identificar cuándo se está ante una piel sensible o una resistente, porque sus necesidades no son las mismas y tampoco los activos con los que cada una se debe tratar.

PUEDE INTERESARTE

Cómo identificar la piel seca

Como apunta la farmacéutica, una piel seca se caracteriza por la disminución del factor de hidratación natural y el aumento de la pérdida de agua transepidérmica, que suelen estar asociadas a la alteración de la función barrera. Además, aunque la producción de sebo suele ser normal, existe una alteración en la composición y organización de los lípidos cementantes, es decir, ceramidas, ácidos grasos y colesterol. En cuanto al aspecto, una piel seca se ve apagada, sin brillo y con falta de luminosidad, su textura es áspera o rugosa, especialmente en mejillas, pómulos y contorno de ojos.

Cómo identificar la piel grasa

Izaskun explica que en la piel grasa las glándulas sebáceas presentan una sobreproducción de sebo que se traduce en poros más dilatados y aunque no implica necesariamente la aparición de imperfecciones, suele estar asociada al acné debido a que los poros se obstruyen con mayor facilidad. Una de sus características principales es el brillo que se mantiene durante el día, sobre todo en la zona T, además de una textura más gruesa de la piel.

PUEDE INTERESARTE

Cómo identificar la piel sensible

Como aclara la experta, la piel sensible se caracteriza por una hiperreactividad cutánea que suele deberse a la alteración de la función barrera, provocada por la disminución de los lípidos cementales, que favorece la sequedad y la descamación. Esta hiperreactividad se traduce en sensación de ardor, escozor o picor, que pueden ir acompañados o no de un enrojecimiento visible de la piel, líneas pronunciadas alrededor de los ojos y la boca. A estas manifestaciones hay que sumar que se puede producir una disfunción neurosensorial que intensifica la sensación de disconfort. Además, las pieles sensibles reaccionan no solo a los productos cosméticos, también a los factores ambientales.

Cómo identificar la piel resistente

La especialista apunta que una piel resistente, con la función barrera en óptimas condiciones, presenta una alta tolerancia frente a la mayoría de los productos cosméticos y tiene escasa o nula reactividad frente a los cambios de clima, las fragancias o los ingredientes potentes.

Necesidades y activos para cada tipo de piel

Una vez conocido el tipo de piel, Izaskun establece cuáles son sus necesidades concretas para actuar en consecuencia con los mejores activos. La piel seca necesita nutrir, hidratar, reforzar la función barrera y una fotoprotección adecuada, porque son pieles más vulnerables al fotoenvejecimiento. Este tipo de pieles deben priorizar los limpiadores suaves y aliarse con activos como las ceramidas, los ácidos grasos, los aceites y mantecas vegetales, el ácido hialurónico y los antioxidantes como la vitamina C.

Quienes tienen la piel grasa se deben centrar en regular el exceso de sebo para evitar la aparición de imperfecciones, además necesitan una hidratación específica porque se suelen deshidratar con facilidad. Para las pieles grasas son interesantes ácidos como el salicílico, el azelaico, la azeloglicina o el ácido succínico, además de la niacinamida y el retinal.

Las pieles sensibles necesitan calmar, reforzar la función barrera y mantener el equilibrio de la dermobiota. Algunos de los mejores activos para las pieles sensibles son la centella asiática, el ácido azelaico, el hialurónico, la azeloglicina, la niacinamida y la vitamina E.

En cuanto a las pieles resistentes, únicamente se debe mantener el equilibrio y tratar las necesidades específicas. Para este tipo de pieles son recomendables las rutinas de transición con otros activos según las necesidades específicas y objetivos, alternando antioxidantes, retinoides y ácidos exfoliantes.