Amaral, sobre su nuevo disco: "Desde lo oscuro se aprecia mejor la luz"

divinity.es 14/02/2017 18:45

Amaral vivió de noche durante una época. Ese tiempo mágico en el que el sol se va, las caretas se bajan y "los seres humanos se reúnen a compartir sentimientos", según explican. Salieron entonces canciones emocionales, potentes y brumosas, que unieron en el disco 'Nocturnal' (no podía tener otro título). Ahora, el tándem zaragozano está en otro sitio. De lo oscuro ha nacido la luz, así que les ha apetecido volver a grabar los temas, pero con otro rollo. El nombre tampoco podía ser otro: 'Nocturnal Solar Sessions'. O como ellos mismos dicen ya: el disco negro y blanco de Amaral. En unos días comienzan su gira por Europa.

¿Habéis echado luz sobre vuestro Nocturnal?

Eva: 'Nocturnal' fue el disco que sacamos hace año y pico y este ‘Nocturnal Solar Sessions’ son las mismas canciones pero grabadas de nuevo de un modo más luminoso. La gente está preguntando por el álbum blanco y el negro de Amaral y nos hace mucha gracia. ¡Nos encantó! Lo hemos guardado en nuestra imaginería.

¿Por qué este cambio?

Eva: Hicimos el 'negro' porque nos gustaba la idea de que es a la caída del sol cuando se dejan las caretas y los seres humanos se reúnen a compartir sentimientos... y porque en esa época éramos muy nocturnos y estaba gestado entero de noche. En este nuevo tiempo hay más luz y queríamos dejar esos temas grabados así también.

¿Lo oscuro da luz a las cosas?

Eva: Eso es. Otra idea que marcaba el disco era que en las ciudades con menos luz es desde donde mejor se ven las estrellas. Desde lo oscuro se aprecia mejor la luz, sí.

Verso favorito del disco...

Juan: En el tema 'Nocturnal' me gusta: 'misteriosas e infinitas son las leyes del azar/si pudieses elegir cuál de ellas romperías'.

¿Cuál romperíais?

Juan: (Risas) Todas, probablemente. La canción habla de poder controlar las cosas que te pasan para bien o para mal. Los encuentros, el amor, el orden... Estar hoy aquí hablando contigo, por ejemplo, es fruto de la casualidad. Ese deseo de controlar el destino es muy antiguo. Los antiguos iban a los oráculos a pregunta por el futuro y así poder modificarlo. Todas las tragedias griegas hablan sobre esa imposibilidad... y esta canción también.

¿Habéis tenido mucho esa sensación de no control?

Juan: Para bien sí. Somos unos tipos muy afortunados. Fruto de hablar con los medios y psicoanalizarnos en esas charlas hemos llegado a la conclusión que nos dejamos llevar por ese destino casi caprichosamente: queríamos viajar y hacer música y el deseo ha sido concedido de sobra, pero no es algo que puedas controlar. No controlas ni lo que tocas, ni lo que grabas, ni lo que luego pensará la gente...

¿Es premeditado que vuestras letras sean ambiguas como las de los oráculos?

Eva: ¡Eso es por ser de Zaragoza! (risas) ¡Y eso que hemos corregido bastante esa tendencia que tenemos a escondernos! Somos muy pudorosos a la hora de hablar de sentimientos. Al principio nuestras letras eran solo imágenes, que podían ser interpretadas un modo o de mil, y era todo por miedo a que se nos viese mucho. Lo hemos ido mejorado: decimos más directo lo que queremos decir.¿

¿Y tú verso favorito, Eva?

Eva: Me gusta mucho la metáfora que se crea en el tema de 'La Niebla'. La imagen que teníamos en la cabeza era a lo Huckleberry Finn, pero en vez de bajar por el Mississippi, por el Ebro. Y la incertidumbre que eso conlleva, que no sabes si te vas a encontrar una roca o un rápido... Venía a decir que vives momentos más densos en la vida, en que vas bandeando a ciegas y estás esperando a que la niebla se disipe y deje entrar la luz.

¿Estáis en ese momento ahora?

Eva: Justo, la niebla se está disipando.

¿Qué imagen elegiríais para definir este disco?

Juan: Sin duda la portada, una foto que ha hecho Eva.

Eva: Llevaba tiempo haciendo fotos analógicas con doble exposición y empecé a meter también mis manos, contrastándolas mucho y jugando con las contraluces. Luego vi una de las cuevas de Altamira, que hacían más o menos lo mismo, y me imaginé una historia. Como si los hombres de entonces pusiesen la mano para intentar capturar mágicamente el reflejo de la luna en un estaque. Cuando la iban a coger, desaparecía. La mano era la puerta a otra dimensión también, a lo cósmico, que mencionamos en alguno de los temas.

Sabiendo lo que sabéis ahora: ¿a quién le diríais ahora 'Sin ti no soy nada'?

Juan: es una canción que tiene que ver con dependencia afectiva. El típico enganche psicológico que a veces ocurre y que no tiene que ver necesariamente con el amor o el desamor. Nos sorprendió porque la gente no lo entendió así del todo, sino una canción de amor... En ese sentido, lo mejor es no decírselo a nadie: lo deseable es que ames a tus personas, pero no dependas de ellas.

¿Os pasa mucho que se reinterpreten las letras?

Eva: Ese es el poder que tiene la gente: cogen un tema y lo aplican a su vida. Hubo muchas personas que nos contaron que acababan de perder a su padre o a un ser querido y que le había consolado mucho. La música es así, te reconforta... y eso es maravilloso.

Juan: siempre pensamos que nuestras canciones son de todos. Cuando las sueltas, ya no te pertenecen y está bien que así sea. Nosotros componemos a partir de un sentimiento o una sensación concreta, pero eso pude mutar y reinterpretarse.

¿Alguna canción de amor favorita en el último disco?

'Nadie nos recordará': un tema que habla de que hay alguien cerca que conserva el espíritu humano. No es exactamente amor, pero se le parece mucho.

¿'Siempre hacia lo salvaje'?

Eva: ¡Yiha! (risas) Somos bastante urbanitas y llevamos varios saltos al vacío en nuestra vida desde que empezamos en la música: eso de ir a lo salvaje sería en nosotros tener puesta la vista siempre en lo desconocido, tener la curiosidad siempre en lo alto. Es clave para nosotros.

¿Un deseo para el futuro próximo?

Que sepamos disfrutarlo. Que nos demos cuenta de lo afortunados que somos.

¿A veces eso se pierde?

Nosotros llegamos a perderlo, sí. Cuando estalló nuestro tercer disco y se hizo muy conocido de la noche a la mañana, en ese momento tengo un agujero mental. Todo pasaba tan rápido que apenas lo recuerdo. Íbamos todos los días a lo loco, desde por la mañana hasta que se ponía el sol. Un año más tarde nos paramos a reflexionar. Y a intentar disfrutar de lo que nos pasaba, que no era otra cosa que lo que todo músico sueña...

Moraleja: ¿hay que tener cuidado con lo que uno desea'?

(Risas) Eva: sí, no vaya a ser que se cumpla con creces...

-TAQUILLA MEDIASET: AQUÍ PUEDES COMPRAR LAS ENTRADAS PARA SUS CONCIERTOS