Aciertos y errores en la boda de Marta Pombo y Luis Zamalloa

divinity.es 22/10/2023 11:42

La boda de Marta Pombo me tiene en un 'ay' desde ayer. No porque me importe, la verdad, sino porque ya que tengo que escribir sobre ella por encargo de Divinity (contar que no es deseo propio también es una forma de opinar) me encuentro en la dicotomía de analizar dos vestidos de novia que, gustándome por un lado, me inquietan por otro.

Reconozco que pocas veces me pasa que algo que es bonito a priori no me termine de convencer por algún motivo.

Dicho esto, entenderán mejor mis queridos lectores la arbitrariedad de mis aciertos o errores de hoy.

ACIERTOS

1. La novia, de novia. Que me gustaba su vestido Redondo Brand de escote cruzado de bambula de seda sobre canesú de tul, sí. Que sentaba como debería, no. No sé por qué pero era raro ese cruzado mágico y también las sisas. Le comprimía y retorcía el pecho. Y la costura de las mangas también se retorcía en un cordón raro y poco estético de espaldas. Aún así me encantaba el cuello cisne tan romántico y divino y la caída sutil de esos metros de bambula. Y ella estaba muy guapa de cara y con un recogido y un makeup estupendos. El ramo también me gustó.

2. La novia, de fiesta. Que me gustaba su vestido segundo de flores de cristal, sí. Que sentaba como debería, tampoco. No sé por qué lo que tendría que hacerla fresca y chispeante le hacía mayor y recortada, como más ancha y más baja. Aún así ella seguía estando guapa y feliz, ahora con su melena suelta y natural, y las flores de cristal brillaban al son de esa felicidad.

3. El novio. Su chaqué gris, color tan british en las ceremonias de día, si no le quedaba grande lo parecía. Sí, la chaqueta del chaqué le hacía bolsa. Y se podía haber arreglado un poco la barba, al menos en el cuello, para no parecer un náufrago despreocupado. Pero me quedo con su elección estupenda del color del chaqué.

4. La madrina, madre del novio. La mujer más elegante de toda la boda. Sin duda.

5. El mayor acierto de las invitadas de esta boda era la delicada sencillez siempre, con todas las tendencias que sean, de María G. de Jaime. Su corto azul con mangas pagoda afaroladas era perfecto para una ceremonia de día. Ella y Tomás Páramo hacen una pareja más que bonita.

6. El dos piezas midi burgundy de Teresa Andrés Gonzalvo, de Lady Pipa, era de un otoño por fin cumplido. Y buena opción. También el sastre cruzado de su chico Ignacio Ayllón. Estaban guapetes ambos.

ERRORES

1. No me parecía un acierto el Redondo Brand de María Pombo. Por distintas razones más allá de los gustos. La primera, que camuflar un exceso de corto para una ceremonia, le suele pasar a María, con un tul de sobre falda es un error de manual. La segunda, que el diseño de paquete con lazadas era un poco de disfraz.

2. Marta Lozano y su Pronovias como de Dinastía. Ni me gustaba el diseño, ni el azulete ese brillante, ni sus zapatos lavanda. Nada.

3. El vestido mantón de Lara Tronti, de Lady Pipa, le hacía tan tronco apretujado como a la novia el suyo. Y esto, también es un error.

4. El mono de Natalia Coll, de Berrendero, ni era bonito de color ni le pillé el rollo como de peto escolar. La verdad.

Y había algunos errores más, pero me freno aquí porque hay invitadas que sólo son públicas por los parentescos. No tenemos derecho a juzgarlas individualmente, sobre todo si no es para alabar su elegancia o su falta de ella.

A buen entendedor…

Te puede interesar...

Ver más de: