Puntadas con o sin hilo de la 82ª edición de Fashion Week Madrid Otoño - Invierno
Hacía tanto que no veía a Juan Vidal que arrancar con el la Mercedes Benz Fashion Week de este año en el Palacio de Cibeles fue un placer supino. Hacía frío pero había salido el sol y a pesar del caos de esas calles que bordean el Ayuntamiento de Madrid, cortado por obras por todos sus vértices, fue maravilla encontrarme con el Vidal de antaño.
Este año la Semana de la Moda ha sido tan caótica como esas calles cortadas en Madrid. Y lo ha sido no solo por arrancarla entre las obras de la ciudad, eso es siempre desesperante, sino porque las nuevas direcciones en cualquier empresa necesitan su tiempo para tomar forma, cuerpo y costumbre. Nosotros, la prensa especializada oficial de la MBFWM ya tenemos hecha la costumbre a todo. Habrá que esperar a que la nueva dirección de todo esto camine sin obras, como lo hace la propia moda por encima de todo bache.
Nota de siempre para vosotros mis lectores habituales y para los que lleguen nuevos:
“Por si alguien no lo sabía aún mi análisis lo hago con todo el valor y el mérito que reconozco en todos y cada uno de los diseñadores que nos muestran su trabajo comprometido en esta semana. Me gusten más o menos. Sean amigos o no. Me despierten más o menos simpatías.
El orden de estas Puntadas no responde a la importancia de cada desfile si no a su cronología en el calendario oficial de la semana. No de todos hablaré bien, eso es un juicio en la libertad de expresión. Que nadie se ofenda. O sí, pero con cordura.
De algunos de los que no hable, no todo lo que vi sale en estas Puntadas, será opinión. Porque el silencio también es una opinión.
Los silencios míos, más de dos décadas analizando Semanas de Moda española y extranjera, con miles de desfiles en la retina, son más educados y generosos de lo que algunos se merecen, pero oigan, uno afila y desafila la lengua como le parece.
Y otros, simplemente, no saldrán en estas puntadas no por el derecho a ese silencio en la opinión, sino porque no fui a verlos. La edad y la experiencia en estas semanas de moda nos otorgan el derecho a elegir lo que queremos ir a ver”.
JUAN VIDAL
CON HILO
Llegó limpio y aplicado, como llegan los niños el primer día del colegio, y su perfume a colonia recién puesta en un flequillo fresco y chic lo llenó todo. Me gustaron tanto sus flores con cuadros ingleses, en frambuesas y rojos sobre azules de cielos eternos, como hace muchos años lo hicieran sus flores gigantes sobre aquellos satenes negros de noches de exquisito placer. Vidal ha vuelto a ser aquel tipo femenino y divino, hechicero y fascinante. Sus mujeres floraron bajo el techo de cristal del Palacio de Cibeles y del cielo madrileño como los buenos perfumes, desde el primario y puro de la colonia a granel en los flequillos de los infantes en un patio de colegio al de los amantes más sofisticados en una noche de centellas y glamour en cualquier lugar bonito del mundo. Me quedé prendido de sus negros rotundos en sus vestidos flotantes, con volúmenes y movimientos que solo consiguen las agujas de los que aman las costuras.
COOSY & PALACIO
CON HILO
No todos los que ahora vienen a la Fashion Week recordarán aquellos gloriosos años de Palacio y Lemoniez. Nosotros, los de la vieja escuela, sí y con sumo placer. Pues así fue encontrarnos en el tapiz de esa caja negra que aloja los desfiles en el histórico pabellón 14 de Ifema con Coosy y Palacio. Todo me recordaba al perfume de antaño. Los lazos zapateros en las cinturas de los vestidos y los pantalones arlequín hinchados como de una brisa gallega y sutil que hace que todo navegue en calma a pesar de los embistes del Cantábrico. Los lazos asimétricos, las texturas en damero, los pliegues, las superposiciones… Y de fondo, como si Balmain hubiese mirado un segundo al horizonte desde un balcón de los sueños hacia ese mar que baña Galicia, las sedas blancas moteadas de lunares negros. Placer.
SIMORRA
CON HILO
Simorra teje con ese gesto que como ellos dicen no solo une fibras sino historias para ordenar el mundo. Su “Texere” vuelve a ser un nexo de culturas y tradiciones. Volvimos a ver en pasarela, como en los sueños de antes, a Inés Sastre, con esa belleza brutal y natural suya. Tan natural y brutal como la de los puntos y los paños de esta casa de tejedores que es capaz de capturar la luz tanto en sus piezas blancas de lana cálida como en los verdes botellas más oscuros, los chocolates y los azules noche o los rojos intensos. Me sigue gustando año a año su lenguaje, tejido con artesanal artificio en sus prendas tan visuales como fáciles de ponerse en la vida.
ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA
CON HILO
Ágatha es a la MBFWM como la lluvia y el frío repentino a algunos días de la primavera. Y eso, con todo el color que le pone incluso a las tempestades. También las de su vida. Ella siempre ha sido más personaje que otra cosa pero eso no le resta mérito a sus estampados y patrones de siempre ni a sus divinas y repentinas interpretaciones. Este año no me quedo con lo habitual, ya están eternos sus corazones y sus flores y nunca los descarta, esta vez me quedo con sus faldas largas de volantes, combinadas con blusas y corbatas en un binomio femenino masculino que respira esa total libertad del que hace lo que le pasa por el peine en cada momento de su vida, lo acepten los demás o le quemen en una pira pública. Pues eso es esta señora, un ejercicio visceral de libertad, con todas sus locuras e irreverencias que las tiene a paladas.
HANNIBAL LAGUNA
CON HILO
Las pocas veces que le he dado un Con Hilo a Laguna no me han faltado comentarios irónicos sobre si me estaba volviendo loco por ensalzar algo que, decían, era contrario a cualquier estilo de mi vida. Pues miren, no solo reconozco en Laguna, más allá de los gustos y las tendencias, la minuciosa mano de obra casi como de orfebre de cada una de sus piezas sino la capacidad de evolucionar, aunque haya tardado media vida, hacia algo
tan delicado pero chic como lo que vimos en su “Blacknoir”. No podría decir que solo me gustaron algunas piezas porque mentiría. Me gustó todo. Sus largos, sus midis lady, sus flores en rosetón, sus plumas, su perfecta transparencia, su rollo charlestón. Todo. Y celebro con gusto que un profesional incansable como él, tantas veces atizado por la crítica, también la mía, haya evolucionado hasta este desfile que no era sino un perfecto ejemplo de lo que es una colección coherente y redonda. Enhorabuena, Hannibal.
CUSTO
SIN HILO
A Custo, ya lo dije la última vez, le funcionan tan bien sus mini movies virtuales súper creativas para arrancar sus desfiles que después cualquier cosa que salga a la pasarela se queda mermada y hasta en el olvido. Y eso es tan peligroso que era imposible acertar. Podría indagar como hacemos los periodistas para encontrar qué sacó en su desfile pero no lo he hecho a propósito, para demostrar el error de eclipsar a través de sus sirenas burbujeantes en una movie hasta tal punto que nadie recuerda que sucedió después. Grave error es que recuerden de ti el atrezzo y no la colección en sí. Aunque eso, no lo niego, a Custo se la bufa porque al final vende marca por encima de todo. Da igual se es verano o inverno, si es en Madrid o en Sebastopol. Vamos que es un Sin Hilo con una sonrisa de chapó por tu marketing.
MALNE
CON HILO
Me fascina la capacidad de los Malne de ir de un lugar a otro del mundo, como desde un burlesque berlinés a un París sofisticado, por ejemplo, sin que se les inmuten las pestañas. Este año celebraban una década con una declaración de intenciones clarísima, la de su amor por la moda y por la noche. Sus faldas tubo de Príncipe de Gales con blusas de gasa en print de leopardo bien podrían resumir el perfume de esta firma tan extravagante a veces como hechizante. Su noche, como su vestido de casi cierre de desfile en negro con lunares oro y plumas, es tan internacional como el arte, que no entiende de lugares ni de momentos, solo entiende de belleza.
Felicidades queridos Paloma y Juanjo por estos diez años de fantasías.
MESA
CON HILO
Tenía una deuda pendiente con Mesa porque me cae bien pero no siempre lo hace su moda en mi retina. Y esto no creáis que me gusta cuando intento ser, como toca, totalmente objetivo. Pues este año me gustó tanto lo que vi, con toda la locura de su atrezzo, sus performances, sus cantantes, el retro de aquellos años de Mae West que todos recordamos en la historia aunque no los hayamos vivido. No, Mesa no es un ángel ni queremos que lo sea porque nos gustaron sus provocadoras curvas, sus mujeres transgresoras, lo prohibido, lo escandaloso… En definitiva, sus efervescencias. Y lo que más me gustó es que eso venía precedido de punto, lanas y patrones tan cálidos como los naranjas y azules, los rojos y todo lo encendido de su paleta. También sus cuadros azules tan divinamente británicos. Dos colecciones antagónicas en una misma que gritaban energía por todas sus costuras.
SCHLESSER
CON HILO
He dudado si debía ser un Con hilo o un Sin hilo este Schlesser de este año. Y jamás me pasa esto de dudar de una manera tan clara. La culpa la tuvo su inicio de desfile, que me pareció confuso, algo farragoso y opaco. Y no, no por ser negro algo es definitivamente opaco. Pero al poco rato la colección mutó y me encontré de golpe con un maravilloso juego de arquitecturas y patrones que me lanzaron de golpe a los 90, también a los años dorados de Arzuaga, a Van der Rohe, al constructivismo, a las líneas puras… En sus pisadas, en un maridage que parecía imposible a priori y que funcionó con la precisión de un reloj suizo, las huellas artesanas de Calzados Franjul. Pisadas negras como la noche en un desfile black rotundo que terminó despidiendo luz por muchas de las gárgolas de sus arquitecturas.
MENCHÉN TOMÁS
CON HILO
La mujer con mayúsculas, así es el “Memento” de Menchén Tomás y sus féminas tan sofisticadamente urbanas y elegantes. Todo me gustó de una colección que me pareció redonda por sencilla y divinamente estructurada y ejecutada. Me fascinaron sus abrigos con bocamangas y bandós de pelo, sus vestidos flotantes y suntuosos con lunares negros bajo americanas con pelo, sus lentejuelas oro en esa especie de cárdigan murciélago, sus vestidos en beis, blanco y negro de tintineantes flecos, sus faldas como de rizo de espuma de mar con camisas blancas masculinas… Tomás es en este momento la feminidad en todo su esplendor.
FELY CAMPO
SIN HILO
No recuerdo darle un Sin hilo a Fely en los últimos años pero si tenía que llegar, llegó. No había nada estridente en su colección, al contrario porque era sobria y muy medida. Pero tampoco había nada sobresaliente, más allá de alguna lentejuela oro en una chaqueta capa y un sastre gris urbano y chic pero tan suelto en mitad del resto que se perdía todo su punto. Y lo peor de todo y por lo que llega este Sin hilo es que acabó aburriendo soberanamente. Me vi de pronto pensando en otras cosas, como si la luz se hubiese fugado de cualquier esquina del desfile incluso por encima de nosotros y de la inmensidad del pabellón 14 de Ifema para volar a buscar aire y luz en otro lugar lejos de ahí. Sus novias me dejaron impasible y sus zapatos, ay sus zapatos qué dolor me dan siempre.
ODETTE
CON HILO
No recuerdo ya a Odette, en su joven trayectoria, sin lentejuelas, sin flecos, sin brillos y sin ese punto mitad canalla, mitad chispeante de unas mujeres, las suyas, con mucho “Swing”. Y así fue su desfile, como su colección, un hechizante balanceo entre los ruidos de la fascinantes noches del Nueva York de los años 20. Me pirraron su Art Déco, sus chaquetas con bocamangas de peletería, su chispeante danzar en esos vestidos tan charlestón en negro y en oro y negro que se habían bebido de golpe todas las burbujas de champán de unos años en los que la diversión y el optimismo, como filosofía de pura vida, podían ahogaban cualquier drama o crisis venidera.
YOLANCRIS
CON HILO
No sé el tiempo que llevaba sin ver el muaré en algo que no me llevase sin retorno a aquellos vestidos bombón de los años 80 en las Nocheviejas españolas. Ha tenido que venir Yolancris a demostrarnos su divina ondulación en sus faldas azul noche con cueros de terciopelo negro y escotes joya. Y eso que podría haber sido un riesgo complicadísimo se convirtió en el empoderamiento de una noche elegante y ultra femenina. Tanto como sus vestidos de flores XXL en blanco, negro y oro, en negro y oro, y en oro absoluto con polisones black. Yo vi a mujeres poderosas y atemporales que dominan con maestría el paso del tiempo.
LOLA CASADEMUNT
CON HILO
Que Lola Casademunt se está comiendo el mundo a bocados es una realidad tan manifiesta como divertida, ecléctica y bulliciosa fue la puesta en escena de su “Bohemian Soho”, un rincón plural, loco y efervescente como sus lentejuelas mezcladas con print, plumas, sedas, gasas, pelos y hasta poliuretanos. El mérito de Casademunt radica precisamente en eso, en convertir en divertida y enérgica esa mezcla imposible que junta materiales divinos con pachangeros, como su front row populoso, que era un crisol de personas y personajes de todo gusto y condición, como en cualquier Soho, sea en Nueva York, en Barcelona o en el mismísimo Oriente.
Hasta aquí esta nueva semana de moda y de muchos reencuentros en ese kissing que nos da la vida y nos emborracha, también de besos.
¡Nos vemos en la próxima MBFWMadrid de primavera/verano!