Aciertos y errores de la boda de Rocío Crusset y Charlie Schein
Rocío Crusset se da el “sí, quiero” en Nueva York, vestida de novia por ella misma y con sus padres, Carlos Herrera y Mariló Montero, presentes en la Gran Manzana
Allí está su residencia y hasta el lugar se trasladó su familia para una boda íntima y reducida oficiada en inglés y español en los Jesuitas de Park Avenue. Enlace neoyorquino pero con manzanilla de Sanlúcar, jamón ibérico y Rioja.
Aciertos
1. La novia. Rocío Crusset. Un riesgo es que la novia se haga su propio diseño pero el resultado era positivo. Un vestido de capas superpuestas en encaje con profundo escote en la espalda. Diseñado por ella y confeccionado por un amigo.
El moño clásico con velo bajo, los salones altísimos y las flores naturales en el pelo también eran un súper acierto. Estaba guapa.
2. El novio. Charlie Schein. La simplicidad de un sastre marino con corbata de lunares y mocasines fruncidos, de plena tendencia.
3. La madre de la novia. Mariló Montero. Y su Sybilla en rosa fucsia y rojo, de cuerpo de manga larga y escote V y falda importante, de talle alto.
Sí, el rosa y el rojo vuelven a demostrar que claro que funcionan.
4. El padre de la novia. Carlos Herrera. Y lo clásico de un traje tres piezas, con chaleco, en azul marino.
5. Que las amigas de toda la vida de Sevilla de la novia estuviesen junto a ella en Manhattan, igual que su familia directa, a pesar de las distancias y de ser una boda súper reducida e íntima siempre es un acierto.
6. Que en esa misma distancia, en pleno corazón americano, la manzanilla de Sanlúcar, el jamón ibérico y el Rioja griten España siempre está bien y sabe a gloria.
Errores
Si los hubo no serían tan importantes como el perfume general de una boda bonita, con sabor y nostalgias de España, en ese corazón latente y fascinante que es la ciudad de Nueva York.