Casa Real Española

Aciertos y errores del protocolo de la visita del papa León XIV a Madrid

La reina Letizia y la reina Sofía vuelven a dar todas las lecciones de protocolo de moda del mundo en la visita de Estado del papa León XIV a España. No corren la misma suerte, una vez más, ni la infanta Sofía ni la princesa Leonor, por mucho que ella me guste cantidad y me despierte todas las simpatías del mundo. Estos tres días Madrid ha vivido una visita histórica, multitudinaria y llena de momentos que quedarán en nuestra retina para siempre. ¿Nos pasará lo mismo con los estilismos, los protocolos y la imagen pública de algunos de nuestros mandatarios?

La princesa Leonor, la infanta Sofía, la reina Letizia e Isabel Díaz Ayuso. Fotomontaje con imágenes de Cordon Press y Europa Press

Periodista, analista de moda y autor del blog ‘Divin@s’.

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Aciertos

1. La reina Letizia usó el 'privilège du blanc', privilegio del blanco, de las reinas católicas. Ese que solo tienen en todo el mundo las reinas españolas, las belgas, las princesas de Mónaco y las grandes duquesas de Luxemburgo. Nuestra reina recibió al Papa con un maravilloso vestido de marca España, de la firma The 2nd Skin, de mi querido Antonio Burillo y Juan Carlos Fernández. Era el modelo Lady White de la colección Bridal de la firma. Estaba espléndida. No hay mayor definición.

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2. La reina volvía a ser protagonista con otro blanco integral y divino un día después, en la Misa del Corpus Christi en Cibeles. Cuerpo de tweed de cuello mao, manga corta, cinturón y bolsillos con falda midi campana, de inspiración New Look. Volvía a esta espectacular aunque no entendí los zapatos nude. Podría haber repetido perfectamente los blancos del día anterior.

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3. La reina Sofía usó también su 'privilège du blanc' para recibir al Papa en la misa de la Catedral de la Almudena del lunes. Lo hizo con un traje de chaqueta tan recurrente y perfecto en su armario.

4. El rey Felipe VI siempre acierta con sus sastres impecables y está elegante y apuesto. Poco más que añadir.

5. Isabel Díaz Ayuso. Su vestido con torera en azul marino, de Rocío Osorno, era el nuevo negro y correctísimo en las relajadas pautas de ese negro rotundo protocolario cuando el Papa está fuera del Vaticano.

6. El otro azul de la recepción era el de María Guardiola, con falda y blazer con cinturón.

7. Yolanda Díaz acierta más que falla. Lo hizo, acertar, con su vestido crochet negro de manga corta y falda fluida en la recepción real.

8. En el encuentro con las diócesis de Madrid en el Bernabéu, el lunes, Patricia Pardo rindió homenaje al Papa con el amarillo vaticano de su bandera en un espléndido dos piezas de pantalón palazzo y cuerpo con mangas capa.

9. Ella y Christian Gálvez, con su tres piezas marino de Lander Urquijo, formaban la perfecta pareja de maestros de esta ceremonia multitudinaria.

Mucho han criticado algunos medios los estilismos de ese protocolo negro que usaron tanto la infanta Sofía como la princesa Leonor para la recepción al Papa, pero yo las vi infinitamente mejor en esos looks que en los pasteles del día después, en el Corpus. Así que me niego a ponerlas en los errores con todo.

10. La princesa Leonor con vestido camisero y cinturón maxi. Yo la vi guapa, y adecuada a su edad por una vez, lo digo sinceramente.

11. La infanta Sofía con vestido negro corto cruzado con lazada de raso y doble falda en negro sobre blanco. No, no era para tirar cohetes pero tampoco el drama que algunos han pintado.

Errores

No ha habido mayor error en toda esta visita del Papa que dos deslices políticos que tiene que ver más con la imagen pública, el protocolo, no solo el de la moda, y la urbanidad o su falta de ella de algunos de nuestros representantes públicos. Y viene a cuento en esta columna que trata de eso, de protocolos e imagen, no solo de modas.

1. Que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decidiese saltarse la Misa del Corpus como jefe del ejecutivo para ahorrarse el abucheo público y se marchase con su esposa a un festival de música en el quinto "chimbambo" no puede definir mejor el bochornoso momento político que vivimos en la actualidad. Me pareció de una falta de educación y de protocolo tan grave que no sabría ni cómo definirlo para no ser soez. Sánchez estaba correcto con su sastre marino, con su altura y percha fácil lo tiene fácil y sería injusto que eso fuese un error. Pero claro, después de la estampida del Corpus un acierto pleno sería igual de injusto

2. Que la señora Nogueras tenga los santos bemoles de retener al Papa de una manera burda y fuera de todo protocolo para decirle “hablar el idioma de la tierra que te acoge es un maravilloso acto de amor y respeto” no solo fue un abuso social y una patada a cualquier norma del protocolo institucional sino un gesto de mala educación y descortesía. Y digo yo, si de verdad piensa eso, ¿por qué no habla en español cuando está en Madrid?

Todos los errores que vengan después de estos son tan livianos, por feos que sean, que prefiero quedarme con ellos.

3. No sé que me chirriaba más de Francina Armengol en la recepción en el Palacio Real, si los pelos de la Bruja Avería que llevaba o ese modelito de vestido corto con chaquetita transparente como del bazar de su pueblo. Qué espanto.

4. Y ahora me pregunto ¿Armengol tampoco tuvo tiempo de peinarse para recibir al Papa en el Congreso de los Diputados un día después? Porque seguía con las mismas greñas, como si se pasase el tiempo tirándose de los pelos con la gente en cualquier esquina de la ciudad.

5. No, no me gustaba el traje verde menta de la infanta Sofía, a pesar de su divino color, para la misa del Corpus. Le quedaba grande y deslavazado. Y lo que podría haber sido un buen look naufragó. En gran medida porque alguien en la casa real sigue creyendo que la infanta y la princesa son dos niñas y no, hace tiempo que son dos mujeres hechas y derechas a las que no hay que disfrazar de nada sino potenciar sus mejores bazas, que las tienen.

6. Y cuando no las visten de niñas ñoñas las envejecen como si fuesen Isabel II de Inglaterra y tuviesen 90 años cada una. Que la princesa Leonor esté tan bella con uniforme militar hace inexplicable que luego la vistan de calle como si fuese eso, la mismísima reina de Inglaterra antes de morir. Me espantaba el vestido rodillero con ese bandó de escote en malva, con el bolsito colgado en el codo como Sophia Petrillo de las Chicas de Oro.

¡Santa Madonna! Por la virgen, no por la reina del pop. Obvio.