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Casa Real Española

Aciertos y errores de la tradicional recepción de la familia real en el Palacio de Marivent

La ligereza de la guayabera del rey y el blanco rayado de la reina Letizia, contrastan con el divino batín oriental de la reina Sofía en la recepción de Marivent mientras la princesa Leonor y la infanta Sofía se la juegan con sus vestidos acuarela

La recepción en Marivent
La recepción en Marivent 2026. Europa Press

Periodista, analista de moda y autor del blog ‘Divin@s’.

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Mallorca y esta recepción estival supuestamente relajada siempre nos sirven para examinar la evolución de los armarios de la reina y sus hijas. Este año había sorpresas en los atuendos de Leonor y Sofía, pero la que nunca falla ni pierde ni un ápice de su simple elegancia es la reina Sofía.

Aciertos

1. Sí, justo es que este año arranque los aciertos con ella, con doña Sofía, porque es, sin duda alguna, lo más ad hoc a este cóctel de verano que la casa real desde hace unos años ha decido rebajar en el dress code al nivel de fiesta simple en un jardín estival. Nada que ver con lo que era antaño. Pero la reina emérita sigue vistiendo esta noche con el glamour de los cócteles de entonces. Y me encanta que vaya por libre.

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Reina Sofía

No seré yo quien critique los nuevos tiempo pues el dress code de cualquier fiesta lo marcan siempre los que invitan. Si los reyes han decidido, me temo que es más cosa de doña Letizia, que se rebaje la formalidad de este código de vestimenta cóctel al de algo más simple con hombres con guayabera y mujeres con vestidos ligeros, los demás no tenemos mucho más que decir.

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Pero incluso aceptando que ese es el código, unos triunfan por encima de otros. Y este año la reina Sofía se ha vuelto a llevar todas las miradas. Estaba espléndida.

2. Ligero, blanco, sin muchos artificios más allá de su transparencia en rayas, el midi de la reina Letizia con sus sandalias gold era divino. Y me gustaba mucho más que aquel étnico de hace un par de veranos en esta misma recepción.

Reina Letizia

3. El nuevo código de esta party también indicaba, por segundo año consecutivo, que los hombres llevasen guayaberas, esa prenda que rebaja los sastres del mundo masculino en eventos con mucho calor, y que lo combinasen con zapatos oscuros. Y el rey, que tiene planta para todo, cumplía con su propio código aunque a mí lo de los zapatos de traje con calcetines, pantalones de traje y guayabera como que no me gusta demasiado.

Rey Felipe

4. Que la princesa Leonor estaba guaba y energizante es un hecho, por muchos detractores que salgan a intentar quemar su vestido. Era un riesgo después de tantos años de convencionalismos en sus estilismos, y yo la vi tan fresca y estupenda como su melena ochentera.

Princesa Leonor

5. Otro cantar era el vestido acuarela de la infanta Sofía, que no me convencía tanto como la potencia del de su hermana, pero que me gustaba infinitamente más que todo su armario de los últimos tiempos. Y eso, acierto es.

La infanta Sofía

Errores

Sí, voy a rizar el rizo porque me sigue sin convencer que los caballeros lleven guayaberas con pantalones de traje y zapatos tan formales y calcetines.

Es cierto que la guayabera, que tiene su origen en Cuba y en México como prenda de trabajo pero que luego pasó a formar parte con los años de un dress code informal para eventos sociales con un marcado signo de elegancia y sibaritismo, tiene su gracia en un cóctel de pleno verano como este de Marivent.

Pero si se ha rebajado el dress code hasta este punto y las mujeres pueden llevar desde esparto a sandalias ligeras me encantaría ver a los hombres con alpargatas, mocasines de verano y calzados muchos más frescos sin calcetines e incluso sin pantalones de traje, sino más ligeros y en el mismo lino de las guayaberas. Pero esto ya sería para nota y para tipos muy muy elegantes.

1. Y claro, más allá de la clase de nuestro rey que no es lo habitual, cuando a los hombres en general les indican guayaberas y zapatos oscuros cortocircuitan. Y después vemos las cosas que vemos. Tipos con linos sin planchar, desgreñados, enfajados otros en guayaberas a punto de reventar… En fin, el “anticóctel”.

2. Además de esto, que algunas de nuestras políticas sigan vistiendo como si la vida fuese un carnaval es algo que no depende de la nueva ligereza del dress code de las recepciones de Marivent. Ahí lo dejo. A buen entendedor…