Así era Magdalena, la mujer de Juan El Golosina que ha fallecido a los 93 años y así fue su larga historia de amor
Momentos de tristeza infinita en la vida de Juan Díaz, el eterno confidente de las folclóricas conocido con el sobrenombre de ‘El Golosina’. Su mujer, Magdalena, fallecía este domingo a los 93 años de edad. La suya es una historia singular, pero repleta de amor y cariño, que empezó hace más de 50 años sobre los escenarios.

Magdalena, la mujer de Juan 'El Golosina', fallecía a los 93 años de edad la mañana del pasado domingo en el domicilio que ambos compartían en Madrid. Se trata de una pérdida muy complicada para el extransformista y confidente de las folclóricas de 79 años. Según sus amigos, "está muy triste y no puede parar de llorar". La historia de amor de la pareja ha sido tan singular como discreta. "Hay muchas clases de amor y los dos sabíamos que podíamos estar juntos y vivir el uno junto al otro, hasta que nos llegue la hora. Entre los dos nunca ha habido ningún engaño", decía él.

“Ella es quisquillosa y yo muy folclórico”, contaba ‘El Golosina’
El carácter de Magdalena siempre fue muy reservado. Siempre en un segundo, cuando no tercer o cuarto, plano, vivió una existencia discreta. Quienes la conocían destacan su amabilidad, cercanía y religiosidad. "Todos los días le daba las gracias a Dios", recordaba su amiga Marián Conde en el tanatorio. "Ella es muy quisquillosa y yo muy folclórico", contaba Juan en otra ocasión. En una de las pocas ocasiones que fue a televisión, Magdalena dijo de Juan: “Somos todo: amigo, querido, amor, madre… todo. Es divino conmigo, es capaz hasta de robar para dármelo”

Magdalena y Juan 'El Golosina' se conocieron sobre los escenarios a finales de los años 60. Él ejercía de transformista imitando a sus artistas favoritas y ella, 13 años mayor que él, también pertenecía al mundo del espectáculo como bailarina. Enseguida surgió entre ellos una química especial y conformaron un tándem lleno de complicidad y cariño. Fue Lola Flores, íntima amiga de Juan, quien los animó a casarse cuando ella, 13 años mayor que él, se retiró. "Resulta que yo me tenía que ir a Miami, donde me llevé actuando un año. Antes de irme, Lola vino un día y me dijo: 'La muerte está en la esquina, en Miami, en Alcorcón y en Leganés; dentro de un día, dentro de dos o dentro de un año. Antes de irte, cásate por el juzgado'. Yo tenía un piso y Magdalena tenía otro y, si me pasaba algo, al menos le quedaba eso a ella, porque entonces no existía lo de las parejas de hecho. Por eso firmé", ha contado Juan.

Su matrimonio ha sido tan singular como sólido. Él ha sido uno de los primeros homosexuales reconocidos de la farándula patria, pero se ha desvivido durante décadas por su esposa. "El amor de las mariposas no lo he sentido en la vida, ni con ella ni con nadie, y no creo que lo sienta. Eso me lo ha negado Dios toda la vida", confesó en una ocasión. Así las cosas, 'El Golosina' y Magdalena mantenían una relación basada en el respeto mutuo y la complicidad. "Mi casa y mi Magdalena, junto con mis recuerdos y mi folclore, han sido lo más parecido a las mariposas en el estómago que he sentido", decía el hoy viudo. "Nos hemos querido más, nos hemos querido menos, nos habremos acostado, nos habremos levantado, nos habremos cortado las venas... pero yo y mi Magdalena, y mi Magdalena y yo. Esa es mi vida", recordaba en otro momento.
Enferma desde hace doce años y con una pequeña pensión
Juan 'El Golosina' y Magdalena vivieron en 2014 su momento más complicado, cuando ella fue atropellada por un vehículo en Madrid. "Cuando la vi en el hospital, sentí que no salía de esta. La vida ya no tenía sentido, me dolía el alma", contaba Juan entonces.

En los últimos años, con el empeoramiento de la salud de Magdalena, él se volcó por completo en ejercer de amo de casa y cuidador, llegando a ausentarse de eventos familiares cruciales para el clan Flores para no dejar sola a quien había sido su compañera de vida durante más de medio siglo. La pareja sobrevivía con una pequeña pensión de 600 euros, una situación que Juan nunca ocultó y que afrontó con la misma sencillez con la que ha vivido siempre.
