ENTREVISTA

Geno Machado hace balance a los 25 años de OT: “Toqué fondo, estuve dos años sin escuchar música”

Dentro de muy pocas semanas se cumplirán 25 años de la primera edición de 'Operación Triunfo', un fenómeno que marcó para siempre la memoria colectiva de los españoles y arrasó con todo. Una de sus protagonistas esenciales, Geno Machado, ha aceptado la llamada de Divinity para hacer balance de aquella época y de todo lo que vino después. Reconvertida en una coach vocal de reconocido prestigio, cargada de sabiduría y experiencia y rodeada de una familia ejemplar, esta entrevista deja bien claro que, al final, ha triunfado como pocas.

Geno Machado abre su corazón para Divinity en su entrevista más sincera hasta la fecha. Cedida

Periodista especializado en corazón y autor del blog ‘Oteradas’.

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Durante años, Geno Machado fue para millones de espectadores "la primera expulsada de Operación Triunfo". Una etiqueta que la acompañó mucho después de abandonar la Academia y que terminó eclipsando una realidad mucho más compleja. Veinticinco años después de aquel fenómeno televisivo, la canaria habla desde un lugar muy distinto: el de una mujer que ha tenido que reconstruirse varias veces, aprender a convivir con la fama, gestionar las heridas que deja la exposición pública y reinventarse profesionalmente lejos de los focos.

Cantante, actriz, formadora y coach vocal, Geno lleva más de una década dedicada a acompañar a artistas y particulares a través del trabajo con la voz. Tras tocar fondo en 2011 da un paso más con Sonoralia, un proyecto que une voz, emoción y autoconocimiento y que resume buena parte del camino que ha recorrido en los últimos años. En esta entrevista habla sin filtros de su nueva etapa, del precio emocional del fenómeno OT, de su paso por Eurovisión, de la decepción que le provocó su regreso al concurso en 2011 y del momento en el que entendió que el éxito ya no tenía nada que ver con parecerse a la joven que fue.

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Geno, has sorprendido en redes anunciando un nuevo proyecto vinculado a las emociones. ¿En qué consiste?

¡No, no! No es un proyecto musical. No tiene nada que ver con la música, aunque sí con la voz. Es algo completamente diferente a todo lo que había hecho hasta ahora. Sonoralia nace después de más de quince años acompañando a personas a través de su voz. Durante ese tiempo descubrimos que la voz no habla solo de cómo cantamos, sino también de cómo respiramos, sentimos y nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Con los años entendimos que, cuando una persona transforma su estado interior, también transforma su voz. De ahí surge Sonoralia: un espacio de autoconocimiento y transformación que utiliza la voz, el sonido, el cuerpo y el silencio como herramientas de exploración personal.

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¿Cómo surge la idea de centrar tus conocimientos y experiencia en la docencia?

Todo comenzó en 2011, cuando toqué fondo. Necesitaba rehacer mi vida y sentía que había piezas del puzle que no encajaban. En ese momento animé a mi pareja, José, a dar clases de técnica vocal y él me animó a acompañarle. Quince años después podemos sentirnos muy orgullosos de lo que hemos construido. Muchos alumnos empezaron siendo niños y hoy trabajan profesionalmente en la música, el cine o el teatro.

Tu marido forma parte de este proyecto. ¿Cómo es trabajar con él? ¿La música os unió?

Sí. José es un pilar fundamental en todo esto. Sinceramente, no podría trabajar con nadie mejor que con él. Nos complementamos muy bien y nos aportamos muchísimo a nivel profesional. Además, intentamos no llevarnos el trabajo a casa. Antes de terminar la semana dejamos todo hablado para poder dedicar el fin de semana a nosotros, a nuestra familia y a nuestra vida personal. Mezclar constantemente ambas cosas no suele ser buena idea... ¡jajaja!

Dentro de pocos meses se cumplirán 25 años del estreno de Operación Triunfo y, aunque tu paso por la Academia fue breve, viviste el fenómeno en toda su intensidad. ¿Qué recuerdos conservas de aquella época?

Fue breve, pero muy intenso. Marcó mi historia y, en muchos aspectos, mi vida. Viví el fenómeno fan en primera persona. El cariño de la gente, la locura que se generó en toda España... Fue algo precioso y, al mismo tiempo, muy difícil de gestionar. En aquel momento ninguno éramos conscientes de que todo aquello terminaría algún día ni de cómo nos iba a marcar como profesionales y como personas. Cuando miro atrás siento una enorme gratitud, pero intento no hacerlo desde el "yo fui" o el "yo hice", sino desde todo lo que aprendí y todo lo que hoy puedo transmitir a las nuevas generaciones. Me considero una privilegiada por haber vivido algo así.

¿Participarás de alguna manera en los programas y conmemoraciones que están en marcha?

No lo sé. Depende. Operación Triunfo es un recuerdo muy importante de mi adolescencia, pero no quiero vivir anclada a él para siempre. Siento que, para seguir creciendo como persona, también hay cosas que uno tiene que aprender a soltar. Siempre que me han llamado he participado con muchísimo cariño y he estado encantada de formar parte de los homenajes y reencuentros. Pero hoy siento que hay una parte de mí que necesita desprenderse de esa etapa. Para mí, sinceramente, OT ya no significa lo mismo y, a veces, mirar atrás también puede resultar emocionalmente difícil.

Muchos de tus compañeros han contado que necesitaron ayuda psicológica tras su paso por el programa. ¿Ser la primera eliminada te libró de ese impacto o también tuviste que 'ponerte a punto'?

A ver, librarte no te libras ni de lejos... ¡jajaja! Al contrario. Ser la primera en salir fue triste, pero no traumático. Era un concurso y entiendes que alguien tiene que irse primero. Lo realmente impactante llegó después. Lo que vivimos tras salir de Operación Triunfo lo vivimos todos, desde el primero que abandonó la Academia hasta el ganador. Aquello fue algo completamente extraordinario. Sinceramente, creo que lo que vivimos debería estudiarse. Nadie estaba preparado para una experiencia de esa magnitud y tampoco existían las herramientas que existen hoy. Tuvimos que aprender sobre la marcha, madurando a golpe de éxitos, errores, caídas y aprendizajes. Fue muy duro, pero he aprendido que el éxito no consiste en parecerme a quien era hace 25 años, sino en sentirme orgullosa de la persona que soy hoy. Eso sí, cada uno lo vivió de una manera diferente. Yo solo puedo hablar de mi experiencia.

Tu voz armonizaba a la perfección con la de Rosa López y eso te llevó a ser su corista en Eurovisión. ¿Pudiste disfrutar la experiencia o la presión fue mayor?

Para nada lo viví como una presión. En aquella época sentía que podía con todo. Era muy joven y todo lo relacionado con cantar, actuar o subirme a un escenario era un juego para mí. Es verdad que, cuando fui la primera expulsada de Operación Triunfo, esa seguridad se vino abajo de golpe. Con el tiempo entendí que también formaba parte de mi aprendizaje. Después llegó la oportunidad de acompañar a Rosa en Eurovisión y para mí fue un regalo. La semana en Tallin fue intensísima. Apenas dormíamos. Pasábamos el día entre ensayos, entrevistas y ruedas de prensa hasta la madrugada. Aun así, guardo un recuerdo maravilloso. Fue una experiencia increíble.

Siempre se habla de tu breve paso por OT, pero en 2011 regresaste al formato. ¿Qué recuerdas de aquella segunda oportunidad?

Uf... Esa fue una etapa muy difícil para mí. Estaba intentando sacar adelante mi carrera en solitario y, además, personalmente no atravesaba mi mejor momento. Justo entonces volvió a aparecer Operación Triunfo en mi vida. Lo primero que tengo que decir es que hay una idea que no es correcta. Nunca tuve opciones reales de ganar aquella edición. Con el tiempo entendí que mi presencia allí respondía más a una narrativa televisiva que a una competición real. Esa fue mi sensación. Llevaban meses insistiendo para que participara y yo les decía una y otra vez que no. Con los años he aprendido que, cuando una intuición es tan fuerte, conviene escucharla. Mucha gente lo vio como una segunda oportunidad. Yo no. Para mí fue un final. Fue una despedida de la música tal y como la había vivido hasta entonces. Después de aquello estuve cerca de dos años sin escuchar música, sin cantar y sin subirme a un escenario. Fue un proceso mucho más profundo de lo que la gente puede imaginar.

El paso del tiempo permite relativizar las cosas. ¿Te ha ocurrido lo mismo con el momento del giro en Eurovisión o con el "Sufro como Geno"?

Sí, por supuesto. Cuando decides exponerte públicamente, este tipo de cosas pueden ocurrir. En aquel momento no me hacía ninguna gracia. Lo pasé mal. Yo solo quería dedicarme a cantar y, cuando eres joven, cuesta entender que para mucha gente puedas acabar convertido en un personaje o en motivo de broma. Lo que más me apena es que muchas veces las personas se quedan con un error o con un momento concreto de tu vida y no con todo lo que has aprendido después. Afortunadamente, hoy está completamente superado.

Has grabado un tema para el corto 'Mi alma en venta', donde también ejerces como actriz. ¿Sientes el gusanillo de retomar tu carrera como solista?

Ahora mismo hago este tipo de proyectos por pura pasión. Todos los cortometrajes y colaboraciones en los que participo los hago por amor al arte. Desde que tengo uso de razón interpreto. De hecho, mi verdadero sueño siempre fue ser actriz. Era lo que quería estudiar, pero mis padres no pudieron costearme los estudios fuera de Canarias. Más adelante estudié interpretación por mi cuenta porque es algo que me nace de la misma manera que cantar. Ahora mismo no tengo intención de retomar una carrera musical como solista. Si algún día apareciera una oportunidad realmente especial, la estudiaría. Pero hoy estoy muy bien donde estoy. La vida no nos define por nuestra profesión. Podemos ser muchas cosas a lo largo de nuestra vida y ninguna de ellas, por sí sola, define quiénes somos.

El año pasado sorprendiste anunciando que dejabas Fórmula Abierta después de haber intentado relanzar el proyecto en varias ocasiones. ¿Qué ocurrió esta vez?

Simplemente me di cuenta de que había llegado el momento de cerrar esa etapa. Estoy profundamente agradecida por todo lo que Fórmula Abierta me dio, pero sentí que ya no podía seguir haciendo lo mismo que hacía hace veinte años. Necesitaba crecer, crear, evolucionar y abrirme a otros caminos. Fórmula Abierta marcó una parte muy importante de mi vida y solo puedo hablar desde la gratitud. Pero volver una y otra vez ya no iba a cambiar nada. Había llegado el momento de seguir caminando.

Tienes un hijo que parece haber heredado el talento musical de sus padres. ¿Qué consejos le das sobre un mundo tan exigente como este?

Mi hijo mayor tiene 19 años, compone, produce su propia música y está a punto de lanzar su primer single. Sabe que este no es un camino fácil, pero también sabe que las cosas importantes requieren tiempo y preparación. Y no solo hablo de él. También tengo alumnos y alumnas a los que he visto crecer durante años. Ver cómo cumplen sus sueños es uno de los mayores regalos que me ha dado la vida.

Si no te hubieras dedicado a la música, ¿qué crees que estarías haciendo?

Creo que, de una manera u otra, habría terminado haciendo algo relacionado con las personas. Lo que sí tenía claro es que la música era mi primera y mi única opción. Genoveva no tenía un plan B. Después la vida te hace crecer y entender que existen muchos caminos.

¿Hay algún sueño profesional que aún tengas pendiente?

¡Muchísimos! (Ríe). Tengo una mente muy inquieta. Siempre estoy pensando en nuevas ideas, proyectos y formas de seguir creciendo. Hubo una etapa de mi vida en la que dejé de soñar, pero, por suerte, esos sueños han vuelto. Hoy vuelvo a ilusionarme y a trabajar para hacerlos realidad.

¿Te han ofrecido alguna vez participar en un reality como Gran Hermano o Supervivientes? ¿Aceptarías la propuesta?

¡Sí! Me lo han propuesto varias veces a lo largo de estos años. Nunca terminó de cuadrar. En algunos momentos no me sentía preparada y en otros simplemente no encajé en lo que buscaban. Así que nunca se sabe. Quizá algún día me veáis en un reality. Pero, si ocurre, será porque tiene sentido para mí y para el momento vital en el que me encuentre. Ya no hago las cosas por demostrar nada. Hoy lo que quiero es seguir creando proyectos con sentido, acompañar a las personas y disfrutar del camino.