Muere Harald de Noruega: adiós al primer rey que se casó con una plebeya y estuvo relacionado con la reina Sofía
Día de luto absoluto en Noruega: el rey Harald ha fallecido a los 89 años de edad. Todo el país está sumido en una profunda tristeza y su familia, que ha acumulado escándalos durante los últimos tiempos, se ha replegado en torno al monarca y su viuda, la reina Sonia. Recordamos el legado de este singular rey, que luchó contra los convencionalismos y, tras casarse con una plebeya, modernizó la Corona del país escandinavo.
El rey Harald V de Noruega ha fallecido cerca de Oslo a los 89 años a consecuencia de complicaciones de salud relacionadas con una infección bacteriana y anemia hemolítica. El monarca, que ocupaba el trono desde 1991, deja a su país sumido en la pena y a su familia envuelta en un torbellino de polémicas, pero su legado es, sobre todo, de cercanía, discreción y modernidad en una de las monarquías más queridas de Europa.
Nacido el 21 de febrero de 1937 en Skaugum, Harald fue el primer príncipe noruego nacido en su propio país en casi 600 años. Su infancia estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial y con solo tres años tuvo que huir de la invasión nazi junto a su madre y sus hermanas. Pasó parte de su niñez en el exilio en Estados Unidos y regresó a Noruega en 1945, ya como símbolo de la libertad recuperada.
Plantó a la reina Sofía para casarse con la reina Sonia
Pero, si algo definió su vida, fue el amor. En 1959 conoció a Sonja Haraldsen, una joven de familia comerciante, sin título ni sangre azul. Durante nueve años mantuvieron una relación discreta mientras la Corte y parte de la sociedad se resistían a aceptar que el heredero se casara con una plebeya. Obstinado y decidido, Harald se plantó ante los convencionalismos y llegó a amenazar con no casarse nunca si no le permitían unirse a la mujer de la que se había enamorado. Finalmente, el rey Olav V cedió y, el 29 de agosto de 1968, la pareja se casó en la catedral de Oslo, cambiando para siempre la imagen de la monarquía noruega.
Harald de Noruega se enamoró perdidamente de Sonia Haraldsen en sus años de juventud. Durante años mantuvieron una relación secreta y para conseguir que lo dejasen, su padre llegó a promover un romance con la reina Sofía. "Yo sé que hubo muchos intereses para casarnos. Se provocaron encuentros, se hicieron cábalas…”, declaró la emérita en la biografía que encargó a Pilar Urbano en 1996, titulada ‘La Reina’. “Se provocaron encuentros, se hicieron cábalas, corrió mucha tinta, etcétera, etcétera. El resultado de ese emparejamiento forzado fue nulo”, concluyó la madre de Felipe VI.
No fue hasta 1991 cuando Harald ascendió al trono. Convertido en jefe del Estado, fue pionero en transformar la Casa Real en una institución abierta, cercana y moderna. Durante más de tres décadas fue un monarca sobrio, deportista (compitió en vela en tres Juegos Olímpicos) y profundamente respetado por su pueblo.
Escándalos en el último tramo de reinado
En los últimos años de su vida, sin embargo, tuvo que hacer frente a varios escándalos. Su hija, la princesa Marta Luisa, protagonizó dos relaciones muy controvertidas: primero con el escritor Ari Behn, con quien se casó en 2002 y de quien se divorció en 2017, y cuya trágica muerte por suicidio en la Navidad de 2019 conmocionó al país; y después con el chamán estadounidense Durek Verrett, una relación y posterior matrimonio que generaron un fuerte rechazo popular por las prácticas esotéricas del estadounidense y por el uso comercial del título real. Por otra parte, la princesa heredera Mette-Marit, esposa de su hijo Haakon, también arrastró polémicas: desde su pasado como madre soltera cuando entró en la familia hasta su amistad con Jeffrey Epstein y, más recientemente, los graves escándalos de su hijo mayor, Marius Borg, condenado a cuatro años de prisión por violación y otros delitos.
Pero hoy es un día para celebrar al rey, que será recordado como el monarca que se atrevió a casarse por amor y que logró que la monarquía noruega llegara al siglo XXI con el apoyo de la mayoría de sus ciudadanos.
Descanse en paz, majestad.