30 años de la boda de Raquel Mosquera y Pedro Carrasco: vestido barroco, famosos y banquete popular
El 31 de agosto se cumplen 30 años de una fecha histórica en el mundo de la prensa rosa nacional: la fastuosa boda de Raquel Mosquera y Pedro Carrasco. La pareja se dio el ‘sí quiero’ en un evento emblemático que tuvo lugar en Alosno (Huelva), pueblo natal del boxeador. Rocío Carrasco ejerció de embarazadísima madrina vestida de aguamarina. Recordamos todos los detalles.

Hace ya tres décadas que Raquel Mosquera se convirtió en la mujer de Pedro Carrasco. El 31 de agosto de 1996 la peluquera y el boxeador, primer marido de Rocío Jurado, culminaban con un fastuoso enlace una historia de amor de más de tres años. Si hace unos meses recordábamos el enlace de Rocío Jurado y Ortega Cano, hoy repasamos la historia de aquel evento inolvidable.

Pedro Carrasco y Raquel Mosquera se habían conocido tres años antes de su matrimonio a través de un grupo de amigos comunes: “Fuimos a la inauguración de la sala de fiestas de un amigo nuestro y allí nos conocimos, nos presentaron”, explicó la pareja en una entrevista concedida a Telecinco a finales de los años 90. Según aseguraron entonces, lo suyo no fue amor a primera vista ni tuvieron el típico flechazo, sino que se fueron conociendo “poco a poco”. Su relación generó mucha sorpresa en su entorno debido a la diferencia de edad: 25 años. Ella tenía 24 y él, 49.
El gran enlace de Carrasco y Mosquera

La boda de la pareja fue un acontecimiento irrepetible. Se casaron en Alosno, en la sierra de Huelva, y los vecinos de la localidad se volcaron en aquel evento protagonizado por su vecino más ilustre.
Para darse el ‘sí, quiero’, la famosa peluquera lució un diseño nupcial en color marfil que había sido diseñado por el modista gaditano Antonio Ardón. Fiel a su estilo barroco, Mosquera no escatimó en complementos: velo, ramo de flores blancas en cascada y detalles en pasamanería. Raquel también lució un peinado recogido que adornó con una diadema de oro, brillantes y perlas. El novio, por su parte, optó por el tradicional chaqué en tonos grises.

Rocío Carrasco, que ejerció de madrina de su padre, también acudió vestida de Antonio Ardón. Embarazada de casi ocho meses de Rocío Flores, llevó un traje de gasa natural en tonos aguamarinas.
Un banquete popular en medio del pueblo
El banquete de la boda se celebró en el paseo central de Alosno, habilitado para tal efecto con una inmensa carpa blanca. La cena consistió en un aperitivo de gambas y jamón, seguido por un marinado de lubina, rape, bonito y salmón, y una juliana de verduras. De segundo hubo cordero relleno de jamón y foie, acompañado de salsa de miel. Para terminar, tarta de moka, licor de melón, sorbete y el imprescindible brindis con champán.

La tarta nupcial de Pedro y Raquel homenajeaba la trayectoria profesional de los contrayentes: una parte tenía forma de ring, en honor del boxeador, y otra incluía detalles de una peluquería, en referencia a la profesión de Raquel. Muy generosos, los novios atendieron a la marea de periodistas que cubrieron el evento y, en una breve comparecencia ya convertidos en marido y mujer, agradecieron a los habitantes del pueblo su “cariñosa y encantadora acogida”.
Entre los 400 invitados que recoge la hemeroteca se encontraban algunos famosos de la época, como Juncal Rivero, o el entonces yerno de Pedro Carrasco, Antonio David Flores. La primera mujer de Carrasco, Rocío Jurado, no asistió al enlace por encontrarse de gira. Tampoco lo hizo, en su representación, Ortega Cano.
Luna de miel en Venecia y fallecimiento prematuro
Tras el enlace, la pareja se marchó de luna de miel a Venecia. En la ciudad de los canales también posaron ante los medios de comunicación y ofrecieron declaraciones llenas de cariño: “Soy la mujer más feliz del mundo. No creo que haya otra tan enamorada de su marido como yo”, dijo Raquel. La pareja comentó en varias ocasiones su intención de ser padres, pero el hijo nunca llegó.

Raquel y Pedro se mantuvieron unidos durante cinco años. El boxeador falleció el sábado 27 de enero de 2001 de un infarto. Según se dijo, se disponía a ir a recoger a Raquel a la peluquería. Al ver que no respondía a ninguna de sus llamadas telefónicas, su mujer acudió a casa, totalmente asustada, y halló en la cama del dormitorio el cuerpo sin vida del excampeón del mundo, que tenía entonces 57 años. Fue enterrado en el cementerio de Carabanchel.
