Diez años de la boda de Rocío Carrasco y Fidel Albiac: tres días y sonadas presencias y ausencias
El 7 de septiembre de 2016, hace ya diez años, Rocío Carrasco y Fidel Albiac se daban el “sí, quiero” en una multitudinaria ceremonia. El enlace fue un fiestón de tres días en el que se dieron cita numerosos rostros populares, pero que estuvo marcado por la ausencia de los hijos y los hermanos de la novia, que ni siquiera recibieron invitación. Repasamos aquella jornada clave en el mundo del corazón.

El tiempo corre que se las pela y, casi sin darnos cuenta, se cumplen diez años de la fastuosa boda de Rocío Carrasco y Fidel Albiac. La mediática pareja marcaba un hito en su historia común tras un largo romance. Fue una boda de tres jornadas que tuvo su día grande el 7 de septiembre de 2016. La ceremonia estuvo cargada de emociones, con lágrimas y risas muy presentes en la finca toledana de Valdepalacios. A pesar de que la hija de Rocío Jurado no contó con la presencia de sus hijos ni de sus hermanos, declaró en la exclusiva que vendió a la revista ¡Hola! que había sido “el día más feliz de mi vida. Ahora solo quiero estar como estoy”. “Todos los que estaban eran imprescindibles”, afirmó, sin referirse a sus hijos ni a sus hermanos.

Dos vestidos para la novia y un chaqué para Fidel
Para darse el “sí, quiero”, la hija mayor de “La Más Grande” apostó por dos diseños del que había sido modista de confianza de Rocío Jurado, Haníbal Laguna. Para el enlace, la novia optó por un vestido joya con nardos blancos bordados, la flor favorita de la chipionera, que encabezó los aciertos de Nacho Montes. Tras la ceremonia y el banquete, Rociíto se cambió para lucir una confección de la colección primavera-verano del diseñador. A pesar de la exclusiva, aquel vestido se filtró en las redes sociales. Fidel Albiac, por su parte, lució un clásico chaqué de color azul cashmere con chaleco reversible turquesa.
Las Campos y Paulina Rubio, entre los invitados

A pesar de las ausencias familiares, el enlace contó con numerosos rostros populares que hicieron las delicias de los más cotillas del reino. Entre los 250 invitados estuvieron, cómo no, las hermanas Campos y su madre, María Teresa, que eran como una segunda familia para la novia. Tal y como adelantó la desaparecida comunicadora en aquel momento, la emblemática periodista malagueña le dejó unos chatones que también Terelu y Carmen habían llevado en sus respectivas bodas.
Entre otros rostros populares que acudieron al enlace no faltaron Sandra Barneda y su entonces pareja, Nagore Robles; la cantante mexicana Paulina Rubio, que asistió con un llamativo vestido coral; o Miguel Poveda, que cantó en varios momentos de la ceremonia. Lara Dibildos y Carmen Janeiro tampoco quisieron faltar al evento, al que también acudieron familiares de Rocío que hoy sería impensable ver alrededor de la expresentadora. Entre ellos estaba su prima Rocío Mohedano, hija de Amador, hermano y representante de su madre, y de Rosa Benito, con la que hoy no tiene relación alguna. De padrino ejerció Antonio Carrasco, hermano de su padre.

El menú y la fiesta
Tras la emotiva ceremonia, en la que Poveda cantó el tema “Vibro”, de Rocío Jurado, los novios agasajaron a sus invitados con una cena elaborada para la ocasión por el chef José Carlos Fuentes, quien diseñó un menú compuesto por veinte platos. Entre las propuestas hubo, por ejemplo, ensalada de langostinos y piña, tartar de ciervo con yogur, crema, croquetas de ave y de jamón, vieiras, huevos poché con queso manchego, buñuelos de bacalao y crujientes de parmesano... Según los asistentes, los novios cuidaron hasta el último detalle de su gran día.
En la fiesta posterior hubo mucha juerga y más música. La cantante Laura Gallego interpretó algunos de sus temas más famosos y también se animaron Rosario Mohedano, Juan Peña y el propio Miguel Poveda. La novia, según atestiguan algunos invitados, no paró de bailar en toda la noche.
Exclusiva millonaria y sin luna de miel
La pareja vendió la exclusiva de la boda a la revista ¡Hola! por una suculenta cantidad económica. Según se publicó, se trató de un pack que incluía reportajes con las jornadas anteriores y posteriores y se cifró en torno a los 600.000 euros. Fue considerada una de las exclusivas más caras y blindadas de aquel año, con fuertes medidas de seguridad: inhibidores de drones, revisión de móviles, guardia...
La información del evento ocupó 47 páginas de la revista, que editó un ejemplar especial con una amplia cobertura que incluyó el reportaje completo del enlace, fotos previas, detalles de la celebración y reportajes relacionados. Rocío Carrasco explicó años después que Fidel y ella renunciaron al viaje porque tenía que ocuparse de un asunto más importante: un tema judicial relacionado con su familia.
