Oficiado por una obispa con rastas y sarcófago doble: los detalles del funeral de Harald de Noruega
Noruega se dispone a vivir el último de los actos fúnebres por la muerte del rey Harald. La familia real noruega, de culto luterano, honrará la memoria del monarca con una misa oficiada por una obispa. Además, toda la nación guardará un minuto de silencio a las 13:00 horas, marcado por tres campanadas en todas las iglesias del país. El cuerpo del rey descansará en un sarcófago doble en el que, en el futuro, también reposará el cuerpo de su viuda, la reina Sonia.
La naturaleza escandinava y la tradición luterana de la familia real noruega hacen que el funeral y entierro del rey Harald de Noruega estén plagados de elementos sorprendentes para nuestra cultura mediterránea. Para empezar, el funeral estará oficiado por Sunniva Gylver, la obispa de Oslo, una mujer de 59 años que lleva el pelo con rastas y un piercing en la nariz.
Gylver, que ha presentado programas religiosos en la televisión noruega, tiene un perfil atípico incluso en su país y fue consagrada obispa hace tan solo año y medio, el 23 de febrero de 2025, con el propio rey Harald presente en la ceremonia. Antes era párroca de la iglesia de Fagerborg, también en Oslo.
Los fastos funerarios arrancarán antes con una procesión que irá desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo. El féretro avanzará a 60 pasos por minuto, la mitad de la velocidad de una marcha militar normal, que es de 120 pasos. El efecto será casi hipnótico, ya que la deliberada lentitud del cortejo fúnebre pretende transmitir la sensación de tiempo detenido. El féretro, cubierto con la bandera real roja, irá sobre un afuste de cañón tirado por un Mercedes-Benz Geländewagen negro militar, junto al que caminarán los ayudantes de campo del rey.
Detrás del féretro caminarán el nuevo rey, Haakon VIII; la princesa heredera, Ingrid Alexandra; el príncipe Sverre Magnus; y Marta Luisa de Noruega, la otra hija del monarca fallecido. La reina viuda Sonia y la nueva reina consorte, Mette-Marit, seguirán a la comitiva en un coche oficial de la Casa Real. Se trata de un detalle práctico y simbólico a la vez, ya que la familia más cercana del difunto rey noruego se divide entre el esfuerzo físico de caminar y la contención de ir en vehículo.
21 cañonazos desde nueve puntos del país
Otro de los momentos clave de la jornada llegará cuando el féretro salga del Palacio y se disparen 21 salvas de duelo. El acto no solo se realizará en la capital, Oslo, sino que se replicará en toda Noruega: Bergen, Halden, Trondheim, Vardø y Setermoen, en el extremo norte, tendrán sus cañonazos fúnebres. Una hora después, a las 13:00 horas exactas, momento en el que está previsto que empiece la ceremonia en la catedral, todo el país guardará un minuto de silencio. Tres campanadas de todas las iglesias de Noruega lo anunciarán; tres campanadas más lo cerrarán. Incluso el transporte público y los trenes se detendrán durante ese minuto, en uno de los gestos colectivos más potentes del día.
Después de la ceremonia religiosa, cuatro aviones de combate F-35 sobrevolarán la catedral. Uno de los aviones se separará del grupo y ascenderá solo hacia el cielo, simbolizando la partida del rey.
Sarcófago doble, secreto y banderas izadas
El final de los actos tendrá lugar tras la misa: el cuerpo del rey irá en procesión privada con su familia hasta la iglesia del castillo de Akershus, donde Harald descansará junto a sus padres y abuelos, en un sarcófago doble diseñado específicamente para él y para la reina Sonia, que algún día reposará a su lado. El encargo se hizo en 2024, con un presupuesto de 20 millones de coronas noruegas, unos 1,7-2,1 millones de euros. El diseño se ha mantenido en absoluto secreto: no se ha permitido fotografiarlo durante su elaboración y la Casa Real ha confirmado que el público no lo verá hasta que Harald esté ya depositado en él.
Cuando el nuevo rey Haakon VIII salga de la iglesia del castillo de Akershus, ocurrirá el gesto más simbólico de la jornada. Todas las banderas de Noruega, que desde el 28 de agosto han ondeado a media asta en edificios públicos, residencias reales y bases militares, se izarán a tope. Al mismo tiempo se disparará una doble salva real (21 + 21 cañonazos) y las campanas de todas las iglesias del país repicarán durante una hora entera. Unos 200 soldados tendrán la misión concreta de izar las banderas a lo largo de la ruta de la procesión en Oslo. Es el momento exacto en que el país pasa oficialmente de Harald a Haakon.
La familia real regresará entonces al Palacio por el mismo recorrido de la mañana. Luego, Haakon, Mette-Marit, Ingrid Alexandra, la reina Sonia y Sverre Magnus saldrán al balcón del Palacio Real para saludar a la gente y poner fin a los fastos funerarios del rey Harald.