Dos años de lucha, esperanza y dolor: así vivió Rocío Jurado su diagnóstico de cáncer
Rocío Jurado falleció la madrugada del 1 de junio de 2006 como consecuencia de un cáncer de páncreas. Fue el desenlace de una enfermedad que le fue diagnosticada dos años antes. La chipionera vivió el proceso con entereza y dignidad, pero también atravesó momentos de enorme dureza. Recordamos aquel tramo final de su vida entre el hospital de Houston y su casa de Madrid.

La exposición mediática que siempre acompañó a Rocío Jurado hizo que su proceso oncológico fuese seguido prácticamente en tiempo real por las revistas y programas del corazón de la época. Fueron dos años de tratamientos e intervenciones, en gran parte en un hospital norteamericano, que repasamos con la perspectiva del tiempo.
Dolores veraniegos en la zona abdominal
El inicio de la enfermedad tiene una fecha marcada: el 30 de julio de 2004. La cantante se encontraba en su casa de Chipiona disfrutando del verano mientras preparaba sus conciertos de agosto cuando comenzó a sentir fuertes dolores en la zona abdominal. Aquella misma mañana acudió al médico y los facultativos le recomendaron trasladarse urgentemente a Madrid.

Esa misma tarde ingresó en el Hospital Ramón y Cajal de la capital y, tres días después, fue sometida a una intervención quirúrgica de nueve horas. Permaneció 18 días hospitalizada y la inquietud creció entre los medios. Su hermano y representante, Amador Mohedano, tuvo que comparecer para ofrecer una primera versión: "Le han quitado la vesícula y las obstrucciones que tenía en las vías biliares", explicó.
La rueda de prensa
Rocío recibió el alta el 20 de agosto y se trasladó a su domicilio en La Moraleja junto a su marido, José Ortega Cano, su hija y su hermano. Un mes después, coincidiendo con su 60 cumpleaños, convocó a los medios en una comparecencia muy diferente a las habituales.

Comenzó confesando que no sabía cómo empezar y, tras unos segundos de silencio, comunicó la noticia: padecía un cáncer de páncreas. En ese momento también anunció su intención de viajar a Estados Unidos para continuar el tratamiento. "Me voy mañana a Houston, a la clínica Anderson. El doctor ha visto el informe y ha dicho que el tumor se eliminó en la operación, pero que hay que seguir un tratamiento que durará unas seis semanas", explicó.
Dos años de idas y venidas
Durante los meses siguientes, Rocío Jurado alternó estancias entre Houston y España para someterse a tratamientos y revisiones. En Estados Unidos seguía una rutina estricta como paciente, pero al regresar a España intentaba recuperar la normalidad. Celebró la comunión de Gloria Camila, acudió al teatro y transmitía a la prensa mensajes de optimismo, asegurando que estaba mejor "cada día". Rosa Benito recordó que Rocío tenía “seguridad de que iba a salir” tras los primeros tratamientos positivos.

En otoño de 2005 se animó a grabar para TVE el especial ‘Rocío, siempre’, en el que repasaba su trayectoria acompañada de grandes artistas. La grabación fue especialmente exigente desde el punto de vista físico. "Un día se moría y al otro no. Era muy duro porque no sabías lo que te deparaba el día siguiente", llegó a confesar su hija.
Último viaje a Houston y regreso a España
A finales de enero de 2006, Rocío volvió a Houston para someterse a una nueva intervención con el objetivo de aliviar los intensos dolores abdominales. Tras la operación tuvo que ingresar en la UCI en dos ocasiones debido a diversas complicaciones. Amador Mohedano relató que en el hospital estaba hinchada y con tubos, y le pidió: “Sácame de aquí”. Tras una leve mejoría, la artista regresó a España en un avión medicalizado. Después de pasar por el hospital en Madrid su domicilio fue adaptado para atender sus necesidades médicas. Aquella imagen final, con el chándal verde y el pañuelo al cuello, la última vez que la vimos con vida llegando a su casa quedó grabada en la memoria colectiva.

Rocío Jurado falleció en la madrugada del 1 de junio de 2006. Con su muerte se apagaba una de las voces más importantes de la música española, pero nacía definitivamente un mito que sigue muy presente dos décadas después.
