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La infancia y juventud de Belén Esteban: criada por una monja y trabajando en una hamburguesería

Belén Esteban se sienta esta noche en ‘De Viernes’. La televisiva regresa a las pantallas en una esperada entrevista después de que su eterna guerra con la familia Janeiro se haya reavivado tras las declaraciones de Juls, la hija mayor de Jesulín y María José Campanario. Su vuelta es una oportunidad perfecta para que ahondemos en la vida humilde y sencilla de la de San Blas antes de que el torero y la popularidad le cambiasen la vida para siempre.

Belén Esteban en sus años jóvenes y en la actualidad. Instagram / Mediaset

Periodista especializado en corazón y autor del blog ‘Oteradas’.

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Belén Esteban es una de las personas más famosas del país y protagoniza una esperadísima entrevista en el programa ‘De Viernes’, de Telecinco. La colaboradora televisiva ha conseguido que su nombre sea una marca y cuenta con una posición económica poderosa, pero gran parte de su fama le viene por su sencillez y cercanía. Ahondamos en la vida de barrio de la estrella antes de que su relación con Jesulín de Ubrique la hiciese famosa: su infancia y juventud marcadas por la humildad.

Su madre limpiaba en el colegio donde estudió

La televisiva vino al mundo en Madrid el 9 de noviembre de 1973, por lo que tiene 52 años. Hija de Francisco Esteban, un sencillo pintor de brocha gorda, y de María del Carmen Menéndez, limpiadora, pasó sus primeros años de vida en el barrio de San Blas, un vecindario de clase trabajadora a las afueras de la M-30. No pasó necesidades, pero ella y sus tres hermanos vivían con lo justo. “Vivíamos en una casa de 48 metros en la que hemos sido de lo más felices, pues recuerdo a mi madre bajar al ultramarinos que teníamos abajo y, cuando se acababa algo para la comida, la Pili nos lo apuntaba en su cuaderno”, ha contado sobre la economía familiar durante los años 70 y 80.

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Según ella misma confesó en 2011, una religiosa llamada sor Mercedes se encargó de cuidarla en sus primeros años. La religiosa vivía en el colegio donde los Esteban Menéndez estudiaban la EGB y su madre trabajaba como limpiadora. “Mi familia era como tantas familias que había y que hay, no pasábamos calamidades, pero íbamos justos”, recuerda. “Esta monja nos ayudaba mucho, me llevaba a todos lados cuando mis padres trabajaban”, comenta. La religiosa les entregaba, además, la ropa que otros vecinos dejaban para la caridad: “La gente dejaba ropa y ella siempre buscaba lo mejor para mis hermanos y para mí”, contó en otra ocasión en la Cadena Cope.

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Aquella niña de familia humilde nunca pensó que llegaría a ser una estrella mediática: “Jugaba a ser bailarina y mira, al final gané. También jugaba con mis Barriguitas. En un cumple me regalaron las tres que había, era tan feliz. La Nancy me encantaba también. Es algo que le he pasado a mi hija, a ella también le gusta mucho”, recuerda Belén sobre una niñez que evoca “felicísima”.

Sus primeros empleos: de una fábrica de enchufes a una hamburguesería

Belén recuerda también con cariño sus años de adolescencia, y los veranos en Benidorm ocupan un lugar especial en su memoria. “Mis padres alquilaban como podían un apartamento con unos amigos, éramos diez personas durmiendo en colchonetas”, contó en el libro autobiográfico que publicó en 2013.

No era buena estudiante y, al terminar la educación primaria, se matriculó en una academia de azafatas y también para convertirse en auxiliar de clínica. “Hasta entonces había hecho de todo. Había trabajado cuidando niños, planchando, limpiando casas... Trabajé hasta en un McDonald's”, ha relatado. Otro de los singulares empleos de La Patrona fue en una fábrica de enchufes: “Con los deditos ponía el canutillo blanco que viene ensartado”.

Y de repente, Jesulín

Todo cambió el día que Jesulín de Ubrique se cruzó en su camino en el verano de 1995, en Benidorm, cuando ella tenía 20 años. Volviendo de la playa con una amiga, tuvo un encuentro casual con el matador, que ya estaba en lo más alto de su carrera. Tontearon y él le pidió el teléfono: la pareja vivió los dos primeros años de su relación de manera discreta y alejada de los focos.

A finales de 1998 ella se quedó embarazada y el 20 de julio de 1999 nació su hija, Andrea. Fue entonces cuando Belén se trasladó a Ambiciones, ya convertida en personaje público. Sin embargo, la relación hizo aguas y Belén terminó abandonando la famosa dehesa gaditana e inició la trayectoria mediática que la ha convertido en el icono que es hoy.