La primera colección de Jessica Stenerös en solitario

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Valga decir que antes de esta primera colección para Ego, Jessica Stenerös había trabajado en Acne y Chloé. Y parece que vemos alguna herencia de su paso por ambas casas: de los primeros recicla el juego con las costuras y la predilección por prendas más básicas; de los segundos se queda con las tonalidades y las transparencias. En Ero los colores del bosque visten a jóvenes ninfas dispuestas a bailar en el solsticio de verano. Faldas, shorts extremadamente cortos (como para un invierno sueco, vamos) y camisas con patronajes juguetones en los que las sisas llegan a mitad del brazo. Algunas prendas de punto parecen envolturas etéreas, rasgadas. Una propuesta muy personal e inspiracional.

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Valga decir que antes de esta primera colección para Ego, Jessica Stenerös había trabajado en Acne y Chloé. Y parece que vemos alguna herencia de su paso por ambas casas: de los primeros recicla el juego con las costuras y la predilección por prendas más básicas; de los segundos se queda con las tonalidades y las transparencias. En Ero los colores del bosque visten a jóvenes ninfas dispuestas a bailar en el solsticio de verano. Faldas, shorts extremadamente cortos (como para un invierno sueco, vamos) y camisas con patronajes juguetones en los que las sisas llegan a mitad del brazo. Algunas prendas de punto parecen envolturas etéreas, rasgadas. Una propuesta muy personal e inspiracional.

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Valga decir que antes de esta primera colección para Ego, Jessica Stenerös había trabajado en Acne y Chloé. Y parece que vemos alguna herencia de su paso por ambas casas: de los primeros recicla el juego con las costuras y la predilección por prendas más básicas; de los segundos se queda con las tonalidades y las transparencias. En Ero los colores del bosque visten a jóvenes ninfas dispuestas a bailar en el solsticio de verano. Faldas, shorts extremadamente cortos (como para un invierno sueco, vamos) y camisas con patronajes juguetones en los que las sisas llegan a mitad del brazo. Algunas prendas de punto parecen envolturas etéreas, rasgadas. Una propuesta muy personal e inspiracional.

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Valga decir que antes de esta primera colección para Ego, Jessica Stenerös había trabajado en Acne y Chloé. Y parece que vemos alguna herencia de su paso por ambas casas: de los primeros recicla el juego con las costuras y la predilección por prendas más básicas; de los segundos se queda con las tonalidades y las transparencias. En Ero los colores del bosque visten a jóvenes ninfas dispuestas a bailar en el solsticio de verano. Faldas, shorts extremadamente cortos (como para un invierno sueco, vamos) y camisas con patronajes juguetones en los que las sisas llegan a mitad del brazo. Algunas prendas de punto parecen envolturas etéreas, rasgadas. Una propuesta muy personal e inspiracional.

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Valga decir que antes de esta primera colección para Ego, Jessica Stenerös había trabajado en Acne y Chloé. Y parece que vemos alguna herencia de su paso por ambas casas: de los primeros recicla el juego con las costuras y la predilección por prendas más básicas; de los segundos se queda con las tonalidades y las transparencias. En Ero los colores del bosque visten a jóvenes ninfas dispuestas a bailar en el solsticio de verano. Faldas, shorts extremadamente cortos (como para un invierno sueco, vamos) y camisas con patronajes juguetones en los que las sisas llegan a mitad del brazo. Algunas prendas de punto parecen envolturas etéreas, rasgadas. Una propuesta muy personal e inspiracional.

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