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8 excusas de última hora para no ir a una boda

Excusas para no ir a una boda
Hay algunas excusas muy comunes para no ir a una boda. Pexels
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Hay muchos motivos para no querer asistir a una boda, pero parece más complicado encontrar la excusa perfecta para no ir. Si la pareja que se casa es muy cercana, a veces no queda otra. Pero si no es así y quieres una excusa convincente, tenemos varias que pueden librarte del compromiso sin cargo de conciencia.

Eso sí, es importante que lo comuniques con delicadeza, porque aunque no te apetezca lo más mínimo acudir, sin duda los novios te han enviado la invitación con todo su cariño. Si lo haces bien, al final todos contentos.

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Tu situación económica

Hay bodas a las que no queremos asistir. FUENTE: Pexels

Suele ser el principal motivo por el que no queremos ir a una boda. A menos que sea de alguien muy cercano, suponen un desembolso económico que no siempre nos viene bien. Utilizar este argumento es del todo respetable, ya que no solo es honesto, sino comprensible al 100%. Puedes matizarlo con que tienes gastos inesperados, te has quedado sin trabajo o te es imprescindible ahorrar. Una realidad aplastante que es mucho más que una excusa.  

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Un viaje reservado

Los viajes reservados implican un dinero invertido en la reserva y un compromiso con las personas que te acompañan. Para que se cancele hace falta mucho más que una boda, y eso es algo que cualquiera entiende, sobre todo cuando el viaje es al extranjero. Es una excusa que siempre funciona, especialmente si no eres muy cercana a los novios. Y de paso, puede que prefieras gastarte el dinero en un viaje antes que en la boda de gente que te resulta muy lejana en el plano personal.

Tienes trabajo

Las bodas se celebran los fines de semana porque se da por hecho que todo el mundo descansa esos días. Pero hay muchos trabajos en los que no hay distinción entre un lunes y un sábado. Es más, algunos son exclusivos de los días “no laborables”. Si por tu tipo de trabajo existe la posibilidad de que tengas que cumplir con tu horario durante el fin de semana, ya tienes la excusa perfecta. Porque si fuera así, solo te pedirías los días libres para asistir a la boda de alguien que fuera muy especial y cercano para ti.

Vives lejos

En el momento en el que la boda no es en tu ciudad, ya tienes la excusa perfecta. Para asistir necesitas días y, sobre todo, dinero. Con eso por delante puedes justificar tu ausencia sin ninguna complicación, sobre todo si hay muchos kilómetros de por medio o si es preciso tomar un avión. Cuando esto es así se entiende que no puedas tomarte unas vacaciones y hacer un gran desembolso económico para asistir. Lo cierto es que este motivo es menos creíble si se trata del pueblo o la ciudad de al lado, pero no descartes utilizarlo si llega el momento de hacerlo.

Tienes otra boda

Tener otra boda es una excelente excusa. FUENTE: Pexels

Nada mejor que una boda para cancelar otra boda. Durante gran parte del año, entre abril y octubre, se concentran los enlaces matrimoniales y es muy habitual que se solapen unos con otros. Además, el save the date se manda con tanta antelación que es del todo verosímil que hayas recibido el de otra pareja con anterioridad y que ya hayas confirmado tu asistencia. Se trata de un compromiso que una pareja que va a casarse entiende mejor que nadie. Sin duda, es una de las mejores excusas. 

Atraviesas un mal momento personal

La salud mental está, por suerte, a la orden del día. Y nos parece un tema muy serio, pero también una buena excusa para no asistir a una boda. Si has pasado por una ruptura recientemente, por mucho que te alegre que otras personas celebren su amor, puede que no quieras ser un testigo en primera línea de ese momento. Y, sin lugar a dudas, contarás con la empatía de los novios. Y si no es así, razón de más para no asistir. 

Vas a recibir visita

Si vas a ser anfitriona en tu propia casa, no puedes dejar a tus invitados de lado para asistir a una boda. Si, además, vienen de lejos, seguro que lo han planificado con tiempo y es imposible cambiar las fechas en las que van a visitarte. Puede no resultar del todo convincente o lo suficientemente importante, pero desde luego no da pie a que te intenten convencer para que asistas. También sirve tener personas a tu cargo que tengas que cuidar ese día, como padres mayores o hijos. 

No te gustan las bodas

¿Y si la mejor excusa fuera la más sincera? Si no quieres asistir a una boda porque no es el tipo de evento en el que disfrutas, quizás sea un acierto ser sincera y decírselo de manera educada a los novios. Desde luego, contra eso no vas a recibir ninguna réplica. Si tienes algún vínculo con la pareja, puedes cambiar la asistencia a la boda por una invitación a cenar. Te saldrá más barato, invertirás menos tiempo y, posiblemente, lo disfrutes mucho más.