Recordamos la boda de Guillermo y Kate Middleton en 2011: puntualidad británica, guiño a Lady Di y un vestido icónico

Kate Middleton, que lució un diseño de Sarah Burton para la Alexander McQueen, rindió homenaje a la princesa Diana al eliminar de sus votos la palabra "obedecer", como hizo ella
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El 29 de abril de 2011, el príncipe Guillermo y Kate Middleton se daban el 'sí, quiero' después de 10 años de relación y una breve ruptura en 2007. Han pasado ya quince años de este enlace que se considera histórico, tanto por el despliegue mediático que supuso como por lo que representó para la monarquía moderna. La ceremonia que fue retransmitida en directo en 180 países y fue uno de los eventos televisados más vistos de la historia (se estima que unos 2.000 millones de personas en todo el mundo siguieron la boda por televisión).
La boda de Kate y Guillermo, a la que asistieron 1.900 invitados y que costó unos 25 millones de dólares, se celebró en la histórica Abadía de Westminster de Londres. La ceremonia comenzó a las 11:00 horas y fue dirigida por el Deán de Westminster, John Hall, mientras que el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, fue el encargado de casar a la pareja.

Los detalles de la boda de Guillermo y Kate
Cumpliendo el protocolo y haciendo gala de la famosa puntualidad británica, la boda de Guillermo y Kate comenzó exactamente a las 11:00 horas. Kate Middleton llegó puntual, en un Rolls-Royce Phantom VI de 1977 color negro y granate, a la abadía para dar inicio al servicio religioso. Allí la esperaba ya Guillermo, que vistió el uniforme de gala de la Guardia Irlandesa, mientras que Kate lució un vestido diseñado por Sarah Burton para Alexander McQueen.

Los padrinos del enlace fueron el príncipe Harry, hermano del novio, que actuó como 'best man' (padrino), mientras que Pippa Middleton, la hermana de la novia, fue la 'maid of honour' (dama de honor principal). Además, la pareja llevó un cortejo infantil que incluyó a cuatro niñas y dos niños entre los 3 y los 10 años: Lady Louise Windsor (7 años), Margarita Armstrong-Jones (8 años), Grace van Cutsem (3 años) y Elisa Lopes (3 años) y los pajes, William Lowther-Pinkerton (10 años) y Tom Pettifer (8 años).

Siguiendo los pasos de Diana, Kate Middleton decidió eliminar la palabra 'obedecer' de sus votos matrimoniales y prometió "amar, confortar, honrar y cuidar" a su marido. Una decisión que no pasó desapercibida y que, además del homenaje directo a la princesa Diana, conectó a la familia real con el legado de modernidad que dejado Diana. Además, según publicó 'The Guardian', esta elección reflejó una visión de la pareja como iguales dentro de su relación. La iglesia se mostró a favor de la elección de las palabras de Kate y el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, quien ofició la ceremonia, apoyó la decisión señalando que el uso de "obedecer" en los votos "era algo anticuado" y que la pareja mostraba así lo que querían transmitir con su enlace.

Tras la ceremonia, el cortejo nupcial se trasladó desde la Abadía de Westminster al Palacio de Buckingham en una comitiva compuesta por cinco carrozas de época. Los recién casados encabezaron el desfile en la State Landau de 1902, la misma carroza abierta que utilizaron Carlos y Diana en su boda. El recorrido realizado por la pareja, que fue escoltada por el Regimiento de Caballería de la Casa Real, fue también muy similar al realizado en su día por los padres del príncipe Guillermo.
Los novios pudieron sentir el cariño del pueblo británico, que no paró de aclamarles durante el recorrido. Más de un millón de personas se echaron a la calle para ver el cortejo nupcial, que pasó por zonas como Parliament Square, Horse Guards Parade o The Mall hasta llegar al Palacio de Buckingham, donde tuvo lugar la celebración del enlace.

Terminado el recorrido en carroza y ya en el Palacio de Buckingham, la pareja se asomó al balcón central de la fachada este, situada justo encima de la fachada principal y orientado hacia la gran avenida The Mall. Y allí tuvo lugar uno de los momentos más esperados. A las 13:25 horas. del 29 de abril de 2011, la pareja se daba su primer beso público como marido y mujer (según la tradición de la Iglesia de Inglaterra, las parejas reales no se besan en el altar de la Abadía de Westminster). Tras este beso y ante la insistencia de las miles de personas congregadas frente al palacio, Kate y Guillermo se dieron un segundo beso.

El vestido de novia de Kate Middleton
Para su gran día, Kate Middleton confió en una firma británica. La princesa de Gales lució ese día un diseño de Sarah Burton para la Alexander McQueen que ha pasado a la historia por varios detalles que lo hicieron único y con los que encontraron el equilibrio entre la tradición monárquica y la vanguardia de la moda británica.
El cuerpo del vestido estaba confeccionado en seda marfil con un escote en forma de corazón y un diseño ligeramente inspirado en la lencería victoriana para acentuar la cintura. Para las mangas, que eran largas y que fueron uno de los aspectos más distintivos del diseño, se eligió un encaje artesanal confeccionadas a mano por la Royal School of Needlework utilizando la técnica irlandesa conocida como Carrickmacross, que consiste en superponer una tela fina (tradicionalmente organdí o batista) sobre una red de seda o tul. Sobre el tul de seda del vestido se cosieron las flores (rosas, cardos, narcisos y tréboles), que estaban cortadas a mano y que representaban las cuatro naciones del Reino Unido.
La falda fue diseñada para evocar la apertura de una flor, con arcos y pliegues de satén de seda. La falda terminaba en una gran cola de casi 2,7 metros (nada en comparación con los 7,6 metros de la cola del vestido de boda de Diana de Gales). Para terminar, en la espalda del vestido se colocaron 58 botones cubiertos de organza y seda.

La contribución económica de los padres de Kate a la boda
Aunque tradicionalmente es la familia real la que cubre todos los gastos de las bodas, en esta ocasión los padres de Kate Middleton, Michael Francis y Carole Elizabeth, quisieron contribuir financieramente al enlace aportando unos 160.000 dólares. Un gesto muy significativo y poco habitual, que el príncipe Guillermo aceptó con gratitud y que fue descrita como algo que "absolutamente querían hacer" en el gran día de su hija.
Dado que el coste de la boda fueron unos 25 millones de dólares, su aportación se destinó a cubrir gastos específicos como el vestido de novia que lució Kate ese 29 de abril de 2011, las suites del hotel para la familia, el vestido de la dama de honor y parte de la celebración.
