Casa Real Española

La infanta Sofía y la presidenta de Cantabria coinciden con el mismo vestido durante la visita del papa León XIV: sus looks

La infanta Sofía y la presidenta de Cantabria con el mismo vestido. Fotomontaje con imágenes de Europa Press
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La visita del pontífice León XIV a Madrid ha dejado una imagen medida al detalle desde su llegada. El jefe de la Iglesia ha sido recibido por los reyes, Felipe VI y Letizia Ortiz, en un primer saludo institucional marcado por la solemnidad, antes de trasladarse al Palacio Real. Allí, el protocolo ha seguido un recorrido preciso hasta desembocar en el tradicional besamanos, celebrado en el Salón del Trono, donde se han dado cita representantes institucionales y rostros destacados de la política como Isabel Díaz Ayuso, Mariano Rajoy o Alberto Núñez Feijóo.

En ese contexto, la atención se ha centrado también en la presencia de la princesa de Asturias y su hermana, la infanta Sofía, en su primer encuentro de estas características como adultas. Todo transcurría dentro de la normalidad prevista hasta que un detalle en apariencia menor ha terminado por convertirse en una de las anécdotas más comentadas de la jornada. Durante el saludo de autoridades, una coincidencia estilística ha llamado la atención incluso de la propia reina Letizia.

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La coincidencia entre la infanta Sofía y la presidenta de Cantabria: así es el vestido

El momento se ha producido cuando la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha avanzado en la línea protocolaria para saludar al pontífice y a la familia real. Al situarse frente a la infanta Sofía, ambas han evidenciado que vestían exactamente el mismo diseño.

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Se trataba de un vestido negro de la firma CH Carolina Herrera, acorde con las normas de etiqueta que exige la Santa Sede para este tipo de actos. El modelo, de líneas rectas y corte por debajo de las rodillas y estilo camisero, incorporaba aberturas laterales que dejaban ver un tejido interior en color blanco, generando un contraste visible sobre todo en movimiento. Este detalle introducía una variación dentro del rigor del protocolo, que establece el uso de tonos oscuros y diseños sobrios para las mujeres que no cuentan con el privilegio de vestir de blanco.

La reacción de la reina Letizia

Según se ha podido observar en las imágenes del acto, una de las primeras personas en percatarse de la coincidencia ha sido la reina Letizia. Su mirada se ha dirigido de inmediato hacia el vestido, en un gesto rápido pero evidente que no ha pasado desapercibido. La situación, sin embargo, se ha resuelto sin interrupciones ni comentarios públicos. Tanto la infanta como la presidenta han reaccionado con naturalidad, intercambiando una sonrisa antes de continuar con el saludo institucional.

El día que la reina Letizia también coincidió con el mismo vestido que una premiada

No es la primera vez que una coincidencia de este tipo se produce en un acto oficial. La propia reina Letizia vivió una situación similar durante una reunión del Real Patronato sobre Discapacidad celebrada en Mérida.

En aquella ocasión, la reina eligió un vestido bicolor de la firma Mango, una prenda accesible que también llevaba una de las asistentes al acto, Inma Vivas Tesón, quien además era una de las premiadas. El momento se produjo cuando Letizia advirtió la coincidencia al verla entre el público. Su reacción fue inmediata y distendida: una sonrisa y un gesto de hombros que dejaba claro que asumía la situación con naturalidad, como si pensara “son cosas que pasan”.

Lejos de quedarse en un instante puntual, la anécdota continuó cuando Vivas Tesón subió al escenario a recoger su reconocimiento. Ambas coincidieron de nuevo ante todos los asistentes y protagonizaron uno de los momentos más comentados de la jornada. La reina la recibió con cercanía y ambas terminaron riendo, restando importancia a la coincidencia.

Aquel episodio mostró una respuesta espontánea dentro de un entorno institucional, una actitud que ahora contrasta con la discreción mantenida en el Palacio Real. Dos situaciones similares, pero resueltas de forma distinta según el contexto, que vuelven a situar la atención en los códigos no escritos que rodean a la imagen pública de la familia real.