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Así es el pazo de Meirás, el idílico lugar de más de dos mil metros cuadrados que los Franco están obligados a devolver

Fachada principal del pazo de Meirás
Fachada del pazo de Meirás. Wikipedia/Loischantada
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Hoy, el pazo de Meirás vuelve a ser noticia. El Tribunal Supremo ha dictado sentencia a favor del Estado y tanto la edificación como sus fincas dejan por fin de estar en manos de los Franco. Pero este edificio tiene tras de sí una historia apasionante: ¿cómo es por dentro y por fuera, cuándo fue construido y por qué manos ha pasado? 

Una construcción impresionante en las Rías Altas

Una de las vistas del pazo, con dos de sus torres y, a la derecha, un tejado bajo el cual se alberga la zona destinada al servicio
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Lo primero que impresiona es el aspecto exterior del pazo, similar a un castillo medieval, situado en Sada, un municipio de las Rías Altas, en la ría de Betanzos. Sin embargo, y a pesar de su apariencia, data de finales del siglo XIX. Tal y como lo conocemos, fue mandado construir por la escritora gallega Emilia Pardo Bazán, sobre una antigua fortificación destruida durante la Guerra de la Independencia.

Emilia Pardo Bazán
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Si bien fue el abuelo de Pardo Bazán quien lo reconstruyó en primera instancia, se trataba entonces de una edificación modesta, conocida como La Granja. Emilia Pardo Bazán, perteneciente a una acaudalada familia, se encargó de levantar el majestuoso edificio y de darle el aire señorial que hoy vemos, y que incluye tres torres cuadradas y con almenas. En su interior podemos encontrar la capilla, en la que la autora contrajo matrimonio con José Antonio de Quiroga, así como una impresionante biblioteca situada en la Torre de la Quimera, a la que solía retirarse a escribir y que se ha conservado en parte hasta la actualidad: se estima que contaba con entre ocho y once mil libros, tres mil de los cuales continúan en el pazo (el resto los custodia la Real Academia Galega.

Muebles suntuosos y espacios luminosos

El pazo, que pudo empezar a visitarse por el público en 2011 tras diversos litigios, alberga, además de la capilla o la biblioteca de Pardo Bazán, diversas estancias llenas de muebles con exquisitos tapizados, algunas coronadas con una chimenea; a lo largo de sus más de 2.100 m2 de superficie construida se pueden admirar tapices, cuadros al óleo y numerosas pertenencias de la intelectual. Entre ellos, el retablo barroco que preside la capilla y que fue resultado de una donación. También contuvo elementos expoliados por Franco, como dos estatuas románicas del siglo XII situadas en la capilla extraídas de la catedral de Santiago (y devueltas en diciembre de 2025 también tras una sentencia del Supremo). 

Por fuera, jardines exóticos, donde destaca desde un paseo de magnolios hasta árboles de gran antigüedad, como un cocotero traído de Chile. Por supuesto, no faltan estatuas que salpican todo el recorrido o uno de los cruceiros típicos de la zona.

Cruceiro en los jardines del pazo que representa al santo Croques

La (impresionante) diferencia de precio de ayer a hoy

Cuando murió la escritora y también su heredero directo, el primogénito, la hija de aquella y la viuda de Jaime (el hijo de Emilia), lo intentaron donar sin éxito a la Compañía de Jesús. Fue en 1938 cuando se simula una venta para regalar el pazo a Franco, simulación que sentó las bases de la demanda del Estado y que ha concluido con la reciente sentencia judicial. En cualquier caso, fue allí donde el dictador estableció su residencia veraniega, y que mantuvieron sus herederos tras su muerte. 

Capilla del pazo, con retablo barroco al frente

Aquella venta ficticia, que al realizarse impidió a la hija de Emilia Pardo Bazán recuperar sus pertenencias al no permitírsele el paso, se hizo por toda la propiedad, incluido el mobiliario, el legado de la escritora y las tres hectáreas de terreno que la rodean. Y ¿cuánto costó entonces la operación? Según algunas fuentes, unas 400.000 pesetas; según otras, 725.000. Es decir, hablamos de una horquilla entre 2.400 y 4.300 euros

Los herederos de Franco, tras la muerte de la única hija del dictador en 2017, intentaron vender la propiedad en 2018 por 8 millones de euros. Pero no se concluyó y luego llegaría el proceso legal que concluye hoy.