Así es el encantador salón de la casa de campo de Blanca Romero: su refugio completamente diáfano en la naturaleza
Un refugio en plena naturaleza donde el lujo es vivir sin prisas
El truco de Blanca Romero para que su casa huela bien
MadridBlanca Romero lleva años siendo una de las modelos más cotizadas y reconocidas de nuestro país, pero si algo demuestra su día a día es que el verdadero lujo, para ella, está lejos del ruido. Y es que, más allá del glamour de las pasarelas, los flashes y la vida urbana, la asturiana ha elegido vivir rodeada de naturaleza, en Villaviciosa, Asturias, donde ha construido un refugio que respira calma y autenticidad. Un hogar que encaja a la perfección con el momento tan dulce que atraviesa también en lo personal, disfrutando de su relación con Quique Sánchez Flores.
Quienes la siguen en Instagram lo saben bien, pues Blanca suele compartir pequeños rincones de su casa, escenas cotidianas y detalles sin artificios donde el salón se convierte, casi siempre, en el gran protagonista. Y no es casualidad. Es una estancia que transmite paz, que invita a quedarse y que refleja muy bien su forma de entender el hogar. Sin excesos, pero con mucha personalidad.
El salón de su casa de campo es amplio, luminoso y completamente diáfano. La luz natural entra a raudales gracias a los grandes ventanales, mientras que los techos altos refuerzan esa sensación de espacio abierto y relajado. Todo fluye de manera natural, sin elementos que recarguen el ambiente.
La decoración se basa en una base neutra, con blancos rotos, tonos arena y maderas claras que aportan serenidad y hacen que el espacio resulte aún más acogedor. Sobre esa base tranquila, la modelo ha ido incorporando piezas con carácter, muebles cómodos y detalles que cuentan historias. Nada parece colocado al azar, pero tampoco da la sensación de estar ante un salón de revista demasiado perfecto.
Uno de los elementos que más llama la atención —y que no pasa desapercibido en las publicaciones que ella misma comparte— es la lámpara roja del techo. Una pieza con aire clásico y mucho carácter que ha restaurado ella misma, demostrando que es toda una manitas. Ese toque de color rompe con la neutralidad del conjunto y aporta personalidad sin desentonar.
El gran sofá en forma de ele, tapizado en tonos claros, es otro de los protagonistas indiscutibles. Cómodo, envolvente y pensado para disfrutarlo sin miedo, se convierte en el punto de encuentro del salón. Frente a él, una mesa de centro de madera maciza aporta calidez y refuerza ese aire natural y vivido que define toda la estancia.
Pinceladas que lo cambian todo
Los textiles, alfombras, plantas y los pequeños objetos decorativos terminan de dar forma a un salón acogedor, real y muy personal. Un espacio que se integra con el resto de la casa y que conecta visualmente con el exterior, haciendo que el paisaje forme parte también de la decoración.
No cabe duda de que estamos ante refugio asturiano donde el verdadero lujo no está en las tendencias, sino en la luz, el silencio y esos detalles hechos con cariño que convierten una casa en un hogar.