Decoración

Por qué no deberías tener la cama frente a la puerta del baño, según el experto en Feng Shui Kike Clavería

Kike Clavería nos indica las claves a seguir
Kike Clavería, experto en Feng Shui. Pexels / Instagram
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Hay decisiones en casa que tomamos por pura lógica. Desde dónde cabe la cama a cómo encaja mejor un armario, sin pensar demasiado en lo que hay detrás. Sin embargo, algunas de esas elecciones pueden influir directamente en cómo descansamos o incluso en cómo nos sentimos dentro de nuestro propio hogar. Aquí es donde entra en juego el Feng Shui, disciplina milenaria que estudia cómo la distribución de los espacios afecta a la energía y, en consecuencia, a nuestro bienestar.

En redes sociales, especialmente en Instagram, cada vez encontramos más contenido que traduce estos conceptos a situaciones reales gracias a expertos como el arquitecto Kike Clavería, que comparte consejos prácticos y fáciles de aplicar. Uno de los que más ha llamado la atención tiene que ver con una disposición bastante habitual en los dormitorios: la cama frente a la puerta del baño. “Una de las situaciones más desfavorables de nuestro dormitorio es que tengamos la puerta del baño frente a nuestra cama, ya que esto puede afectar negativamente a nuestro cuerpo y a nuestro bienestar”, explica el experto.

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Una posición más perjudicial de lo que parece

En Feng Shui, el dormitorio es uno de los espacios más importantes del hogar, ya que es donde el cuerpo se recupera y se recarga. Colocar la cama frente a la puerta del baño implica, según esta filosofía, que esa zona de descanso esté directamente expuesta a una energía poco equilibrada.

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Y es que el baño, por su propia naturaleza, se asocia a una energía drenante. El agua que fluye y se pierde por desagües y tuberías simboliza una pérdida constante de energía. Cuando esa dinámica se sitúa justo frente a la cama, puede interferir en la calidad del descanso y generar una sensación de desgaste o incomodidad.

La solución ideal si tienes espacio

Ante esta situación, Clavería propone una solución sencilla: “La manera más efectiva y más sencilla sería desplazar la cama de tal forma que no nos quede enfrente de la puerta (esto siempre y cuando tengamos espacio para hacerlo)”. En muchos casos, un pequeño cambio en la orientación de la cama es suficiente para evitar ese impacto directo y mejorar la sensación general del dormitorio.

Qué hacer si no puedes cambiar la distribución

Pero no siempre es tan fácil. Hay habitaciones en las que la distribución está muy condicionada por metros, ventanas o puertas, y mover la cama no es una opción real. En esos casos, el experto plantea una alternativa más radical: “En el caso de que no tengamos espacio y la cama siempre nos quede enfrente de la puerta del baño, la solución más efectiva sería eliminar esta puerta haciendo una pequeña reforma y reformar el baño de tal forma que tengamos el acceso de ese baño por otro sitio que no nos quede frente a nuestra cama”. Una opción que no está al alcance de todos, pero que responde directamente a los principios del Feng Shui.

Pequeños gestos que pueden ayudarte

Para quienes buscan soluciones más inmediatas, también hay pequeños cambios que pueden ayudar a minimizar el impacto. “En el caso de que no podamos hacer reforma y no podamos colocar la cama en otra posición lo que podemos hacer para minimizar este efecto negativo de tener esa puerta frente a la cama, sería cerrar la puerta mientras estemos durmiendo y colocar delante de esa puerta unas cortinas lo más gruesas posible”, recomienda. Sin duda son gestos sencillos, pero que actúan como barreras visuales y energéticas, ayudando a reducir ese flujo directo hacia la zona de descanso.