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Así es el increíble jardín de la casa de Enrique Ponce y Ana Soria en Almería, con piscina y barbacoa

Enrique Ponce y Ana Soria. Instagram (anasoria.7)
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Desde que iniciaron su relación, Enrique Ponce y Ana Soria han encontrado en Almería el lugar ideal para construir su vida perfecta. Allí disfrutan de una amplia finca situada muy cerca del mar que se ha convertido en su refugio personal donde comparten sus rutinas y su día a día. Aunque la pareja ha tratado de mantener su intimidad blindada, nos hemos podido asomar a su casa a través de algunas imágenes difundidas en redes sociales y hemos descubierto algunos de los rincones más especiales del hogar que destaca por su conexión con la naturaleza y por un espectacular jardín de inspiración andaluza.

Ubicada a escasos minutos de la capital almeriense y a apenas 300 metros de la playa, la vivienda cuenta con algunas de las características más valoradas en las casas del sur de España: amplitud, privacidad y muy conectada a la naturaleza. La finca, de aproximadamente 800 metros cuadrados, se encuentra rodeada de paisajes verdes y ofrece un ambiente tranquilo que contrasta con la intensa actividad profesional que ambos han desarrollado durante los últimos años.

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Un increíble jardín exterior integrado en la naturaleza almeriense

La propiedad apuesta por un estilo mediterráneo marcado por materiales naturales y una decoración que huye de los elementos modernos y contemporáneos. Los tonos cálidos predominan tanto en la arquitectura como en los espacios exteriores, creando una atmósfera muy acogedora. La piedra natural, los elementos decorativos de esencia mediterránea y las numerosas macetas distribuidas por toda la parcela ayudan a darle más personalidad a la vivienda, la cual que encaja perfectamente con el paisaje almeriense.

Uno de los rasgos más distintivos de la casa es la forma en que la arquitectura se integra con el jardín. Los muros blancos que rodean la finca presentan formas onduladas que aportan dinamismo y rompen con las líneas rectas habituales presentes en la mayoría de las casas de estilo moderno o contemporáneo. Este detalle arquitectónico aporta más carácter y personalidad, y refuerza ese aire tradicional de la vivienda.

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Por este motivo, el auténtico corazón de la vivienda se encuentra en el exterior. El jardín ocupa una parte fundamental de la parcela y se ha convertido en el espacio más utilizado por la pareja para descansar, reunirse con amigos o disfrutar del buen clima típico de la costa almeriense. Se trata de una extensa zona verde perfectamente cuidada donde el césped natural convive con diferentes especies de plantas, flores y árboles. Esta vegetación juega un papel esencial en la imagen de la finca. Los árboles de gran altura, cipreses y plantas frondosas se distribuyen por todo el terreno, creando diferentes rincones protegidos del sol. A ello se suman las buganvillas en tonos rosas y fucsias que decoran parte de los muros y aportan una nota de color muy característica de los jardines mediterráneos. Gracias a esta abundante vegetación, la vivienda consigue transmitir una sensación de aislamiento y tranquilidad difícil de encontrar en otras urbanizaciones cercanas a la costa.

Otro de los grandes atractivos del exterior es la piscina, situada en una posición privilegiada dentro del jardín. Su diseño se aleja de las propuestas más minimalistas y apuesta por una estética cálida y puramente tradicional. El revestimiento de barro cocido que rodea la zona de baño aporta personalidad y encaja perfectamente con el estilo andaluz que domina toda la finca. Las macetas de terracota y algunos elementos decorativos repartidos por el espacio también ayudan a reforzar este estilo. El contraste entre el azul intenso del agua y el verde del césped genera una imagen especialmente llamativa. Además, la piscina queda completamente integrada en el paisaje gracias a unas líneas sencillas y elegantes que permiten que el protagonismo recaiga en el jardín y no únicamente en la zona de baño.

Además, desde distintos puntos de la parcela pueden contemplarse vistas despejadas del paisaje natural y de las montañas que rodean la zona, un elemento que incrementa todavía más la sensación de desconexión. En cuanto a la vivienda, la fusión entre mar, naturaleza y espacios abiertos la convierte en un enclave privilegiado donde Enrique Ponce y Ana Soria disfrutan de una vida con mucha más tranquilidad.