Así son los jardines exteriores del Pazo de Aián, el palacio rural de Marta Ortega en A Coruña

Los jardines del Pazo de Aián convierten la residencia gallega de Marta Ortega en un refugio único, rodeado de bosques centenarios, senderos naturales, fuentes de piedra y amplias zonas verdes
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Marta Ortega ha encontrado en el Pazo de Aián su refugio personal perfecto rodeado de naturaleza. La presidenta de Inditex veranea junto a su marido, Carlos Torretta, y sus hijos en esta histórica propiedad situada en el municipio coruñés de Cambre, una finca con arquitectura señorial, mucha tradición gallega y amplios espacios verdes. Uno de sus grandes atractivos son los extensos jardines que rodean la propiedad, un enclave paisajístico formado por bosques, caminos arbolados, fuentes de piedra y rincones que convierten el pazo en un auténtico oasis de tranquilidad.
Un histórico pazo gallego rodeado de naturaleza
Ubicado en la parroquia de Sigrás, dentro del municipio de Cambre, el Pazo de Aián se encuentra a escasos kilómetros de otra de las residencias familiares de los Ortega. La propiedad fue adquirida por Marta Ortega en 2022 por una cantidad cercana a los tres millones de euros después de que el inmueble permaneciera un tiempo en el mercado. Se trata de una finca de enormes dimensiones que reúne diferentes construcciones históricas y una amplia superficie de terreno protegida por muros de piedra y una abundante masa arbórea.

La vivienda principal es la pieza más importante y amplia de la finca. Con cerca de mil metros cuadrados distribuidos en dos plantas, dispone de numerosas estancias, habitaciones, un desván y un singular torreón que aporta mucha personalidad gallega al pazo. Su arquitectura mezcla elementos neoclásicos con rasgos propios de la construcción tradicional gallega, una fusión que ha permitido conservar el carácter histórico de la propiedad después de adaptarlo a las comodidades de hoy en día.
Junto a la residencia principal se encuentran otras dos edificaciones complementarias. Una de ellas funciona como casa de invitados y cuenta con dos plantas y una superficie cercana a los 300 metros cuadrados. La tercera construcción de unos 200 metros cuadrados, está destinada al personal de servicio. El complejo se completa con una capilla privada de inspiración neorrománica, un huerto y un estanque.
Caminos arbolados, fuentes de piedra y bosques centenarios: así son los jardines del Pazo de Aián
Si el interior del Pazo de Aián destaca por su valor histórico, el exterior no se queda atrás. Los jardines que rodean la propiedad constituyen uno de los elementos más impresionantes de esta finca rural. Desde la fachada principal, se accede a la finca a través de un camino dominado por enormes árboles centenarios cuyas copas envuelven el edificio y crean una atmósfera casi de cuento.

La entrada principal está presidida por una elegante escalinata de piedra que conduce directamente al acceso del edificio. A ambos lados aparecen muros curvos rematados por pilares ornamentales que aportan simetría y solemnidad al edificio por su altura. La fachada blanca, decorada con detalles pétreos y rodeada de vegetación más madura, transmite la esencia de los grandes pazos gallegos que han sobrevivido al paso de los siglos.
A medida que se avanza por la finca aparecen pequeños espacios ajardinados distribuidos entre árboles de gran altura. Uno de los rincones más llamativos es una plaza natural cubierta por hojas secas durante el otoño y presidida por una fuente circular de piedra. Los senderos atraviesan distintas zonas boscosas donde predominan los árboles frondosos y algunos de ellos con frutos. Los caminos, cubiertos por hojas y rodeados de vegetación, crean recorridos que permiten descubrir diferentes perspectivas de la propiedad. En algunos puntos aparecen bancos de piedra perfectamente situados para contemplar el paisaje, mientras que en otros se abren pequeñas áreas despejadas que funcionan como plazas naturales dentro del bosque.

La contrafachada del inmueble ofrece una imagen igualmente espectacular. Desde esta zona destacan las tradicionales galerías acristaladas pintadas de verde, uno de los elementos arquitectónicos más representativos de Galicia. Estas estructuras sobresalen sobre la fachada y permiten disfrutar de vistas privilegiadas hacia los jardines y los prados que rodean la finca. El paisaje del Pazo de Aián se completa con extensas zonas verdes, pequeños desniveles naturales y más zonas boscosas llenas de árboles, arbustos y vegetación autóctona.

