Decoración

El color de las paredes, según el Feng Shui: hay tonos que se asocian a cada estancia

El tono de la pared influye más de lo que imaginas
El tono de la pared influye más de lo que imaginas. Instagram
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Elegir el color de las paredes suele ser una de las decisiones más complicadas cuando decoramos una casa. Más allá de las tendencias o de los tonos que arrasan en Instagram, el Feng Shui sostiene que cada color tiene una energía determinada y que puede influir en cómo nos sentimos dentro de una estancia. Por eso, esta filosofía milenaria recomienda adaptar los colores a la función de cada habitación para crear ambientes más equilibrados y armoniosos.

Aunque no se trata de seguir normas rígidas, sí existen ciertas pautas que pueden servir de inspiración a la hora de renovar una vivienda. Y lo mejor es que muchas de ellas coinciden con las recomendaciones de los interioristas para conseguir espacios más acogedores y agradables.

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Del salón al dormitorio: los colores que mejor encajan

El salón es uno de los espacios donde más tiempo pasamos y donde se concentran gran parte de las reuniones familiares y sociales. Por eso, el Feng Shui recomienda apostar por colores que favorezcan la comunicación y la sensación de bienestar. En este caso, los tonos tierra, los beige, los arenas o los colores inspirados en la naturaleza suelen ser los más indicados ya que portan calidez sin resultar excesivamente estimulantes y ayudan a crear una atmósfera relajada.

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En el dormitorio, sin embargo, el objetivo es completamente diferente. Aquí lo importante es favorecer el descanso y la desconexión. Los colores suaves son los grandes protagonistas: desde los tonos crema hasta los rosas empolvados, los verdes suaves o los azules delicados. Estas tonalidades transmiten serenidad y contribuyen a crear un ambiente tranquilo, perfecto para relajarse al final del día.

La cocina, considerada en Feng Shui uno de los espacios más importantes de la casa por su relación con la salud y la abundancia, admite colores más luminosos y vitales. Los blancos, los tonos vainilla o los verdes claros suelen funcionar especialmente bien porque transmiten limpieza, frescura y equilibrio. Eso sí, los expertos recomiendan evitar los colores demasiado oscuros si el espacio no cuenta con mucha luz natural.

En el caso del baño, el Feng Shui apuesta por colores asociados al agua y a la tranquilidad. Los azules suaves, los grises claros o los verdes inspirados en la naturaleza ayudan a potenciar una sensación de calma y bienestar. Son tonos que convierten esta estancia en una especie de pequeño refugio dentro del hogar.

Los colores que conviene utilizar con moderación

Eso no significa que haya colores prohibidos, pero sí algunos que conviene usar con cierta cautela. El rojo, por ejemplo, está asociado a la energía, la pasión y la vitalidad. Es uno de los colores más poderosos dentro del Feng Shui, pero precisamente por su intensidad suele recomendarse en pequeñas dosis. Algo parecido ocurre con el negro. Aunque aporta elegancia y sofisticación, un uso excesivo puede generar ambientes visualmente más pesados y reducir la sensación de luminosidad. Lo ideal es incorporarlo a través de detalles decorativos o combinarlo con colores más claros que aporten equilibrio.

Al final, el mejor color para una pared no es necesariamente el que está de moda ni el que marca una filosofía decorativa concreta. Es aquel que consigue que una estancia resulte agradable, acogedora y coherente con el uso que le damos.