Barcos

Así es el velero de Antonio Orozco: el cantante se pasa media vida en su segunda casa

Antonio Orozco en su velero
Antonio Orozco en su velero. Instagram
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MadridCuando Antonio Orozco no está inmerso en una gira o trabajando en nuevos proyectos musicales, hay un lugar al que siempre termina volviendo, el mar. Y es que la navegación ocupa desde hace años un espacio muy importante en su vida y se ha convertido en una de esas aficiones que le permiten desconectar del ritmo frenético de los conciertos y disfrutar de una versión mucho más tranquila de sí mismo.

Lejos de los focos, el cantante aprovecha cualquier oportunidad para salir a navegar y perder de vista la costa durante unos días. Una pasión que no surgió de la noche a la mañana, sino que lleva acompañándole prácticamente toda la vida y que, según él mismo ha contado en varias ocasiones, le ha enseñado mucho más que a gobernar un barco.

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Una afición que comenzó mucho antes de la fama

El vínculo de Orozco con el mar nació siendo muy joven. En una entrevista concedida a Forbes el verano pasado, el cantante recordaba que, cuando era adolescente, acompañaba a su padre al Port Ginesta, donde limpiaban embarcaciones. Aquellos primeros contactos con los veleros despertaron una curiosidad que acabaría convirtiéndose en una auténtica pasión.

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Con el paso de los años pudo cumplir uno de sus sueños: tener su propio barco. Su primera embarcación fue un ‘Sun Odyssey 2000’, un velero al que bautizó con el nombre de ‘Sharky’. El artista confesaba en esa misma entrevista que venderlo no fue una decisión sencilla y que incluso quiso asegurarse de que su nuevo propietario lo cuidaría con el mismo cariño con el que él lo había hecho.

Un nuevo Odyssey del que apenas se conocen detalles

Después de despedirse de aquel primer velero, Orozco volvió a confiar en la misma familia de embarcaciones. En la conversación con Forbes explicaba que en 2020 adquirió un nuevo ‘Sun Odyssey’ , aunque no llegó a revelar de qué modelo se trataba. Pero lo que sí se conoce es el prestigio que tiene esta gama dentro del mundo de la navegación de recreo. Fabricados por el astillero francés Jeanneau, los Sun Odyssey están pensados para quienes buscan recorrer el mar con comodidad, ya sea durante una escapada de fin de semana o en travesías de varios días.

Una de las gamas más populares

Aunque el modelo sigue siendo un misterio, los Sun Odyssey comparten una filosofía muy clara, la de ofrecer barcos cómodos para vivir a bordo sin renunciar a unas buenas prestaciones de navegación. Dependiendo de la versión, suelen tener una eslora que ronda entre los 10 y los 15 metros, con espacios interiores sorprendentemente amplios.

Lo habitual es que cuenten con varios camarotes, uno o dos baños, cocina equipada y un salón pensado para hacer la vida a bordo mucho más confortable durante largas travesías.

En cubierta también destacan por su diseño funcional. Las bañeras suelen ser espaciosas, las plataformas de baño permiten acceder cómodamente al mar y la distribución facilita que una tripulación reducida pueda maniobrar el barco sin demasiadas complicaciones. Precisamente esa combinación entre confort y facilidad de uso ha convertido a los Sun Odyssey en una de las gamas más demandadas tanto por navegantes con experiencia como por quienes buscan dar el salto a un velero de mayores dimensiones.

Su precio varía considerablemente según el tamaño, el año de fabricación y el equipamiento. En el mercado de segunda mano pueden encontrarse modelos por alrededor de 60.000 euros, mientras que las versiones más recientes superan con facilidad los 200.000 euros y, en algunos casos, pueden acercarse a los 300.000 euros.

El Mediterráneo, su lugar para desconectar

Más allá del barco, lo que realmente engancha a Antonio Orozco es todo lo que implica navegar. En dicha entrevista explicaba que el mar le ha enseñado a convivir con la incertidumbre y a aceptar que no todo puede controlarse. "Cuando uno navega muchos días seguidos, aprende a vivir una bonita incertidumbre", reflexionaba el artista.

A lo largo de los años también ha vivido situaciones exigentes, con temporales y travesías complicadas que le han obligado a tomar decisiones importantes a bordo. Sin embargo, lejos de quitarle las ganas de navegar, esas experiencias han reforzado todavía más su vínculo con el mar.

Entre los recuerdos que guarda con más cariño están las rutas realizadas junto a su hijo. Según contó, algunos de los trayectos entre Sitges y Mallorca se convirtieron en una oportunidad para compartir tiempo de calidad, conversar sin prisas y disfrutar de un entorno donde el teléfono móvil deja de ser el protagonista. Ahora la pregunta es, cuál será su próxima travesía.