Cómo crear un rincón de lectura o descanso siguiendo algunos principios básicos del Feng Shui
No hace falta tener una habitación extra: con elegir bien el lugar y cuidar algunos detalles, cualquier casa puede ganar un pequeño refugio de calma
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¿Quién no ha fantaseado alguna vez con tener en casa un rincón tranquilo para leer, desconectar o simplemente parar unos minutos al final del día? En pisos pequeños puede parecer complicado, pero lo cierto es que no hace falta disponer de una estancia independiente ni de muchos metros cuadrados. Según el Feng Shui, basta con elegir bien el lugar, reducir el ruido visual y crear una sensación de calma.
La idea no es montar un espacio perfecto de revista, sino encontrar un pequeño punto de la casa que invite a bajar el ritmo. Puede ser junto a una ventana, en una esquina del salón, en el dormitorio o incluso en una zona de paso si está bien aprovechada. Lo importante es que sea un lugar cómodo, agradable y con una energía tranquila.
Elegir un lugar recogido, pero no aislado
Uno de los principios básicos del Feng Shui es buscar una sensación de protección. Por eso, lo ideal es colocar el sillón, la butaca o el banco de lectura apoyado en una pared, evitando quedar de espaldas a una puerta o a una zona de mucho tránsito. También conviene huir de los rincones demasiado cargados. Si alrededor hay pilas de libros, cables, cajas o demasiados objetos decorativos, será más difícil que ese espacio transmita calma. En este caso, menos es más.
Por otro lado, si el rincón está cerca de una ventana, mucho mejor, porque la luz natural ayuda a que el espacio resulte más agradable. Para la noche, lo ideal es una iluminación cálida y puntual, que permita leer sin convertir la zona en un espacio demasiado frío o intenso.
Textiles, orden y pequeños detalles que invitan a quedarse
Para que un rincón de descanso funcione, debe apetecer usarlo. Una manta ligera, un cojín cómodo, una alfombra pequeña o una cesta para guardar revistas pueden ayudar a crear esa sensación acogedora sin recargar el ambiente. Eso sí, el orden es fundamental. Un rincón pensado para descansar no debería convertirse en el lugar donde dejamos ropa, bolsos o papeles pendientes. La clave está en darle una función clara y respetarla.
La buena noticia es que crear este pequeño refugio no exige grandes cambios. A veces basta con mover una butaca, despejar una esquina y añadir una luz bonita para transformar por completo la forma en la que vivimos una casa. Porque tener un rincón para parar, aunque sea pequeño, también es una manera de cuidar el bienestar diario.