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Las 9 naranjas en casa: el antiguo ritual de Feng Shui que sigue practicándose hoy

Un ritual que sigue realizándose en la actualidad. Pexels
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Hay costumbres que pasan de generación en generación sin que apenas nos planteemos de dónde vienen. Encender una vela al llegar a casa, abrir las ventanas cada mañana para renovar el aire o colocar flores frescas en el salón son pequeños rituales que muchas personas mantienen simplemente porque les hacen sentir bien. Dentro del Feng Shui también existen prácticas similares que, aunque tienen un origen simbólico, siguen realizándose hoy como una forma de empezar una nueva etapa o de crear una sensación de renovación en el hogar.

Una de las más conocidas es la de las nueve naranjas. Se trata de un ritual muy sencillo que suele llevarse a cabo cuando se estrena vivienda, después de una reforma importante o cuando se quiere marcar el inicio de un nuevo ciclo personal. Más allá de las creencias de cada uno, muchas personas lo incorporan como una forma de dedicar unos minutos a cuidar su casa y a empezar de cero con otra actitud.

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¿Por qué nueve naranjas?

Dentro del Feng Shui, tanto el número nueve como la naranja tienen un significado especial. El nueve suele relacionarse con la plenitud, el cierre de etapas y la culminación de los procesos, mientras que la naranja, por su color y su aroma, se asocia con la vitalidad, la prosperidad y la abundancia.

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Precisamente por esa combinación, este ritual utiliza nueve piezas de fruta como símbolo de buenos deseos para quienes viven en la casa. No se entiende como una fórmula para atraer la suerte de manera automática, sino como un gesto cargado de intención.

Cómo se realiza

La práctica más habitual consiste en colocar nueve naranjas repartidas por diferentes estancias de la vivienda durante un tiempo determinado. Algunas personas prefieren situarlas en los espacios donde pasan más horas, como el salón, la cocina o el dormitorio, mientras que otras optan por distribuirlas por toda la casa.

Otra versión muy extendida consiste en recorrer cada habitación sosteniendo las naranjas entre las manos mientras se abren las ventanas para ventilar. El objetivo es acompañar simbólicamente esa renovación del ambiente con un gesto consciente que invite a dejar atrás una etapa y comenzar otra. Pero, ¿y qué pasa después con las naranjas? Una vez finalizado el ritual, no se desperdician. Pueden consumirse con normalidad, utilizarse para preparar zumo o incorporarse a cualquier receta.

Eso sí, como ocurre con muchas otras recomendaciones del Feng Shui, más allá del simbolismo de las nueve naranjas, este tipo de prácticas invitan a detenerse unos minutos y conectar con el propio hogar. En un momento en el que vivimos con prisas y la rutina ocupa buena parte del día, realizar un gesto sencillo y consciente puede convertirse en una forma de marcar un nuevo comienzo.