Así es el salón de la nueva casa de Isa Pantoja y Asraf Beno: calidez, color y piezas recuperadas
La pareja estrena hogar en Jerez y prepara una transformación con más calidez, color y piezas recuperadas
Isa Pantoja explica la circunstancia que complica que Asraf Beno y ella puedan volver a ser padres pronto
MadridIsa Pantoja y Asraf Beno están de estreno. La pareja ha comprado una nueva casa en Jerez de la Frontera y ya se ha instalado en ella junto a Alberto y Cairo. Se trata de un chalet adosado de 135 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, con tres dormitorios, dos baños, garaje y un salón con salida al jardín. Más espacio para una familia que sentía que su anterior vivienda se había quedado pequeña y que no descarta seguir creciendo.
Aunque la casa está lista para vivir, quieren darle un buen lavado de cara. Para ello han vuelto a confiar en la interiorista Ana Pérez Arenas, responsable de transformar su anterior hogar. Según ha contado ella misma en sus redes, está emocionada con este proyecto porque Isa y Asraf confían mucho en sus propuestas. Eso sí, sabe que el listón está alto: aquella casa quedó de revista y volver a sorprenderlos no será tan sencillo.
Un salón con posibilidades
Durante la primera visita ya han mostrado algunos rincones y el salón es uno de los espacios con más potencial. Está conectado visualmente con el recibidor, tiene mucha luz natural y una zona de entrada con un techo altísimo y una ventana superior que aumenta la sensación de amplitud. La base es neutra, con paredes blancas, suelo claro y focos empotrados, así que pueden jugar con la decoración sin recargar.
El sofá, de gran tamaño, está frente a la televisión y parece que permanecerá ahí. La distribución funciona, aunque la pared situada enfrente de la tele, sobre la que descansa el sofá, necesita algo más de intención. La casa ya tiene algunas molduras que a Isa le encantan, pero esta vez podrían actualizarlas para no repetir la misma fórmula. Para imaginar cómo podría cambiar este espacio y aportar un punto de vista diferente, en Divinity hemos hablado con la interiorista Marina Ruiz, que propone aprovechar buena parte de lo que ya tienen y jugar con los revestimientos, la iluminación y los complementos.
“Yo mantendría el sofá porque tiene un tono neutro, un tamaño adecuado y crea una zona de reunión cómoda. Lo actualizaría con una limpieza profesional, cojines de lino en verde oliva, teja y crudo, y una manta con textura. Solo cambiando los complementos puede parecer otro”, explica.
Papel pintado y molduras
En su anterior salón, Isa y Asraf apostaron por una decoración luminosa con un sofá claro, molduras clásicas, cortinas hasta el suelo, apliques dorados, mesa negra y toques verdes. Funcionaba, pero el nuevo espacio permite arriesgar algo más. Para Marina Ruiz, la clave estaría en convertir la pared del sofá en el punto focal.
“Se podría colocar un papel pintado de textura textil en un tono arena o verde grisáceo y enmarcarlo con molduras anchas. Así conservamos ese detalle clásico que le gusta a Isa, pero le damos un aire más actual”, explica. Otra opción sería pintar la pared en un greige cálido y dibujar grandes cuarterones con molduras del mismo tono. El resultado sería elegante y mucho más acogedor que dejarla blanca. Sobre el sofá, la experta elegiría una obra de gran formato o dos láminas verticales, evitando una composición de muchos cuadros pequeños. “Con techos altos hay que escoger piezas que acompañen a la arquitectura; una obra demasiado pequeña se perdería”, apunta.
Madera e iluminación cálida
Para compensar el suelo y las paredes claras, Marina introduciría muebles de madera, con líneas sencillas y alguna forma curva. Una mesa de centro ovalada de roble o nogal, acompañada por otra auxiliar de piedra, aligeraría visualmente el gran volumen del sofá. La actual mesa blanca podría trasladarse al jardín o a una zona secundaria, donde su diseño ligero encajaría mejor.
La iluminación también será importante porque, aunque hay focos empotrados, faltan puntos que creen ambiente por la noche. “Pondría una lámpara escultórica en la zona de doble altura del recibidor y, en el salón, una lámpara de pie junto al sofá y dos apliques en la pared principal. No todo puede depender de la luz del techo”, aconseja Ruiz.
Por último, una alfombra grande de lana o yute fino delimitaría la zona de estar y unas cortinas de lino desde el techo suavizarían el conjunto. “Con una planta de gran tamaño, pocos adornos y algún detalle negro o de latón que conecte con su anterior casa, el salón conservaría el estilo de Isa y Asraf sin resultar repetido. La base ya la tienen; ahora solo falta darle personalidad”, concluye.