El papel de las dos mesillas de noche en el dormitorio de pareja, según el Feng Shui
El equilibrio también empieza a ambos lados de la cama
El paso a paso para hacer una limpieza energética del hogar, según las tradiciones del Feng Shui
Cuando se piensa en decorar un dormitorio de pareja, la atención suele centrarse en la cama, el colchón o los colores de las paredes. Sin embargo, hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido y que, según el Feng Shui, puede influir en la sensación de armonía del espacio. Nos referimos a las mesillas de noche.
No se trata de que ambas sean exactamente iguales ni de seguir unas normas estrictas de decoración. La idea es que el dormitorio transmita equilibrio y que los dos miembros de la pareja dispongan de un espacio propio alrededor de la cama. Al fin y al cabo, además de ser una cuestión estética, también resulta mucho más práctico en el día a día. Aunque cada vivienda tiene sus limitaciones, introducir pequeños cambios en esta zona suele ser más sencillo de lo que parece y puede hacer que el dormitorio se perciba mucho más ordenado.
Dos mesillas para favorecer el equilibrio
Uno de los principios más conocidos del Feng Shui es procurar que ambos lados de la cama tengan un tratamiento similar. Por eso, siempre que el espacio lo permita, se recomienda colocar una mesilla a cada lado, incluso aunque una de ellas sea algo más pequeña o tenga un diseño diferente.
El objetivo no es conseguir una simetría perfecta, sino evitar que una de las personas disponga de todo el espacio mientras la otra apenas tenga una superficie donde dejar un libro, el teléfono o un vaso de agua.
Esa sensación de equilibrio también contribuye a que el dormitorio resulte visualmente más armonioso. Además, el Feng Shui aconseja dejar espacio para acceder cómodamente por ambos lados de la cama, evitando que uno de los miembros tenga que pasar siempre por encima del otro para acostarse o levantarse.
El orden también importa sobre la mesilla
No basta con tener dos mesillas si ambas acaban convertidas en un lugar donde se acumulan papeles, cargadores, medicamentos, ropa o vasos durante semanas. Mantener despejada su superficie ayuda a que el dormitorio transmita una mayor sensación de calma. Lo ideal es conservar únicamente aquello que realmente utilizamos antes de dormir o al despertarnos. Una lámpara, un libro, un despertador o un pequeño objeto decorativo suelen ser suficientes para crear un ambiente agradable sin recargar el espacio.
También conviene revisar de vez en cuando el interior de los cajones. Con frecuencia terminan llenándose de pequeños objetos que ya no utilizamos y que solo ocupan espacio. Así que, ya sabes, contar con dos mesillas de noche, mantenerlas ordenadas y procurar que ambos lados de la cama tengan un protagonismo similar son pequeños gestos que ayudan a crear un ambiente más acogedor y funcional.