Cómo limpiar

Los paños de cocina recuperan el buen olor con un ingrediente que puede añadirse al lavado

Su limpieza resulta clave
Su limpieza resulta clave. Pexels
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Hay olores que parecen imposibles de eliminar. Seguro que alguna vez has sacado un paño de cocina recién lavado, con aroma a detergente, y al cabo de unas horas (o simplemente al volver a mojarlo) ha reaparecido ese inconfundible olor a humedad. Da igual que los laves con frecuencia o que utilices un suavizante con un perfume intenso, y es que llega un momento en el que algunos paños parecen resistirse a oler realmente limpios.

La culpa no suele ser de la lavadora. Con el uso diario, estos tejidos acumulan pequeñas cantidades de grasa, restos de comida y humedad que terminan instalándose entre las fibras. Si, además, pasan buena parte del día húmedos sobre la encimera o colgados junto al fregadero, el problema se multiplica. Aunque a simple vista parezcan limpios, las bacterias encuentran el ambiente perfecto para desarrollarse y son las responsables de ese olor tan característico.

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Lo curioso es que la solución puede estar en un ingrediente que muchas personas ya tienen en casa. No hace falta comprar un detergente especial ni recurrir a productos específicos, y te lo contamos en detalle.

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El ingrediente que ayuda a neutralizar el mal olor

Basta con añadir un poco de bicarbonato de sodio al lavado para ayudar a que los paños recuperen un olor mucho más fresco; y es que este compuesto lleva décadas utilizándose en la limpieza del hogar, pero sigue siendo uno de esos remedios que nunca pasan de moda. Su principal ventaja es que no se limita a disimular los malos olores con un perfume intenso, sino que ayuda a neutralizar las sustancias que los provocan.

Además, también favorece la eliminación de residuos de grasa, restos de detergente y suciedad que, con el paso del tiempo, pueden ir acumulándose en el tejido. Esa mezcla, unida a la humedad constante, acaba siendo el caldo de cultivo perfecto para que aparezcan los olores.

La humedad puede hacer que proliferen las bacterias, y con ello, los malos olores

Utilizarlo es muy sencillo. Basta con añadir dos o tres cucharadas de bicarbonato de sodio directamente al tambor de la lavadora o junto al detergente antes de poner el programa habitual. Si los paños llevan tiempo oliendo mal, también puede hacerse un remojo previo durante media hora en agua templada con un poco de bicarbonato antes de meterlos a lavar (esto último, no falla).

El error que casi todos cometemos con los paños

Por muy eficaz que sea el lavado, hay pequeños hábitos que hacen que el problema vuelva a aparecer una y otra vez. Uno de los más habituales es utilizar el mismo paño para todo. Se seca la vajilla, después las manos, más tarde se limpia una salpicadura de aceite y, al final del día, vuelve a quedar húmedo sobre la encimera hasta el día siguiente. Ese uso continuado hace que las fibras acumulen humedad y microorganismos, por lo que resulta recomendable cambiar los paños con frecuencia y dejar que se sequen completamente entre un uso y otro.

Ojo con el uso de los suavizantes

También conviene evitar excederse con el suavizante. Aunque deje un olor agradable al principio, un uso excesivo puede formar una película sobre el tejido que dificulta tanto la absorción del agua como una limpieza realmente profunda. Si aplicas estos pequeños cambios en tus rutinas en la cocina, te aseguramos que notarás la diferencia.