Limpiar la nevera con frecuencia no siempre evita los malos olores: una experta da con la causa

A pesar de limpiar la nevera de forma regular la nevera no siempre podemos evitar los malos olores
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La cocina es una de las estancias que más requieren nuestra atención si queremos que todo esté limpio, porque tiende a acumular más bacterias y gérmenes, lo que hace que tengamos que tener especial cuidado. Allí es donde almacenamos la comida y también donde la preparamos.
Todo lo que tenemos en la cocina es importante y todo ello necesita que lo limpiemos, pero mientras algunas cosas las lavamos después de cada uso, hay otras con las que somos un poco más laxos. Esto es lo que sucede con la nevera, que no siempre limpiamos todo lo que es necesario. Muchas personas piensan que es suficiente con limpiarla si se ensucia, otras la limpian casi todas las semanas. En realidad, con limpiarla bien una vez al mes es suficiente, pero nada de esto importa si sigue oliendo mal.
Porque una de las cosas que sucede cuando no limpiamos la nevera adecuadamente o no lo hacemos con suficiente frecuencia es que puede llegar a oler mal, algo que no es nada agradable, pero que además puede poner en riesgo los alimentos que almacenamos dentro. No necesariamente porque se pongan malos, pero sí puede que también terminen oliendo de manera desagradable, haciendo que no sea nada apetecible comerlos.
Sin embargo, también hay ocasiones en las que la nevera comienza a oler mal a pesar de que la lavamos bien y de forma frecuente. ¿Qué puede hacer que esto suceda?
La causa que hace que la nevera acumule malos olores
Además de comida estropeada, hay otros factores que pueden hacer que la nevera deje de oler bien y pase a ser bastante desagradable. En esos casos, lo mejor es, efectivamente, buscar dónde puede estar el origen de ese olor y ponerle remedio. De esto han advertido varios expertos como Begoña Pérez, conocida en redes como 'La Ordenatriz'.
Ella no solo señala lo importante que es saber limpiar la nevera y hacerlo con los productos adecuados, también señala dónde puede estar el origen del mal olor: "El depósito que acumula agua detrás de la nevera suele acumular un olor terrible". Así que nada mejor que recordarlo y limpiarlo en condiciones.
Esta es una zona que no todo el mundo se acuerda de limpiar, en muchas ocasiones, porque no saben que existe y que es necesario hacerlo. Suele estar situado en la parte trasera de las neveras, en la zona baja y sobre los cajones dedicados a frutas y verduras. Si se obstruye porque acumula restos de comida o moho, puede generar malos olores, pero también dejar de drenar agua y provocar que se encharque la nevera e, incluso, la cocina.
Una limpieza frecuente y habitual, una vez que conocemos la existencia de este espacio, puede ayudarnos a evitar que llegue a acumular malos olores. Otra zona que está entre las grandes olvidadas es la junta de la goma de la puerta, donde también pueden acumularse humedad y restos sin darnos cuenta.
Para limpiar la nevera de la mejor manera posible, el primer paso siempre es vaciarla, sacar todo lo que tenemos en el interior. La Ordenatriz señala que este proceso será más sencillo si, como ella, pones "cajones dentro de la nevera para clasificar y tener todo más ordenado". Una vez que todo está fuera, solo hay que empapar una bayeta con agua oxigenada y pasarla por todas las superficies: "techo, paredes, baldas, cajones". Si después de limpiarlo todo el olor persiste, ella recomienda poner un poco de agua oxigenada en un recipiente, colocar la bayeta dentro y dejarlo dentro de la nevera durante un rato con la puerta cerrada.
Una vez que ya nos hemos librado del fuerte olor que nos hizo buscar su origen para ponerle remedio, hay otros muchos trucos caseros que pueden ayudarnos a que la nevera huela bien, como poner un pequeño bol con un poco de café en polvo. No solo huele bien, también absorbe otros olores menos agradables. Lograremos el mismo efecto con un poco de bicarbonato de sodio.
Es importante no dejar que los alimentos se estropeen, por eso de vez en cuando conviene revisar todo lo que tenemos en la nevera. Nos ayudará a no tener que tirar comida porque hemos olvidado su existencia, también puede invitarnos a probar recetas nuevas, intentando integrar esos alimentos que ya no están tan frescos como el primer día y no queremos que se estropeen.
Convertir este tipo de gestos en rutina puede ser de gran utilidad, porque evitará que la limpieza general indispensable se convierta en una gran carga. Siempre es más sencillo limpiar sobre limpio, y también más rápido.
