La regla de los cinco minutos que usan las expertas en orden para que la casa no se descontrole

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Una casa ordenada no se consigue sin esfuerzo, es importante tener claro que la constancia y una buena organización son indispensables para lograrlo, así como contar con el tiempo y la energía suficientes para lograrlo, también con la ayuda o colaboración necesaria. Esto hace que en muchas ocasiones nos sintamos abrumados, tenemos tantas cosas por hacer que no sabemos por dónde empezar, lo que hace que finalmente no hagamos nada.
Para evitar esto, los expertos en orden suelen dar algunos consejos que ayudan al resto a tener claro qué conviene priorizar a la hora de organizar la casa, qué tareas hay que hacer a diario, cuáles podemos relegar y hacer solo una vez por semana y cuáles podemos dejar más tiempo, convirtiéndolas en un evento mensual o incluso anual. No es lo mismo limpiar el baño que hacer un cambio de armarios por el cambio de estación.
Gracias a que ellos comparten los sistemas que ya saben que funcionan y que ayudan a que el trabajo sea más llevadero, se conocen pequeños tips y reglas que podemos seguir para lograr tener el control de nuestra casa y no sentir que el caos se adueña poco a poco de ella. Una de ellas es la regla de los cinco minutos.
La regla de los cinco minutos para que la casa no se descontrole
Despertarse por la mañana, dar un paseo por la casa y encontrarla completamente invadida por el caos es una mala sensación, incluso si somos responsables directos de ese caos. Tener que ponerse manos a la obra desde primera hora del día solo hará que comencemos el día más cansados, física y mentalmente, por eso la regla de los cinco minutos suele ponerse en práctica por la noche, antes de acostarse.
Esta regla es sencilla y se basa en la idea de que muchas de las cosas que tenemos que hacer no son tan grandes como parecen, pero al sumarse a otras se acumulan y se convierten en un mundo. Son pequeñas cosas que no nos llevan ni cinco minutos, por eso la propuesta es hacer todo lo que podamos a lo largo de cinco minutos de reloj, pero son cosas que necesitamos hacer de forma muy evidente, que se ven a simple vista.
Algunos expertos en orden, como Ana Elena Simionescu, llegan a poner el cronómetro en el móvil, para asegurarse de que respeta su propia norma. En esos cinco minutos se encarga de recoger aquello que está a la vista y molesta física o visualmente. Esos cinco minutos, una cantidad de tiempo que es sencilla reservar, los dedica a recoger los juguetes del suelo, a quitar la ropa que ha quedado en medio, a quitar las cosas del fregadero y meterlas en el lavavajillas… Esto puede ser una actividad para hacer en solitario o en familia, todo el mundo puede tener una función durante estos cinco minutos de orden.
El resultado es evidente, las cosas que más pueden molestarnos al levantarnos, la ropa sucia que está en medio, los cacharros que quedaron sucios, los zapatos en mitad del camino que nos pueden hacer tropezar… ya no están. En cinco minutos hemos hecho todo lo que teníamos que hacer. ¿Qué pasa si en esos cinco minutos no da tiempo a hacerlo todo? Nada, incluso si no da tiempo a hacerlo todo, sí que ha dado tiempo a hacer algo y eso es suficiente. El resto ya lo haremos más adelante.
Esta regla, obviamente, no es una obligación ni está escrita en ningún lado, por lo que cada cual puede adaptarla como mejor le parezca. Por ejemplo, algunos expertos la entienden de otra forma: Si hay una actividad que te lleva menos de cinco minutos hacer, hazla ya. Sin esperas ni dilaciones. Hacer la cama, tender la ropa, vaciar el lavavajillas… Si es algo que puedes hacer en pocos minutos, no esperes a que se acumule con otras cosas.
Rizando más el rizo de esta regla, también encontramos la del 5x5. Esta lleva un poco más de tiempo y también requiere más organización porque lo que propone es seleccionar cinco actividades que solo nos llevarán cinco minutos y hacerlas una detrás de la otra. ¿Sigues teniendo tiempo y energía? Selecciona cinco más. Hablamos de cosas como recoger el recibidor, ordenar la nevera o hacer la colada, pequeñas cosas que podemos hacer en el momento, pero que son superficiales (no intentes limpiar la nevera en cinco minutos, tampoco lograrás ordenar los armarios).
Esta es una forma de hacer pequeñas tareas que se convierten en grandes preocupaciones y con este sistema podemos quitarnos parte del peso que tenemos sobre los hombros, vamos tachando tareas pendientes que sabemos que tenemos que hacer, pero que nos parecen demasiado abrumadoras para hacerlas todas. Son menos si sabemos que solo tenemos que hacer cinco de ellas.
