Marta Hazas y Javier Veiga abren las puertas de su salón de estilo nórdico renovado y sofás de terciopelo

Marta Hazas y Javier Veiga viven en un luminoso ático de estilo moderno en el madrileño barrio de La Latina, donde destacan un elegante salón con sofá de terciopelo y una cocina verde de diseño
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Marta Hazas y Javier Veiga han construido en Madrid un hogar que refleja a la perfección su personalidad y su estilo de vida. La pareja de actores, que lleva más de una década compartiendo proyectos profesionales juntos, viven en un luminoso ático donde el diseño contemporáneo, las piezas decorativas de diseño y una distribución abierta son los grandes protagonistas. Situada en pleno centro de la capital, destaca especialmente el salón de la vivienda de inspiración nórdica renovada, presidido por un gran sofá de terciopelo y rodeado de elementos decorativos con mucha personalidad.

Un ático moderno y conectado con el exterior en pleno corazón de Madrid
La vivienda de Marta Hazas y Javier Veiga se encuentra en el barrio madrileño de La Latina, una de las zonas más cotizadas y con más encanto de la capital. La pareja adquirió este ático en 2020 y, tras someterlo a una reforma integral, se instaló definitivamente en él a comienzos de 2021. Se trata de una propiedad de aproximadamente 135 metros cuadrados que cuenta con una de sus grandes ventajas: una amplia azotea privada conectada directamente con las principales estancias de la vivienda.
Desde el primer vistazo queda patente la apuesta por una decoración moderna y muy cuidada. Los espacios abiertos predominan en toda la casa, favoreciendo la entrada de luz natural y creando una sensación de mayor amplitud. El blanco se convierte en el color predominante de paredes y techos, mientras que los tonos neutros sirven como base para introducir pinceladas de color más atrevidas a través de textiles, obras de arte y piezas decorativas.
La distribución gira alrededor de una gran zona de día compuesta por salón, comedor y cocina, concebidos como espacios conectados directamente entre sí. La vivienda también incorpora elementos arquitectónicos que aportan carácter, como puertas de forja en negro, molduras de madera oscura y detalles decorativos de inspiración vintage que conviven con muebles más contemporáneos.
Un salón sofisticado, un dormitorio sereno y una cocina verde llena de personalidad
El salón principal es, sin duda, el corazón de la vivienda. Se trata de un espacio amplio y abierto donde destaca un gran sofá curvo de terciopelo oscuro que se convierte en el auténtico protagonista de la decoración. Su diseño envolvente aporta sofisticación y confort, mientras que los cojines de gran tamaño refuerzan la sensación de calidez. La estancia se completa con lámparas de diseño, plantas naturales y varias piezas decorativas que aportan personalidad a este espacio.

La iluminación desempeña un papel fundamental en esta zona de la casa. Grandes ventanales permiten que la luz natural inunde el espacio durante gran parte del día, mientras que las lámparas auxiliares generan una atmósfera mucho más íntima durante la noche. El suelo de tarima de madera barnizada también aporta un extra de calidez y refuerza ese aire nórdico renovado presente en toda la casa.
El dormitorio mantiene la misma línea elegante que el resto del ático. Los tonos suaves dominan la decoración y ayudan a crear un ambiente más relajado pensado para el descanso. El cabecero de gran tamaño se convierte en uno de los elementos más destacados de la habitación, acompañado por textiles confortables en tonos neutros y muebles de esencia nórdica. Además, la habitación también cuenta con vestidor propio y Marta Hazas ha reconocido que su lado ha ido ganando protagonismo con el paso del tiempo, hasta el punto de ampliar su espacio de almacenamiento ocupando parte del armario de Javier Veiga.
La cocina es probablemente la estancia más llamativa de toda la vivienda por sus colores. El verde intenso de los armarios rompe con la neutralidad predominante en el resto de la casa y aporta un estilo muy original al espacio. Los muebles se combinan con tiradores dorados de líneas minimalistas y las encimeras son de neolith de color blanco que favorecen la funcionalidad del día a día. Entre los rincones más especiales de la cocina se encuentra una zona destinada al café parecida a un desayunador, aparte de la barra americana con bordes dorados que preside el espacio.
