Decoración

Adiós a la ropa que siempre acaba en la silla: el truco de una experta para las prendas que no están 'ni limpias ni sucias'

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Si en tu dormitorio hay una silla, es probable que tenga ropa encima. Pexels
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Todo el mundo tiene claro que la ropa que está limpia se guarda en el cajón o en el armario, así como la ropa que está sucia debe guardarse en el cesto de la ropa sucia para poder lavarla en el momento adecuado. ¿Qué pasa con esa ropa que no está ni limpia ni sucia? ¿Esa que solo nos hemos puesto un rato o para hacer un recado? También tiene su lugar, claro está, solo que es uno menos oficial porque tiende a acumularse sobre una silla en el dormitorio.

Esto, por muy práctico que nos pueda parecer en el momento, no lo es tanto a largo plazo, porque provoca un gran desorden en el dormitorio, aumenta el ruido visual y poco importa que todo lo demás esté perfectamente organizado y en su sitio, si hay una montaña de ropa sobre la silla, la estancia parecerá desordenada. Por eso lo mejor es encontrar la solución a este dilema. 

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El truco de una experta para las prendas que no están 'ni limpias ni sucias'

Encontrar una solución perfecta no parece sencillo, sobre todo teniendo en cuenta la solución que propone la experta en limpieza Lucía Lipperheide: tomar una decisión antes de dejarla sobre la silla. "Ni limpia ni sucia: la categoría ‘pendiente de decidir’ no existe", decía para Kave Magazine sobre este tema, una cuestión que para ella parece clara, tomar una decisión es importante. "Dóblala o lávala. Tu habitación te lo agradecerá y tu cabeza también"

Si seguimos el consejo de esta experta, esa categoría intermedia que nos impide volver a guardar la ropa o ponerla de manera definitiva en el cesto de ropa para lavar debería desaparecer, nunca debería existir. La realidad es que hay muchas ocasiones en las que esas prendas que nos quitamos necesitan un tiempo para airearse antes de poder ser guardadas, para quitarse de encima el día que han vivido, igual que nos sucede a nosotros. 

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Para estas ocasiones, los japoneses optan por una solución sencilla a la que llaman 'perchero de tránsito' y que es exactamente lo que su nombre invita a pensar, un perchero o espacio dedicado a colgar aquellas prendas que nos hemos puesto y que queremos que se ventilen un poco antes de volverlas a guardar. La ropa se ventila, evitamos que se arrugue y además, queda todo bastante más ordenado, ya no se trata de una montaña que llama nuestra atención y nos despista de todo lo demás, es un espacio que cumple con una función determinada. 

Otras soluciones a la montaña de ropa en la silla

Quienes tienen dificultades para evitar que la ropa quede amontonada en la silla de su dormitorio seguro que agradecen algunas de las alternativas que ofrecen los expertos. La más evidente es también la más sencilla, podemos crear esa montaña sobre una silla porque la tenemos allí, la solución más clara es quitar la posibilidad quitando la silla

Para algunos esto es muy radical, por lo que hay algunas alternativas, bastante similares al perchero de tránsito. Para este tipo de cosas, por ejemplo, se empleaban antiguamente los galanes de noche, así como para dejar la ropa del día siguiente preparada y evitar que se arrugara. Podemos cambiar la típica silla por esta pieza de decoración tan elegante y clásica. Otra opción es sustituirla por un banco a los pies de la cama, una opción que es parecida, pero no igual, porque al quedar más a la vista nos empuja a ser un poco más ordenados. Las sillas tienden a estar en un rincón o en un lado, el banco, al ser un elemento principal de la decoración del dormitorio, queda demasiado a la vista y el desorden es más molesto. 

Con el perchero todavía en mente, podemos colocar las prendas de ropa en perchas y dejar que se aireen durante un tiempo, guardándolas en su sitio antes de irnos a la cama. Está inspirada en la idea del banco porque, del mismo modo, al no tener un lugar fijo donde dejarlas, nos invita a guardarlas. Además, como ya están perchadas, solo habrá que guardarlas en el armario, un sencillo gesto que no nos llevará demasiado rato. 

Lo cierto es que lo mejor es crear hábito. Sea cual sea la decisión tomada, si nos acostumbramos a colocar la ropa en cuanto nos la quitemos o una vez que quede ventilada, será más sencillo evitar que la ropa que dejamos sobre la silla se convierta en una montaña cada vez mayor que vamos acumulando, llegando incluso a olvidar qué prendas están en la base. Tomar decisiones rápidas sobre las prendas, tal y como recomendaba la experta, parece la manera más sencilla de evitar este problema.