Cómo limpiar

El error al lavar las sábanas que hace que pierdan suavidad antes de tiempo, según La Ordenatriz

Un truco que agradecerás conocer
Un truco que agradecerás conocer. Pexels / Instagram
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Una cama recién hecha puede transformar por completo el dormitorio. Las sábanas están frescas, huelen a limpio y tienen un tacto agradable que invita a meterse entre ellas. Sin embargo, esa suavidad no siempre resiste bien el paso por la lavadora. Con el tiempo, el tejido empieza a notarse más tieso y pierde la ligereza de los primeros usos. Pero no siempre es culpa de la calidad de las sábanas. A veces, el responsable se encuentra en uno de los productos que añadimos a la colada con la intención de cuidarlas. Begoña Pérez -o como prácticamente todo el mundo la conoce, La Ordenatriz- recomienda evitar el suavizante al lavar la ropa de cama.

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El producto que puede apelmazar las fibras

Resulta lógico pensar que el suavizante es la mejor opción para mantener un tejido agradable. Precisamente para eso lo compramos. Sin embargo, su efecto se consigue mediante sustancias que se adhieren a las fibras y dejan sobre ellas una capa perfumada. Cuando el producto se utiliza semana tras semana, esa película puede acumularse y cambiar el tacto de las sábanas.

En lugar de mantenerse ligeras, comienzan a estar más compactas y rígidas. El perfume puede dar una primera impresión de frescura, pero no significa necesariamente que el tejido esté mejor cuidado. De hecho, la Ordenatriz aconseja retirarlo de este tipo de coladas, sobre todo cuando se trata de sábanas de algodón. De esta manera se evita cubrir sus fibras en cada lavado y se conserva mejor su textura natural.

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La lavadora necesita algo de espacio

Prescindir del suavizante no servirá de mucho si las sábanas entran a presión en el tambor. Por su tamaño, tienden a enrollarse y formar una especie de ovillo que dificulta la circulación del agua. Para evitarlo, Begoña propone dejar aproximadamente un palmo libre en la parte superior de la lavadora. Ese espacio permite que las prendas se muevan, que el detergente se reparta mejor y que el aclarado elimine los restos de jabón.

También conviene medir el detergente en lugar de añadirlo a ojo. Una dosis generosa no garantiza una limpieza más profunda. Si sobra producto y el agua no consigue arrastrarlo, terminará depositado en la tela y contribuirá a endurecerla.

Cuidarlas sin complicar la colada

Por último, la temperatura es otro detalle que merece atención. Utilizar agua muy caliente en todos los lavados puede aumentar las arrugas y castigar ciertos tejidos. Lo apropiado es seguir las indicaciones de la etiqueta y escoger un programa adaptado al material. La experta recomienda cambiar y lavar las sábanas semanalmente, pero sin convertir cada colada en un tratamiento intensivo.

Por ejemplo, cuando aparece una mancha, es mejor actuar sobre ella antes del lavado y reservar los productos específicos para ese momento. Una vez terminado el programa, es aconsejable sacar las sábanas cuanto antes. Para rematar, un buen sacudido y un tendido cuidadoso… ¡y listo!