Cómo limpiar

La mezcla que recomienda una experta para eliminar el olor a tabaco de las cortinas y el sofá

Sin duda, uno de los olores más desagradables
Sin duda, uno de los olores más desagradables. Pexels / Instagram
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Abrir las ventanas es siempre el primer paso cuando una habitación huele a tabaco. El problema es que, aunque el aire se renueve, el aroma puede quedarse instalado en las cortinas, los cojines y el sofá. Los textiles absorben el humo con facilidad y después lo liberan poco a poco, como un recuerdo nada agradable de la noche anterior.

Ante este problema, Josefina Jensen ha encontrado una forma sencilla de refrescar los textiles sin necesidad de lavar las cortinas ni retirar todas las fundas del sofá. Desde su perfil de Instagram, @soa.josefina, propone preparar un espray casero para combatir esos olores a tabaco, humo o comida que parecen quedarse a vivir en el salón.

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Una mezcla con tres ingredientes

La receta lleva 350 mililitros de agua, una cucharadita de bicarbonato y 150 mililitros de agua de colonia con alcohol. Solo hay que mezclarlo todo, remover bien para disolver el bicarbonato y verter el líquido en un pulverizador. Una vez preparado, se aplica sobre las cortinas, el sofá, la ropa de cama o incluso el interior de los armarios. La clave está en rociar una bruma fina, sin empapar la tela, y dejar que se seque mientras la habitación se ventila.

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El bicarbonato ayuda a neutralizar el mal olor, mientras que la colonia deja un aroma más fresco. Al contener alcohol, también se evapora con rapidez y evita que el tejido permanezca mojado durante demasiado tiempo. Eso sí, antes de lanzarse a pulverizar el sofá entero, es aconsejable probar la mezcla en una esquina poco visible. No todas las tapicerías reaccionan igual y algunas pueden quedar marcadas por la humedad, el alcohol o el perfume. También hay que mantener el producto lejos de llamas y fuentes de calor.

Un olor nada agradable y muy persistente

El paso que no conviene saltarse

Por práctica que resulte la mezcla, no hace milagros. Si el olor es reciente y se debe a una exposición puntual, puede ser una buena manera de refrescar el salón. Cuando se ha fumado dentro de casa durante mucho tiempo, será necesario ir un poco más allá.

En ese caso, conviene aspirar el sofá, lavar las cortinas si su etiqueta lo permite y limpiar también las superficies cercanas. El humo no se queda únicamente en las telas: puede depositarse sobre los muebles, los cristales e incluso las paredes. La ventilación también es imprescindible. Pulverizar la mezcla con todo cerrado solo cambiará un olor por otro. Lo ideal es abrir varias ventanas, crear algo de corriente y aplicar el producto como último paso. No cabe duda de que el truco de Josefina resulta especialmente útil justo después de una visita sin poner inmediatamente una lavadora ni desmontar las fundas del sofá.