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El baño de Tamara Falcó tiene un detalle sencillo que puede servir para darle una nueva vida a esa parte de la casa

Tamara Falcó en su baño
Tamara Falcó en su baño. Instagram
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MadridHay veces en las que miramos el baño de casa y pensamos que necesita un cambio urgente. Que si los azulejos se han quedado un poco anticuados, que si el mueble ya no nos convence o que, simplemente, estamos cansados de verlo siempre igual. Y claro, lo primero que se nos viene a la cabeza es una reforma. Sin embargo, no siempre hace falta meterse en obras para conseguir que parezca otro. A veces, cambiar dos o tres detalles puede marcar muchísimo más la diferencia de lo que pensamos. Y el baño de Tamara Falcó es un buen ejemplo.

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La empresaria comparte de vez en cuando algunos rincones de su casa en Instagram y, viendo las imágenes, queda bastante claro que la decoración es algo que le gusta. Tamara presta atención a los pequeños detalles, esos que quizá pasan desapercibidos a primera vista pero que terminan haciendo que una estancia se vea mucho más cuidada.

Precisamente en una de sus últimas publicaciones hemos podido echar un vistazo a una parte de su baño y hay un detalle que nos ha llamado especialmente la atención: el dorado. La bañera blanca y las paredes en tonos claros dejan todo el protagonismo a una llamativa grifería dorada que demuestra que algo tan sencillo como cambiar los acabados puede transformar por completo un espacio.

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El dorado que cambia el baño de Tamara Falcó

El dorado es un punto clave en su baño

En la imagen podemos ver una bañera blanca acompañada por un grifo de caño alto y curvado en dorado. Tanto los mandos como la ducha de mano siguen el mismo acabado, creando un conjunto que llama la atención nada más verlo pero que, curiosamente, no resulta excesivo.

El truco está precisamente en el resto del baño. Al mantenerse en una gama de tonos claros y bastante neutros, el dorado destaca mucho más y aporta ese punto sofisticado sin necesidad de añadir demasiados elementos. Sobre la bañera, además, Tamara ha colocado una bandeja metálica con tres dispensadores en verde oscuro y una pequeña flor. A un lado aparece también un soporte para las toallas que continúa con la misma estética. Son pequeños detalles, sí, pero juntos consiguen que ese rincón tenga muchísima personalidad. Y, de paso, nos dan una idea bastante fácil de copiar en casa.

Porque quizá nuestro baño no necesite nuevos azulejos ni un mueble completamente diferente. Puede que simplemente necesite actualizar esas piezas que llevan años ahí y a las que ya ni prestamos atención. La grifería es una de ellas. Cambiar un modelo antiguo por otro con un diseño más actual puede hacer que tanto el lavabo como la bañera parezcan diferentes sin haber tocado prácticamente nada más.

Pequeños cambios que marcan la diferencia

Grifos y tiradores: pequeños cambios que se notan

Y no, para inspirarnos en Tamara Falcó tampoco hace falta convertir todo el baño en dorado. De hecho, si queremos probar este acabado sin arriesgar demasiado, podemos empezar por algo tan sencillo como los tiradores del mueble del lavabo.

Es uno de esos detalles en los que casi nunca pensamos y, sin embargo, están siempre a la vista. Sustituir unos tiradores antiguos o desgastados por unos nuevos puede rejuvenecer muchísimo un mueble que ya tenemos. Y si los elegimos a juego con el grifo, el toallero o incluso el marco del espejo, el baño se verá mucho más pensado y actualizado.

Con la grifería, eso sí, conviene comprobar antes que el nuevo modelo sea compatible con la instalación que tenemos. A partir de ahí, podemos jugar con los acabados como queramos. El dorado funciona especialmente bien combinado con blanco, piedra, mármol, madera y tonos neutros, así que tampoco es necesario llenar el baño de piezas metálicas para conseguir ese efecto.

Al final, ahí está precisamente la gracia: en fijarnos en las pequeñas cosas. Un grifo, unos tiradores, un toallero o incluso unos dispensadores bonitos pueden ser suficientes para que ese baño que llevamos años viendo exactamente igual vuelva a apetecernos. Y todo ello sin polvo, sin escombros y, lo más importante, sin tener que enfrentarnos a una reforma.