La casa de Borja Iglesias y María Valero en Madrid tras la reforma: cocina abierta, oficina y decoración en verde

María Valero y Borja Iglesias han mostrado el resultado final de la reforma integral de su piso de Madrid, propiedad de ambos al 50%
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María Valero y Borja Iglesias ya pueden presumir del resultado final de uno de sus proyectos más personales. La pareja ha mostrado cómo ha quedado su piso de Madrid después de someterlo a una reforma integral que comenzó prácticamente desde cero. La vivienda, conocida como Casa Alba, pertenece a ambos al 50% y se ha convertido en el hogar en el que la creadora de contenido también desarrolla buena parte de su trabajo. Tras meses compartiendo algunos detalles del proceso, ahora han enseñado el resultado de una casa en la que han apostado por el color, la madera y una distribución abierta.
El piso parte de una vivienda de los años 60 que la pareja decidió transformar por completo. Para ello, tiraron tabiques, renovaron los suelos y los baños y modificaron la distribución para conectar la cocina con el salón. El objetivo era conseguir espacios más abiertos y adaptar la vivienda a sus necesidades. Una reforma en la que también han incorporado carpintería a medida y distintos elementos de decoración que reflejan su estilo.
Además, Borja Iglesias ha explicado en los últimos meses que la vivienda es propiedad de los dos a partes iguales. El futbolista posee el 50% del piso y el otro 50% pertenece a María Valero. Una cuestión sobre la que el delantero también ha reflexionado públicamente al hablar de las dificultades que existen actualmente para comprar una vivienda en Madrid incluso cuando se cuenta con unos ingresos por encima de la media.
Un salón conectado con una cocina en tonos verdes
Uno de los grandes cambios de la reforma ha sido la unión de la cocina y el salón. Ambos espacios quedan conectados en una misma estancia, con una mesa cuadrada de madera en el centro que funciona como punto de unión entre las dos zonas. La cocina está amueblada en tonos verdes y madera y cuenta con el microondas y el horno integrados. Las paredes están revestidas con azulejos blancos, que contrastan con el color de los muebles.
Junto a la cocina se encuentra el salón, presidido por un sofá con chaise longue en tonos beige o blanco. Frente a él han colocado una alfombra de inspiración artesanal y, contra la pared, una televisión de grandes dimensiones. Debajo de la pantalla hay un mueble de televisión cerrado de madera, mientras que junto al sofá han colocado una lámpara de pie con luz cálida. Los grandes ventanales permiten la entrada de luz y están cubiertos por cortinas blancas. En uno de los extremos también se puede ver el comedero de Rufo, el perro de la pareja, situado junto al mueble de televisión.
El dormitorio principal gana espacio con un vestidor
La reforma también ha permitido modificar por completo la distribución del dormitorio. La estancia está decorada principalmente en tonos verdes y madera y cuenta con una gran cama situada en el centro. Uno de los cambios más importantes se encuentra en la zona donde anteriormente estaba el armario. La pareja ha eliminado esa parte para crear un espacio destinado al vestidor. Allí han colocado un espejo de cuerpo entero bajo dos focos situados en la parte superior.
Frente a la cama se encuentra una pared ocupada prácticamente por completo por armarios blancos, que aportan capacidad de almacenaje al dormitorio y mantienen la combinación de madera, verde y blanco que se repite en diferentes zonas de la vivienda.
La oficina de María y una estancia con piano
María Valero también cuenta con su propio espacio de trabajo dentro de la casa. En su oficina se puede ver un escritorio de madera unido a una estantería de color rosa. A un lado hay además una pequeña estructura con ruedas y rejilla en los laterales que utiliza para guardar diferentes objetos. Esta habitación queda separada de la cocina mediante una puerta corredera que la pareja ha instalado durante la reforma. De esta manera, la estancia puede quedar aislada del resto de la vivienda cuando María necesita trabajar.
La casa cuenta además con otra habitación en la que se encuentra un armario blanco empotrado, un sofá de pana verde y una alfombra de rayas. Frente al sofá han colocado un piano de pie, convirtiendo esta estancia en otro de los espacios diferenciados de la vivienda.
Un baño que mantiene la combinación de verde y blanco
El color también llega al cuarto de baño. En esta estancia, la parte inferior de las paredes está revestida con azulejos verdes, mientras que la zona superior mantiene el blanco. De esta forma, la pareja ha conseguido trasladar al baño una de las combinaciones que más se repite en el resto de la casa: el verde como protagonista junto al blanco y la madera presentes en otras estancias.
