Ventanas frente a puertas: la combinación de la casa que el Feng Shui recomienda revisar para mejorar el flujo de energía
Cortinas y pequeños cambios en la distribución ayudan a suavizar el recorrido entre ambas aberturas
Gema Pineda, decoradora, sobre las tendencias para la casa en otoño: "Las novedades que debes instalar en el salón"
Abres la puerta de casa y, al fondo, aparece una ventana. La luz entra a raudales y la vista se va directamente hacia ella. Una distribución habitual que nunca te habías planteado revisar. Sin embargo, para el Feng Shui, esa línea tan clara entre una abertura y otra merece atención. Y es que según esta práctica, la energía entra por la puerta y debería recorrer el interior antes de salir. Cuando encuentra una ventana justo enfrente, se considera que atraviesa la estancia demasiado deprisa, sin repartirse por ella. Es una interpretación del Feng Shui, pero llevar sus recomendaciones a la decoración puede ser mucho más sencillo de lo que parece.
No se trata de cambiar las ventanas ni de empezar una reforma. La propuesta consiste en suavizar ese recorrido con pequeños ajustes que, además, pueden ayudarte a crear una entrada más acogedora.
Lo primero: mirar desde la puerta
Para comprobarlo, colócate en el umbral y observa qué tienes delante. ¿Ves una ventana al fondo del pasillo? ¿La puerta del salón queda justo alineada con el ventanal? El Feng Shui presta especial atención a la entrada principal, aunque esta idea también se aplica a las puertas de las habitaciones. La clave está en la alineación directa. Que una estancia tenga puertas y ventanas es normal y necesario; lo que esta práctica propone revisar es ese camino recto que parece conectar ambas sin ninguna pausa.
Antes de mover nada, fíjate también en cómo utilizas el espacio. Quizá el recibidor está tan vacío que resulta poco acogedor, o has colocado una butaca justo en medio del paso. Aquí conviene pensar en la comodidad: cualquier cambio debería permitirte entrar, abrir las puertas y caminar con facilidad.
Pequeños cambios para suavizar el recorrido
Las cortinas o los estores son una de las soluciones habituales del Feng Shui para esta distribución. Puedes elegir un tejido que filtre la luz y aporte algo de intimidad. No necesitas convertir el salón en un lugar oscuro. Busca una opción que puedas ajustar según la hora y el uso de la habitación. Si hay suficiente espacio, otra posibilidad es introducir un separador ligero que interrumpa parcialmente esa línea. Un biombo puede ayudarte a delimitar la entrada en un salón abierto, siempre que no estorbe. Antes de comprarlo, marca su tamaño en el suelo para comprobar cuánto sitio ocuparía.
También puedes revisar la posición de los muebles. Desplazar una butaca o reorganizar una zona de estar permite que el recorrido desde la puerta sea menos directo. Eso sí, evita colocar una pieza enorme en mitad del camino solo para seguir esta recomendación. Por ejemplo, una planta puede aportar un punto de interés entre ambas aberturas, si encuentra ahí la luz que necesita y queda fuera del paso. Elige su ubicación pensando también en sus cuidados.
Prueba primero con lo que tienes. Corre un poco la cortina, cambia una pieza de sitio y vuelve a mirar desde la entrada. Si el conjunto te gusta y puedes moverte cómodamente, ya tienes una buena razón para mantener el cambio.