El refugio de Mario Vaquerizo y Alaska en el campo: su casa con jardín, piscina y cocina a todo color
Aciertos y errores de las casas de Alaska y Mario Vaquerizo en Madrid: de la rosa a la azul
La pareja compró el chalet a su amiga Bibiana Fernández en 2017 y lo convirtió en una casa llena de color, recuerdos y vida social
MadridAlaska y Mario Vaquerizo tienen en Boadilla del Monte un lugar al que escaparse cuando les apetece bajar el ritmo de la ciudad. Allí, entre árboles, jardín y piscina, está el chalet que compraron a su amiga Bibiana Fernández y que conserva un nombre muy especial para los tres: Casa Bibiana. No es una vivienda en plena sierra, sino una casa de campo a las afueras de Madrid que la pareja ha convertido en su particular refugio.
La historia de la casa también explica por qué tiene un valor sentimental que va más allá del jardín y los metros. Bibiana tuvo que ponerla a la venta por sus problemas económicos y, cuando Alaska y Mario supieron que buscaba comprador, decidieron hacerse con ella. La operación se cerró en 2017 y las informaciones publicadas situaron el precio en torno a los 550.000 euros.
Una casa que sigue siendo de Bibiana
La amistad entre los tres no terminó con la compraventa; todo lo contrario. Alaska y Mario conservaron el nombre de Casa Bibiana para homenajear a su amiga y mantener vivo el vínculo con la vivienda. Mario ha explicado que para ellos es una “demostración de amor” (tal y como ellos mismos han explicado) y que, aunque ahora sea suya, siempre la sentirán también como la casa de Bibiana.
Y Bibiana sigue volviendo. La actriz ha contado que regresaría muchas veces y la hemos visto compartir comidas y encuentros con la pareja en la casa. Tiene sentido: durante años fue su hogar y allí guarda recuerdos importantes, entre ellos un olivo que sigue creciendo en el jardín. Así, la vivienda continúa reuniendo a los amigos que forman parte de su historia desde el principio.
Un jardín para pasar el día entero
En las fotos que han compartido en Instagram, vemos que el exterior tiene muchísimo protagonismo. El chalet, de tejado inclinado y fachada en tonos rojizos, queda rodeado por una parcela amplia y frondosa, con césped, árboles y rincones de sombra. A un lado, la piscina ocupa buena parte de la escena, acompañada por una terraza donde colocar tumbonas y sentarse a disfrutar del buen tiempo.
Es fácil imaginar por qué la pareja la utiliza para reunirse con amigos: hay sitio para comer fuera, darse un baño o alargar la sobremesa sin mirar el reloj. En algunas imágenes aparecen junto a Bibiana y otros amigos frente a la casa; en otras, Alaska posa en la piscina o descansa en una tumbona con sus gatos cerca. Ella misma ha contado que es una casa muy ligada al ocio y a desconectar.
Una cocina con mucho color
El interior tampoco busca pasar desapercibido, y la cocina es uno de los rincones que mejor muestra el estilo de la pareja. En las fotos se ven azulejos estampados en tonos azules y crema, tanto en la pared como en la zona de trabajo, que le dan un aire muy personal. Los electrodomésticos de acero, las baldas y los detalles decorativos completan una estancia con un punto mexicano y ecléctico, muy distinta de esas cocinas blancas y minimalistas que vemos una y otra vez.
Además, la cocina parece tener un papel importante en la vida de la casa. Mario suele ponerse manos a la obra cuando reciben invitados y en algunas imágenes la pareja aparece disfrutando de comidas allí. Al final, entre preparar algo rico, salir al jardín y volver a la mesa, la estancia funciona como uno de esos espacios que invitan a quedarse un rato más.
México en Boadilla
La inspiración mexicana también se extiende al resto de la vivienda. En las imágenes que han mostrado en redes y televisión aparecen paredes azul intenso y fucsia, estanterías llenas de objetos, cuadros, recuerdos y piezas que hacen que cada estancia tenga personalidad propia. En el salón, los colores vivos conviven con obras de arte y muebles con carácter; en uno de los dormitorios, la ropa de cama azul y los detalles decorativos mantienen esa estética tan suya.
Aunque la pareja suele compartir más imágenes del jardín, también hemos podido asomarnos a distintos rincones de la casa a través de sus publicaciones y de algunos programas. Y así se entiende que Casa Bibiana tenga una identidad propia.