Decoración

El Feng Shui tiene una respuesta para las casas con pasillos muy largos: es posible evitar que la energía se acelere demasiado

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Hay pasillos que parecen no terminar nunca. Entras y la mirada sale disparada hasta el fondo, como si el espacio te invitara a atravesarlo a toda prisa. Aunque no podamos cambiar la distribución de casa de un día para otro, sí hay pequeños gestos decorativos que lo hacen más acogedor. El Feng Shui propone varias ideas para evitar que la energía avance demasiado rápido por un corredor largo y recto.

La explicación parte de una imagen sencilla: cuando el camino es estrecho, recto y está despejado de principio a fin, la energía —o chi, en el vocabulario del Feng Shui— se desplazaría deprisa y apenas se detendría en las estancias. Es una interpretación de esta tradición, pero tiene una traducción práctica: si el pasillo se percibe como un túnel, podemos ayudar a que la vista haga pequeñas pausas. ¡Y no hacen falta obras!

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Un recorrido con paradas visuales

La primera opción es colocar una alfombra alargada que aporte textura y marque el camino. Mejor si tiene algún dibujo o cambio de color que rompa la línea recta del suelo, porque una superficie uniforme puede acentuar la sensación de pasillo infinito. Si es estrecho, elige una pieza que no invada el paso ni provoque tropiezos; la comodidad también cuenta.

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Las paredes ofrecen otra oportunidad. En vez de colgar una hilera de cuadros idénticos, alterna tamaños o coloca algunas piezas en una pared y otras en la contraria. Así la mirada cambia de dirección y el corredor gana interés. Una galería de fotografías familiares, paisajes o ilustraciones, por ejemplo, personaliza la zona y hace que deje de parecer un lugar de mero tránsito.

Por otro lado, la iluminación también puede cambiarlo todo. Si solo hay una lámpara al fondo, el ojo se dirige hacia ella y el efecto túnel se refuerza. En cambio, varios puntos de luz repartidos crean un ambiente más agradable y acompañan el recorrido. Pueden ser apliques, lámparas de techo o una luz cálida que no resulte demasiado intensa. Y si entra luz natural, mejor todavía: conviene dejarla pasar y evitar muebles altos que la tapen.

Detalles que suman calidez sin estorbar

Las plantas aportan vida, siempre que el pasillo tenga anchura y luz suficientes. Una maceta en un ensanchamiento puede bastar; no hace falta convertirlo en un vivero. También funcionan una consola estrecha, un banco ligero o un objeto decorativo que atraiga la mirada, pero solo si dejan espacio para circular. La idea es marcar una pausa visual, no crear una carrera de obstáculos, ¡que bastante tenemos ya con esquivar los zapatos que se quedan por medio!

Al final del pasillo, una obra de arte, una fotografía o una lámpara pueden dar un punto de llegada más amable. Si pones un espejo, suele funcionar mejor en una pared lateral y reflejando luz u otra zona agradable, para ampliar visualmente sin prolongar la perspectiva del corredor. En algunas escuelas de Feng Shui, las alfombras, las imágenes y la iluminación se usan para dividir el recorrido en tramos y dirigir la atención hacia las habitaciones cercanas.

No hay una fórmula única para todos los hogares ni es necesario aplicar cada consejo a la vez. Prueba con una alfombra, cambia los cuadros o añade un punto de luz y observa cómo se siente el espacio. A veces, con un par de ajustes, ese pasillo que antes cruzábamos a toda velocidad empieza a formar parte de la casa.