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Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, explica qué hacer cuando los hijos son excluidos del grupo: "Se sentirá más impotente"

Álvaro Bilbao
Álvaro Bilbao. Fotomontaje con imágenes de Getty Images e Instagram @soyalvarobilbao
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Cuando una persona se convierte en padre o madre, los miedos aparecen de forma irremediable. Las preocupaciones son muchas. La seguridad física, la salud mental, las enfermedades, el acoso escolar, las influencias externas, los problemas alimenticios y, por supuesto, el miedo a que un niño sea socialmente excluido. Esta última preocupación también es muy común entre los padres ya que puede ocasionar otros problemas ya que puede afectar a la autoestima y contribuir a la aparición de algunos problemas de salud mental como la ansiedad social.

La exclusión del grupo de iguales puede resultar muy complicada de gestionar tanto para los niños como para los padres. Consciente de que esta situación puede ser una de las más angustiosas para los padres, el neuropsicólogo Álvaro Bilbao explica de forma sencilla cómo deben actuar los padres en caso de que sus hijos les digan que se han quedado solos en patio, que nadie les ha invitado a participar en el juego o que le han excluido del grupo.

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Cómo actuar si excluyen a nuestros hijos del grupo

Cuando un padre ve sufrir a un hijo siempre trata de protegerlo y paliar ese dolor de alguna manera. Sin embargo, cuando un niño cuenta a sus progenitores que se ha sentido excluido hay que tener cuidado con la reacción que tenemos para evitar que la situación empeore y se sientan peor. Es importante saber reaccionar, entender la situación y actuar de la forma correcta para que sepan gestionar sus emociones y adquieran las herramientas necesarias para afrontar situaciones similares en el futuro.

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  1. No hay que intentar protegerles minimizando la situación. Frases como No pasa nada'; 'Ellos se lo pierden' o 'Eres increíble' no ayudan a los pequeños. Es normal que a los padres se les encoja el corazón ante esta situación, "es un dolor muy real" que muchas veces conecta con situaciones similares que han vivido en su infancia. La situación es muy complicada porque y la realidad es que "a partir de los cinco años los iguales importan muchísimo". Por este motivo, "si le restas importancia no se sienten más fuertes, se sienten más solos".
  2. Estas situaciones forman parte del desarrollo y que dejen fuera a nuestro hijo "no significa que haya algo mal" en él. En estos primeros años de vida, los niños van adquiriendo las competencias sociales, "están aprendiendo a relacionarse, a leer señales, a encontrar su grupo". Tal y como explica Álvaro Bilbao, en todos los entorno "incluso en entornos sanos" se producen estos momentos de exclusión. "Duele mucho, sí, pero es parte del proceso". Además, en estas situaciones, los padres deben enfocarse en la parte positiva que es que el menor les ha elegido para contárselo y por tanto sabe que no está solo.
  3. No hay que correr a solucionar el problema. Cuando se producen estas situaciones y ir a hablar directamente con la profesora o el adulto responsable del grupo puede aliviar a los padres, pero "le hace sentir que es un problema que no puede solucionar por sí mismo y se sentirá más impotente la próxima vez".
  4. Hay que conectar con el niño y que nos explique cómo se siente. Ante una situación de exclusión, los padres deben interesarse emocionalmente por el menor y hacerle preguntas del tipo '¿Cómo te hizo sentir?' son fundamentales para que los menores se expresen sobre sus sentimientos. Por supuesto, hay que validar sus emociones y responderle con frases como 'Claro es normal sentirse triste', 'Tener amigos es importante' o 'Gracias por contármelo'. Es importante comprender cómo lo afrontó con preguntas como '¿Qué hiciste después?' para así saber los recursos que ha utilizado, las herramientas que tiene y validar la forman en la que lo afrontó porque "hizo lo mejor que pudo con los recursos que tenía".
  5. Tras saber cómo actuó ante esta situación, hay que ayudarle a encontrar sus propias herramientas. En este aspecto hay que ayudarles a "cambiar el enfoque de ser elegido por los demás a aprender a elegir bien". Para ellos es importante hacer preguntas del tipo. '¿Quién te hace sentir bien en el cole?', '¿Quién parece amable?', '¿Quién se parece más a ti?', '¿A quién le gustan las mismas cosas?'... Estas preguntas sirven para cambiar el juego porque le ayudan a "entender que tener buenos amigos no es ser popular sino aprender a reconocer en otros la calidez y la bondad".
  6. Es importante que los padres se mantengan firmes, cercanos y serenos. De esta forma, le enseñas que "confías en que pueda atravesar las situaciones difíciles" y además que ante situaciones de angustia "puede confiar en ti porque sabes escucharle y siempre estarás a su lado".
  7. Hay que darles un ancla emocional ("esto funciona especialmente bien si tiene menos de 9 años de edad porque todavía tienen lo que conocemos como "pensamiento mágico"). Después de la conversación, siempre se le puede proponer que tenga "un objeto que le ayude a recordar lo que han hablando contigo". Puede servir cualquier objeto: una pulsera, un muñeco pequeño, una piedra... "Ese objeto le servirá como ancla emocional hacia ti". Hay que explicarle, que siempre que se sienta solo o excluido "puede buscar el objeto y le ayudará a sentir la seguridad que tenía cuando estaba a tu lado". Por supuesto, también hay que recordarles, que ante esa situación puede buscar a un niño o niña que le haga sentir bien. De esa forma ya no se sentirá solo, angustiado y excluido.

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